Hugo Maradona se mostró dolido por los enfrentamientos entre sus hermanas y sus sobrinos: “Todos somos culpables de la muerte de Diego”

Desde Italia, el hermano del astro habló con Teleshow de los conflictos familiares desatados tras la muerte del astro. Y, por primera vez, se refirió al rumor que lo sindicaba como el padre biológico de Diego Junior

Hugo Maradona (Foto: Instagram)
Hugo Maradona (Foto: Instagram)

Quiero que lo dejen descansar en paz”, dice Hugo Maradona en diálogo exclusivo con Teleshow. Desde Nápoles, Italia, dónde reside desde hace más de una década, el hermano de Diego Maradona se muestra dolido por las noticias que recibe a diario. No puede creer que todos los que aseguran haber querido al astro, en lugar de estar unidos se enfrenten públicamente. Y pide que piensen en sus padres, Doña Tota y Don Diego, quienes hoy observan toda esta situación desde otro plano, pero junto a su hijo recientemente fallecido.

—¿Cómo viviste a la distancia todo lo que ocurrió tras la frustrada marcha del 10 de marzo?

—Yo pienso que no se entiende nada, está todo mal organizado, están todos separados...Hay mucha confusión: uno cuenta una cosa, el otro cuenta otra. Y si es como dicen ellos que lo aman, que lo quieren a mi hermano, hubieran armado una cosa distinta. Pero bueno, yo no puedo responder por los pensamientos o los sentimientos de los otros.

—Cuando decís “ellos”, ¿a quiénes te referís, exactamente?

—A los mediáticos, a los que salen en televisión y a los que mandan mensajes, en lugar de hacer reuniones cara a cara para decirse las cosas que se tienen que decir. Yo siempre fui de frente. Y hoy, por más que cuenten que éste hizo esto y el otro hizo lo otro, a mi hermano no me lo van a devolver. Entonces, es inútil hablar con el diario del lunes.

—No se sabe bien quiénes son los buenos y quienes los malos de esta película. ¿Cuál es tu opinión de Dalma, Gianinna y Claudia Villafañe?

—Todos tienen derecho a opinar y hacer lo que crean necesario. Pero acá hay intereses de por medio y a mí eso no me gusta. A mi hermano tampoco le hubiese gustado esta guerra.

—¿De qué intereses hablás? Porque, obviamente, las chicas tienen derecho a su herencia al igual que sus hermanos: Jana, Diego Junior y Dieguito Fernando.

—Sí. Pero eso es lo que dictamina la Justicia. Cada uno tiene sus derechos y listo. Pero hubiesen hecho una marcha y hubiesen respetado al padre sin hacer tanto....Disculpá la palabra: tanto quilombo. Porque además es muy pronto. Y, aparte, está el tema de la pandemia del COVID-19.

—O sea que no te gustó lo que viste...

—No me gustó que estuvieran todos separados. Eso es lo que no me gustó.

Diego y Hugo junto a sus hermanas (Foto: Instagram)
Diego y Hugo junto a sus hermanas (Foto: Instagram)

—¿Hablás también de las diferentes posturas de tus otros hermanos: Ana María, Lili, Kity, María Rosa, Lalo y Cali?

—Lalo nunca se hizo ver...

—Pero estuvo en la marcha.

—Fue, nada más.

—¿Y qué te pareció el gesto simbólico que eligieron tus hermanas, que difundieron una foto con una remera pidiendo Justicia?

—Cada uno es hermano como puede. A mí me hubiese gustado estar con ellos, todos juntos, para hablar y hacer algo con respeto para Diego. Yo la pienso así. Pero bueno, me tocó vivir la muerte de mi hermano y el entierro de lejos. Son cosas de la vida... Ahora dejémoslo descansar en paz. ¡Si la culpa la tenemos todos!

—¿Por qué decís que la culpa la tienen todos?

—Porque yo no estuve al lado de mi hermano.

—Pero estuviste mucho tiempo, ¿o no?

—Yo me fui a los 17 años y tengo 53, así que mucho tiempo no estuve con Diego. Pasábamos dos o tres días juntos, a lo sumo una semana, y nos veíamos en alguna cena o un asado. Pero nada más. Así que no estuve al lado de mi hermano. Y no soy quien para hablar de lo que fue su día a día.

