¿Funciona realmente usar sal gruesa para limpiar una sartén de hierro fundido? La opinión de dos expertos

Jordan Burdey y Laura Ascher, especialistas consultados por Martha Stewart, explican en qué casos este método tradicional resulta útil. Cuáles son los límites que evitan arruinar la pieza

Acuarela de una sartén de hierro fundido con sal blanca y agua en el fondo, colocada sobre una mesa de madera cerca de una ventana.
La sal gruesa ayuda a desprender los residuos difíciles de una sartén de hierro fundido. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Una sartén de hierro fundido con restos adheridos no siempre requiere detergentes ni utensilios agresivos. La sal gruesa puede ayudar a desprender residuos difíciles sin dejar la pieza en remojo, siempre que se use de forma puntual y se reponga después la capa protectora de aceite.

La recomendación fue detallada por Jordan Burdey y Laura Ascher, desarrolladores de recetas y especialistas en cocina con hierro fundido, en una nota por Martha Stewart, sitio especializado en tareas domésticas. Ambos coinciden en que la sal sirve para limpiezas profundas, no como método de rutina tras cada uso.

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Infografía ilustrada con sartenes de hierro fundido, sal gruesa, esponja, hornalla encendida, botella de aceite y textos explicativos.
El curado protege la superficie del utensilio y reduce la adherencia de los alimentos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La sal gruesa se reserva para restos pegados y acumulación de carbono

El hierro fundido desarrolla una película de aceite calentado, conocida como curado o sazonado, que reduce la adherencia de los alimentos y protege el metal de la oxidación. La limpieza busca retirar la comida sin desgastar esa película.

Ascher comparó la acción de la sal con la de un estropajo de malla metálica: sus cristales aportan fricción y pueden levantar suciedad resistente. Burdey aconsejó elegir sal de grano grande, ya que soporta mejor la presión durante el frotado y ayuda a desprender la acumulación de carbono.

Una sartén negra con mango de goma, un cuenco de cerámica con sal gruesa blanca y una cuchara de madera sobre una mesa marrón.
Los cristales grandes aportan fricción para retirar acumulaciones de carbono. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La extensión de la Universidad Estatal de Míchigan también incluye la sal gruesa entre las alternativas para alimentos quemados o pegados. Su guía aconseja enjuagar la sartén tibia con agua caliente y recurrir a este abrasivo solo si un paño o cepillo limpio no logra retirar los restos.

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Para suciedad leve o moderada, los especialistas consultados por el medio señalaron que suele bastar un paño húmedo o un raspador de plástico.

Burdey ubicó el uso de sal en los casos con una capa visible de carbono, bordes formados sobre la superficie o zonas que se descascaran. Un uso demasiado frecuente puede reducir el curado y dejar al metal más expuesto al óxido si no se vuelve a aceitar.

Una sartén de hierro fundido negra con aceite oscuro burbujeando y humo ligero sobre una estufa de acero inoxidable.
El hierro fundido no debe permanecer sumergido en agua durante la limpieza. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El secado y una capa fina de aceite completan el cuidado de la sartén

El procedimiento propuesto por Burdey comienza con la sartén a fuego bajo durante dos a cinco minutos. Luego se agregan entre una y tres cucharaditas de sal, según el nivel de suciedad, y se frota con movimientos circulares mediante una esponja o un paño limpios. Los pasos posteriores son relevantes para evitar que quede humedad sobre el hierro:

  1. Retirar la sal y la suciedad con un paño, y enjuagar con agua tibia.
  2. Secar por completo con un repasador o papel absorbente.
  3. Llevar la sartén al fuego durante uno o dos minutos para quitar cualquier rastro de agua.
  4. Extender una o dos gotas de aceite con papel, en una película muy fina y uniforme.
Una persona con guantes lava un sartén quemado en un fregadero, usando un cepillo y productos como bicarbonato de sodio y vinagre.
Un paño húmedo o un raspador de plástico basta para la suciedad leve. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Universidad de Maine recomienda una secuencia similar: limpiar la pieza una vez que esté tibia, evitar dejarla sumergida y secarla antes de aplicar una pequeña cantidad de aceite. La institución agrega que, para restos resistentes, se pueden usar unas cucharadas de sal kosher con agua y un cepillo no abrasivo o un paño.

Después de aceitar, Burdey sugirió calentar la sartén a fuego medio-alto hasta que el aceite empiece a humear, o llevarla al horno a 232℃ (450℉) durante cerca de una hora. El calor permite que el aceite forme una nueva película protectora. Una vez que la pieza se enfríe parcialmente, se debe retirar el excedente de aceite.

Un sartén de hierro fundido con residuos quemados en su interior descansa sobre una encimera de madera, con una cocina de gas y una ventana.
Una fina película de aceite ayuda a conservar la protección del metal. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las recomendaciones sobre jabón presentan matices. La guía de la Universidad de Maine señala que no hay consenso absoluto, aunque advierte que una cantidad grande puede afectar el curado. Si se usa, debe ser poca y la sartén debe enjuagarse y secarse por completo.

En cambio, la Extensión de la Universidad Estatal de Misisipi aconseja proteger la capa de curado y evitar las esponjas de lana de acero o el lavavajillas, además de no dejar el utensilio bajo agua.

Una superficie seca, sin partículas sueltas ni excedente de aceite, indica que el proceso terminó. Guardar el utensilio sin humedad y restaurar el curado cuando los alimentos comiencen a adherirse ayuda a conservarlo.

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