¿Por qué los argentinos viven el fútbol de una manera única? La explicación psicológica detrás de una pasión que atraviesa generaciones

Un estudio regional ubicó a los hinchas argentinos como los más pasionales de Latinoamérica. La psicóloga clínica Débora Pedace analizó qué hay detrás de ese vínculo emocional con la Selección y por qué el Mundial se convierte en un momento de pertenencia colectiva

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La psicóloga afirmó que el fútbol funciona en Argentina como una pausa emocional frente a las crisis y los conflictos

El Mundial tiene una capacidad particular: durante unas semanas logra poner en pausa discusiones que parecen permanentes. Las diferencias políticas, sociales e ideológicas quedan en segundo plano y aparece una identidad común: la de sentirse parte de algo más grande.

¿Qué hay detrás de esa pasión que cada cuatro años atraviesa generaciones y transforma la forma en la que millones de argentinos se relacionan con el país? Para la psicóloga clínica Débora Pedace (M.N 56404), el fútbol funciona como un espacio de pertenencia colectiva que permite dejar de lado las diferencias y recuperar una sensación de comunidad.

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En diálogo con Infobae a la Tarde, la especialista analizó los resultados de un estudio realizado por la consultora Netquest en seis países de Latinoamérica —Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Perú y México— que ubicó a los hinchas argentinos como los más pasionales de la región.

(Infobae en Vivo)
Débora Pedace sostuvo que el Mundial refuerza una identidad social y una pertenencia colectiva entre los argentinos (Infobae en Vivo)

“Está bueno cuando lo dice otro que no es argentino, porque lo ven también desde afuera. Uno dice: ‘Sí, nosotros somos la mejor hinchada’, pero creo que el Mundial genera algo muy particular: una identidad social. Dejás de ser mujer, varón, mamá, papá, empresario o empleado; sos argentino”, explicó.

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Los datos del relevamiento reflejan esa percepción: el 89% de los argentinos asoció el entusiasmo por la Copa del Mundo con el “orgullo por el país”, mientras que el 77% señaló la “unión nacional” como uno de los principales motivos por los que sigue el torneo.

El fútbol como punto de encuentro

Para Pedace, el Mundial adquiere un valor especial en una sociedad acostumbrada a convivir con conflictos y diferencias. “El fútbol te une en una pasión y en una unidad donde todos estamos del mismo lado y apostamos a lo mismo. En Argentina nos ha costado un poco lograr eso”, sostuvo.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El 89% de los argentinos vinculó la Copa del Mundo con el orgullo por el país, según el relevamiento de Netquest (Imagen Ilustrativa Infobae)

La psicóloga explicó que los grandes eventos deportivos funcionan como una especie de pausa emocional frente a una realidad marcada por crisis recurrentes. “Estamos acostumbrados a soportar crisis y enfrentarlas, pero esto hace que por un momento se frene todo. No juegan once jugadores: jugamos todos”, señaló.

Durante la entrevista, Paula Guardia Bourdin destacó que el Mundial suele convertirse en uno de esos momentos donde se reducen las distancias: “Es una situación en la que se eliminan las barreras, la famosa grieta y los conflictos. Estamos siempre a los ponchazos, menos en este tipo de situaciones”.

Una pasión que pasa de generación en generación

Más allá del resultado deportivo, Pedace remarcó que el vínculo de los argentinos con el fútbol tiene una raíz cultural profunda. “Funciona como herencia y como legado. En otros países quizás es un deporte más; nosotros lo vivimos de otra forma. Un chico, antes de aprender a hablar, ya sabe de qué cuadro es”, explicó.

Hombre barbudo, cara pintada azul y blanco. Viste camiseta celeste y blanca a rayas. Alza brazos, sostiene bandera argentina con Sol de Mayo.
El 77% de los argentinos señaló la unión nacional como una de las principales razones para seguir el Mundial (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esa transmisión familiar, según la especialista, es una de las claves del fenómeno: el fútbol se incorpora como parte de la identidad desde la infancia y se comparte entre padres, hijos y abuelos. “Los padres trasladan esto a sus hijos. Hay una traspolación entre generaciones. Lo que vivimos en Qatar o en la última Copa generó una huella en cada familia”, señaló.

Además, destacó el impacto emocional de esos recuerdos compartidos: “Generan momentos que hacen bien, que elevan las endorfinas y generan bienestar”.

Pasión y fanatismo: el límite que marca la diferencia

La especialista también se refirió a la frontera entre vivir el fútbol con intensidad y convertirlo en una forma de confrontación. “La pasión, mientras esté controlada y sea positiva, genera algo bueno porque podemos pensar distinto, pero estamos apuntando a lo mismo”, explicó.

Hombre con camiseta de fútbol argentina, gorro de bufón y pintura facial, ondea la bandera nacional con brazos alzados y boca abierta en el estadio.
La psicóloga afirmó que el fútbol funciona en Argentina como una pausa emocional frente a las crisis y los conflictos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El problema aparece cuando el eje deja de estar puesto en disfrutar y pasa a ser la necesidad de que el otro pierda. “El fanatismo es querer que vos pierdas, ponerse de un lado y que no importe nada más. Ahí aparece el problema”, advirtió.

En ese sentido, Pedace analizó también el sufrimiento que suele acompañar al hincha argentino. “A veces el cerebro está más preparado para el sufrimiento que para lo bueno”, explicó, y remarcó que la dificultad aparece cuando esa frustración deportiva comienza a afectar otros ámbitos: “Si Argentina queda afuera del Mundial o tu club pierde y eso afecta tus vínculos o tu trabajo, ahí ya estamos hablando de otra cosa”.

Redes sociales y la necesidad de aceptar las diferencias

Otro de los temas abordados fue el rol de las redes sociales en la construcción de identidades más cerradas y en la profundización de la polarización. Para Pedace, la tendencia a dividir entre “unos y otros” existió siempre, aunque las plataformas digitales pueden potenciarla.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Pedace señaló que las redes sociales pueden profundizar la polarización, aunque el Mundial también puede abrir espacios de diálogo y respeto (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Siempre hubo dualidad, siempre somos dicotómicos: todo o nada. ¿Por qué no el gris? Muchas veces la violencia que uno observa en redes tiene que ver con una necesidad de sentirse identificado con algo”, sostuvo.

Por último, la psicóloga destacó que el Mundial puede ser una oportunidad para recuperar espacios de diálogo y respeto más allá de las diferencias. “Tenemos que poder decir: ‘Pensás distinto, yo pienso distinto, nos respetamos’. Si el Mundial puede ser un motivo para volver a vincularnos de una forma sana, es algo positivo”, concluyó.

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