El legado de Giorgio Armani volvió a la pasarela de Milán: mariposas, sastrería relajada y guiños a los 80

Silvana Armani cerró la semana de desfiles con una propuesta que revisó los códigos de la casa a través de nuevas proporciones, tejidos contrastantes y una paleta dominada por el negro, el marfil y los destellos dorados

Silvana Armani cerró la Semana de la Moda de Milán con la presentación de la colección primavera-verano 2027 de Giorgio Armani (REUTERS/Alessandro Garofalo)
Silvana Armani cerró la Semana de la Moda de Milán con la presentación de la colección primavera-verano 2027 de Giorgio Armani (REUTERS/Alessandro Garofalo)
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La mariposa fue la imagen que atravesó el cierre de la Semana de la Moda de Milán. Bajo ese símbolo de transformación, Silvana Armani presentó “Evoluzione”, su colección primavera-verano 2027.

La propuesta dialogó con los códigos que definen al legado de Giorgio, aunque ajustó las proporciones, las texturas y el styling a una nueva etapa. La sastrería Armani apareció con una caída más suelta; los destellos metálicos sumaron contraste y el negro dominó la paleta.

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Un estampado de estilo pop con el rostro del fundador conectó la propuesta actual con el archivo histórico de la firma (REUTERS/Alessandro Garofalo)
Un estampado de estilo pop con el rostro del fundador conectó la propuesta actual con el archivo histórico de la firma (REUTERS/Alessandro Garofalo)

Entre referencias a los años 80 y una incorporación más marcada del algodón en la pasarela, la colección llevó el lenguaje de la firma hacia siluetas de líneas precisas, pero con mayor fluidez y movimiento.

La mariposa convirtió la metamorfosis en motivo de la colección

La figura de la mariposa funcionó como motivo central de la propuesta para representar la idea de transformación en las prendas (REUTERS/Alessandro Garofalo)
La figura de la mariposa funcionó como motivo central de la propuesta para representar la idea de transformación en las prendas (REUTERS/Alessandro Garofalo)

El título, “Evoluzione”, organizó la narrativa de la colección. Las mariposas aparecieron en prendas y detalles gráficos como un emblema de transformación, mientras que un estampado pop con el rostro del fundador vinculó el presente de la firma con su archivo.

La sucesión de looks propuso cambios de escala y textura sin abandonar una estética definida por líneas limpias y una construcción medida.

Los flecos aportan movimiento a las prendas y dialogan con las superficies brillantes (REUTERS/Alessandro Garofalo)
Los flecos aportan movimiento a las prendas y dialogan con las superficies brillantes (REUTERS/Alessandro Garofalo)

La directora creativa retomó elementos asociados a la casa, el traje, la sobriedad cromática y el juego entre lo masculino y lo fluido, para introducir variaciones en la silueta.

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La metamorfosis se expresó en prendas que cambiaron el volumen y la superficie, pero conservaron la disciplina de la sastrería Armani.

Los hombros marcados y los sacos amplios recuperaron el pulso de los años 80

Las chaquetas inspiradas en los años 80 incorporaron hombros definidos y estructuras amplias combinadas con pantalones fluidos (REUTERS/Alessandro Garofalo)
Las chaquetas inspiradas en los años 80 incorporaron hombros definidos y estructuras amplias combinadas con pantalones fluidos (REUTERS/Alessandro Garofalo)

Las chaquetas de corte masculino fueron uno de los ejes del desfile. Los sacos se presentaron con hombros más definidos y una estructura menos ceñida al cuerpo; en varios conjuntos se combinaron con bermudas, pantalones de caída suave y tops que trasladaron la sastrería a un registro más ligero.

Esta revisión de los 80 no se apoyó en una reproducción literal. Los estampados geométricos, las cadenas, los cruces y las flores en la solapa sumaron acentos a una base de líneas depuradas.

También hubo flecos, un recurso que aportó movimiento a los looks y dialogó con piezas de brillo intenso.

El algodón ingresó a la pasarela de alta moda en combinación con tejidos suntuosos y acabados luminosos de noche (REUTERS/Alessandro Garofalo)
El algodón ingresó a la pasarela de alta moda en combinación con tejidos suntuosos y acabados luminosos de noche (REUTERS/Alessandro Garofalo)

Los hombros marcados, los sacos de volumen amplio y los pantalones fluidos perfilan una de las direcciones de estilo de la temporada primavera-verano 2027.

En clave Armani, esas proporciones se organizaron alrededor de conjuntos que pueden pasar del día a la noche mediante cambios de tejido, calzado y accesorios.

El algodón entró en la pasarela junto a tejidos de noche

La paleta cromática combinó negro, marfil y dorado para resaltar los cortes y las texturas metálicas de los conjuntos (REUTERS/Alessandro Garofalo)
La paleta cromática combinó negro, marfil y dorado para resaltar los cortes y las texturas metálicas de los conjuntos (REUTERS/Alessandro Garofalo)

La incorporación del algodón fue uno de los movimientos materiales de la colección. Habitual en el guardarropa cotidiano por su comodidad y resistencia, el tejido apareció integrado a propuestas de mayor elaboración y convivió con acabados luminosos y texturas más suntuosas.

El recorrido del desfile avanzó desde conjuntos de aire funcional hacia piezas de tarde y noche.

Esa convivencia entre un material asociado a lo práctico y otros de apariencia más elaborada dejó una pista de tendencia: el lujo de la próxima temporada se construye también a partir de contrastes de textura y usos menos previsibles de los básicos.

La paleta cromática combinó negro, marfil y dorado para resaltar los cortes y las texturas metálicas de los conjuntos (REUTERS/Alessandro Garofalo)
La paleta cromática combinó negro, marfil y dorado para resaltar los cortes y las texturas metálicas de los conjuntos (REUTERS/Alessandro Garofalo)

En el calzado, las sandalias de tacón escultural desplazaron a las bailarinas en los estilismos nocturnos. El accesorio acompañó la verticalidad de los trajes y los vestidos, sin competir con la estructura de las prendas.

Negro, marfil y dorado: los colores elegidos

El negro fue el color conductor de la pasarela, presente tanto en las prendas principales como en complementos. Su uso permitió que tomaran protagonismo los cortes, las caídas y los reflejos de cada tejido.

El marfil aportó pausas de luz, mientras que el dorado apareció como contrapunto en destellos, herrajes y acabados metálicos.

Los flecos y los detalles geométricos en las solapas aportaron movimiento a los diseños de líneas depuradas (REUTERS/Alessandro Garofalo)
Los flecos y los detalles geométricos en las solapas aportaron movimiento a los diseños de líneas depuradas (REUTERS/Alessandro Garofalo)

La paleta de negro, marfil y dorado reforzó el contraste entre la sobriedad de la sastrería y el brillo de los detalles. En lugar de depender de una explosión cromática, la colección apostó por la variación de materiales para dar profundidad a cada salida.

Con “Evoluzione”, Silvana Armani cerró la cita milanesa al presentar una temporada que reorganiza los códigos de la firma alrededor de una idea concreta: cambiar de piel sin desprenderse de la forma que hizo reconocible a Giorgio Armani.

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