Estrenar el día con tres hábitos simples para bajar el estrés puede ayudar a ordenar la mañana y a reducir la sensación de sobrecarga desde los primeros minutos después de despertarse.
El sitio web especializado en alimentación y bienestar, EatingWell, reunió recomendaciones de dos dietistas. Se las vinculó con pautas respaldadas por organismos internacionales sobre salud, hidratación, respiración y rutina diaria.
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El punto de partida es acotado: son acciones que pueden hacerse dentro de la primera media hora del día, sin equipamiento especial y exigencia física baja.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que el estrés es una respuesta humana natural ante desafíos y amenazas. Pero advierte que, cuando se vuelve persistente, puede afectar el bienestar mental y físico. En su guía sobre manejo del estrés, recomienda incorporar técnicas prácticas de autocuidado, mantener rutinas diarias y sostener hábitos de sueño, actividad física e hidratación.
En ese marco, la propuesta destacada por EatingWell ordena la mañana en tres ejes.
1. Unos minutos de estiramiento y respiración
Antes de salir de la cama, una secuencia breve de estiramientos suaves puede funcionar como transición entre el descanso y el inicio de la jornada. La recomendación incluye movimientos simples, como llevar las rodillas al pecho, alargar el cuerpo o girar con suavidad hacia ambos lados. La dietista Mandy Enright explicó que no hace falta una rutina extensa para preparar el cuerpo.
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Ese gesto inicial gana peso cuando se combina con respiración profunda. La OMS incluye ejercicios breves de respiración dentro de sus herramientas de manejo del estrés. Sostiene que unos minutos por día pueden servir para practicar técnicas de autorregulación.
Por su parte, la Asociación Estadounidense de Psicología (APA) recomienda estrategias de pausa y regulación fisiológica para cortar la escalada de tensión cotidiana. En términos prácticos, este primer hábito apunta a tres objetivos:
- Disminuir la sensación de apuro apenas comienza el día
- Evitar que el cuerpo pase de golpe del reposo a una alta demanda
- Incorporar una señal de calma antes de mirar el teléfono o empezar tareas
La fuente original también menciona que la respiración lenta y consciente puede influir sobre indicadores asociados con el estrés, como la frecuencia cardíaca y cortisol.
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Sin exagerar esos efectos, el consenso de los organismos de salud es claro en un punto: técnicas simples de respiración forman parte de las herramientas habituales para moderar la tensión diaria.
2. Empezar la mañana con agua
El segundo punto es tomar agua al despertar. Durante la noche el cuerpo pierde líquido y, por eso, la mañana aparece como un momento lógico para retomar la hidratación. La dietista registrada de Estados Unidos, Lisa Valente, señaló en EatingWell que conviene iniciar temprano esa reposición y sostenerla después a lo largo del día.
La recomendación coincide con lineamientos generales de salud pública. La OMS incluye entre sus consejos para sobrellevar el estrés la indicación de beber suficientes líquidos y mantener una alimentación regular.
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A su vez, Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) recuerdan que los cuidados cotidianos vinculados con el bienestar físico forman parte de una respuesta más amplia para proteger la salud mental y general.
Un argumento frecuente en la literatura divulgativa: una menor ingesta de líquidos puede asociarse con niveles más altos de cortisol, principal hormona del estrés. Aunque esa relación depende de múltiples variables y no debe leerse como una solución aislada. La hidratación suficiente sí aparece de manera consistente en las recomendaciones de autocuidado.
Para facilitarlo, alcanza con medidas mínimas:
- Dejar un vaso o una botella de agua al lado de la cama
- Tomar agua antes de revisar mensajes o redes sociales
- Elegir agua a temperatura ambiente o tibia, si resulta más cómoda por la mañana
3. Una rutina estable para reducir decisiones tempranas
El tercer eje es construir una rutina matinal que no dependa de improvisar cada mañana. La idea no pasa por diseñar un esquema complejo, sino por repetir algunos pasos fijos. La OMS plantea que contar con un horario diario ayuda a usar el tiempo de forma eficiente y a sentirse con mayor control.
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La secuencia puede variar según cada persona. En algunos casos, el primer paso será cambiarse para hacer ejercicio; en otros, lavarse la cara, tender la cama o abrir la ventana.
La consistencia pesa más que la complejidad. También menciona que el ejercicio puede mejorar el estado de ánimo y favorecer una mejor respuesta frente al estrés. Resulta una idea que coincide con recomendaciones internacionales sobre actividad física regular. Una rutina breve puede aportar, al menos, tres ventajas concretas:
- Reduce la fatiga de decidir qué hacer apenas uno se despierta
- Ofrece una estructura previsible antes de las obligaciones del día
- Permite acumular una primera sensación de tarea cumplida
Además, esta organización puede ayudar a limitar conductas que suelen aumentar la tensión matinal, como empezar el día directamente con noticias, notificaciones o pendientes laborales. La OMS advierte que pasar demasiado tiempo siguiendo noticias o redes sociales puede incrementar el estrés y recomienda limitar esa exposición cuando genera malestar.
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