—¿Crees que si hubieras estado más lo hubieras podido ayudar?

—Pienso que por mi parte sí. Pero no quiero decir más nada, porque no lo ayudé. Y el dolor va por dentro. Mi hermano era un tipo que no se dejaba ayudar por nadie, porque él tenía sus convicciones. Como las tengo yo, equivocadas o no. Por eso, lo único que pido es paz. Basta, que lo dejen descansar a Diego.

—Debe ser duro para vos ver a tu familia desintegrada...

—No me meto. Yo hablo por mí y por mis hijos. El resto, ya está.

Hugo y su esposa, Paola Morra, junto a Diego
Hugo y su esposa, Paola Morra, junto a Diego

—¿No te gustaría saber si hay un responsable y que, en ese caso, pague por esto?

—Yo lo que quiero es que la autopsia hable de lo que pasó. Pero que terminen con los audios, que dejen de ir a todos los canales, que no sigan con los tuits y que los abogados la terminen con esto de salir a hablar cada uno una cosa distinta. ¡Maldito teléfono celular! Pero bueno, es el juego que les gusta a ellos. Porque, ¿quién saca a la luz todos esos audios? La Justicia: porque el teléfono de mi hermano está ahí.

—Todos los abogados de las partes que tienen acceso al expediente también pueden filtrarlos...

—Por eso digo: déjenlo descansar.

—¿Tu mensaje es para todos: no estás a favor de ningún bando de la familia sino que, por igual, les pedís que bajen las armas?

—Yo estoy a favor de que lo dejen en paz.

—¿Con quienes tenés buen trato hoy en día?

—Yo hablo con Gianinna, hablé con Claudia y hablo con mis hermanas todos los días. Mis hermanas, aclaro: mis hermanas. Porque, para nadar, hay que tirarse al agua. Si te quedás en la orilla no te mojás...

—¿Qué querés decir con esto?

—Vos escribilo así.

—Entiendo que estás con tus hermanas pero no con Matías Morla, el abogado que hoy las patrocina. ¿Me equivoco?

—Es que no lo conozco. Y todos los días aparece una cosa distinta. No entiendo y no estoy en la Argentina. Porque, si estuviera allá, haría una reunión entre todos, pero todos, sin abogados.

Diego y Hugo en uno de sus encuentros (Foto: Instagram)
Diego y Hugo en uno de sus encuentros (Foto: Instagram)

—Hermanos, hijos, nietos...

—Todos, sin abogados. Y diría: “A ver, ¿qué pasó?”. Yo me haría cargo de la culpa mía de no haber estado al lado de mi hermano, porque yo tengo mi vida: tengo mujer y tres hijos. Y es normal. Pero hay que hacerse cargo. Es muy lindo mandar a los abogados a hablar sin sentido. ¡Algunos dicen cosas y ni siquiera conocieron a mi hermano!

—¿Y qué es lo que te molesta de todo lo que dicen?

—A mí me molesta que los abogados salgan por televisión. Yo quiero que nos encerremos toda la familia Maradona y nos digamos las cosa en la cara. Nada más.

—Imagino que Doña Tota y Don Diego, desde donde estén, no deben estar contentos con todo lo que está pasando...

—Ellos están contentos porque están los tres juntos, con Diego.

—Para la gente Maradona era un astro, pero para vos era tu hermano. ¿Cómo fue tu relación con él cuando era chico y cuando se convirtió en una figura?

—Él siempre fue el mismo. Nosotros nacimos en Villa Fiorito y éramos hermanos. No necesitábamos decirnos nada: nos mirábamos a los ojos y ya sabíamos si el otro pensaba que te estabas equivocando. Teníamos discusiones de hermanos, porque los dos teníamos carácter, pero como todo el mundo.

—Diego siempre recordaba que, frente a las carencias de su infancia, tu mamá prefería no comer con tal de darles la comida a ustedes. Me imagino que todo eso los debe haber marcado también, ¿no?

—Yo era muy chiquito. Pero todos los padres preferían que comieran los hijos en lugar de ellos.

—¿Y cómo recordás vos esa época?

—Fue una infancia feliz. Si nosotros íbamos a la escuela y, cuando llegábamos, pasábamos toda la tarde jugando a la pelota. ¡Era así!

