Un mes después del doble terremoto que devastó amplias zonas del estado venezolano de La Guaira, se abrió una convocatoria dirigida a familiares de niños y adolescentes desaparecidos con el objetivo de identificar 38 cuerpos que permanecen sin reclamar. El proceso contempla verificaciones fotográficas, análisis antropológicos y odontológicos, además de comparaciones genéticas mediante muestras de ADN para intentar confirmar la identidad de las víctimas.
El Ministerio de Interior y Justicia informó que los familiares deberán acudir a la sede temporal del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf), instalada en el complejo de Bolipuertos Los Silos, en La Guaira. Según el comunicado oficial, el procedimiento busca realizar las labores de reconocimiento “con el respeto y la sensibilidad que la situación amerita”.
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La institución precisó que actualmente permanecen bajo resguardo los cuerpos de 38 niños y adolescentes cuyos familiares todavía no han podido ser ubicados o no han logrado identificarlos.
La convocatoria se suma a otra realizada días antes para la toma voluntaria de muestras biológicas destinadas a comparar perfiles genéticos. De acuerdo con el Ministerio de Interior, el propósito es “lograr la identificación de las víctimas mediante comparaciones científicas de perfiles genéticos y brindar certeza y paz a las familias”.
Los análisis de ADN complementarán otras técnicas forenses utilizadas cuando el estado de los restos dificulta el reconocimiento visual. Entre ellas figuran las evaluaciones odontológicas y antropológicas, herramientas habituales en procesos de identificación tras desastres de gran magnitud.
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El último balance oficial elevó a 5.398 la cifra de fallecidos por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 registrados el 24 de junio. Además, las autoridades reportan 16.740 personas heridas, 17.907 damnificados, 190 edificios colapsados y otros 856 con distintos niveles de afectación.
Aunque las cifras oficiales no incluyen un registro de desaparecidos, plataformas ciudadanas creadas tras la emergencia mantienen miles de reportes de personas cuyo paradero sigue sin conocerse.
La iniciativa “Desaparecidos Terremoto Venezuela” contabiliza cerca de 29.500 casos, mientras que la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas recibió estimaciones preliminares no confirmadas que situaban esa cifra en hasta 50.000 personas durante las primeras semanas posteriores al desastre.
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Mientras avanzan los trabajos de identificación, algunos cuerpos que continúan sin ser reconocidos han comenzado a recibir sepultura en un cementerio municipal de La Guaira.

Sobrevivientes mantienen la búsqueda entre ruinas y morgues
La identificación de víctimas avanza en paralelo con una búsqueda que continúa en distintos puntos de La Guaira. Decenas de familiares siguen excavando manualmente entre los restos de edificios destruidos con la esperanza de localizar a sus seres queridos.
En una urbanización de Caraballeda, grupos de voluntarios trabajan con picos, palas y herramientas básicas para abrir túneles entre los escombros. Durante una de las jornadas, integrantes de una brigada aseguraron haber detectado un posible golpe procedente del interior de una estructura derrumbada.
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“El trabajo hay que seguir haciéndolo porque estamos en una situación en la que no podemos alarmar ni positiva ni negativamente”, explicó Gómez Arroyo, responsable del grupo que inspeccionó la zona. “Existe algo llamado fe”, añadió.
Entre quienes participan en las labores está Javier Navarro, quien busca a nueve familiares desaparecidos. Días atrás logró recuperar los cuerpos de su madre y de su abuela, pero continúa excavando para localizar al resto.
“Tenemos que sacar a nuestra familia, así sea a pulmón, en las circunstancias que sea. Nosotros no podemos dejar a nadie atrás”, afirmó. También advirtió que continuará en el lugar mientras existan posibilidades de encontrar a sus parientes: “No nos vamos a rendir”.
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La incertidumbre también alcanza a quienes consiguieron rescatar cuerpos, pero luego perdieron su rastro durante el proceso de traslado a hospitales y morgues.
Ese es el caso de Amir Infante, un adolescente de 16 años que sobrevivió varias horas atrapado bajo un edificio antes de fallecer. Su padre logró trasladarlo a un hospital, donde el cuerpo fue registrado con un código de identificación. Sin embargo, cuando la familia acudió posteriormente para retirarlo, ya no pudieron localizarlo.
“Hasta tres veces diarias me hacían pasar por los containers... y yo les mostraba el código que le habían puesto”, relató su tía, Yanira Infante, quien recorrió hospitales y morgues sin obtener respuestas. Ahora la familia espera que las pruebas de ADN permitan finalmente confirmar el paradero del joven y darle sepultura.
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