Maradona junto a Don Diego y Doña Tota
Maradona junto a Don Diego y Doña Tota

—Como hermano mayor, Diego debe haber sido tu ídolo antes de convertirse en ídolo popular....

—No: mi ídolo fue siempre mi padre, que se levantaba a las cuatro de la mañana y nos traía lo poco que podía todos los días. Yo lo dije siempre y sé que me van a caer de todos lados, pero no me interesa. A mí el apellido me lo dio mi viejo. El bienestar me lo dio mi hermano. Pero, en estas marchas que están haciendo, nadie está nombrando ni a mi papá ni a mi mamá. Y eso a mí me duele.

—¿Que no se los recuerde?

—Claro. Porque están pendientes de la herencia, de quien agarra más y de quién tiene más protagonismo. Y eso no va.

—Cuentan los que hablaban con Diego en el último tiempo que estaba haciendo mucha referencia a sus padres, que los extrañaba demasiado...

—¿Y quién no extrañaría a sus padres si se les mueren?

—Pero algunos lo interpretan como una suerte de presentimiento, como si supiera que se acercaba el final.

—Pero mi hermano no lo dijo en el último tiempo: lo dijo siempre.

—¿Cómo fueron tus últimas charlas con Diego?

—Como las de siempre: “¿Qué hacés Cabezón?”, “¿Cómo estás?”, “¿Te desperté?”. Porque él me llamaba a las dos o tres de la mañana de acá, que en Argentina son las diez de la noche. Y nada más.

—¿Lo notaste mal o hubo algo que te preocupara en algún momento?

—No. ¿La verdad? Nada.

Hugo junto a Diego en sus tiempos de futbolistas (Foto: Instagram)
Hugo junto a Diego en sus tiempos de futbolistas (Foto: Instagram)

—Todos los que quisieron acercarse en el último tiempo dicen que era difícil hablar con Diego. ¿Vos podías comunicarte con él?

—Yo le dejaba mensajes y él me llamaba. No sé si los demás tenían el teléfono equivocado o qué, pero yo siempre pude hablar.

—Llama la atención que las mismas hijas hubieran denunciado públicamente que no podían contactar a su padre...

—Yo no estoy en el teléfono de las chicas ni en el de mis hermanas. Pero, así como cuando vos me llamás me sale tu nombre y yo te atiendo, cada vez que yo lo llamaba a Diego él me respondía.

—Hoy se hace mucho hincapié en el tema de las adicciones de Diego. ¿Vos estabas cerca de tu hermano cuando empezó a consumir?

—Sobre las adicciones te puedo decir que cada uno es consciente de lo que hace. ¿Ok? Y yo prefiero guardarme esa respuesta para evitar conflictos...

—¿Tenés trato con los otros hijos de Maradona?

—A Dieguito Fernando lo vi tres veces en mi vida. A Jana cinco. Y a Diego Junior lo habré visto diez veces...Nada más.

—Sabés que, durante mucho tiempo, existió un mito urbano que señalaba que el hijo de Cristiana Sinagra podía ser tuyo. Incluso, es lo que Gianinna contó que le había dicho Diego...

—Mirá: yo tuve buena relación con todas las mujeres de mi hermano.

—¿Y con la mamá de Junior qué pasó?

—Yo no la conocía cuando nació el chico. La que la conocía era mi ex mujer...

—¿Entonces descartamos que él pudiera ser hijo tuyo?

—¿Qué querés que te diga?

—Te lo pregunto porque es algo que te involucra...

—No, ni en pedo...¡Ni en pedo! No quiero hablar mal de las mujeres. Pero no.

Diego Maradona, Junior y Cristiana Sinagra, en el reencuentro
Diego Maradona, Junior y Cristiana Sinagra, en el reencuentro

—¿Es verdad que, llegado el momento, te gustaría hacer otro tipo de recordatorio para Diego?

—A mí me gustaría hacer un evento para ayudar a los chicos a los que los padres le contaron quién era mi hermano. Y que no sea sólo en Buenos Aires sino en todo el país. Que sea una movida para colaborar con los comedores infantiles, con los que no tienen zapatillas ahora que viene el invierno y con los que tienen necesidades. Pero es un sueño, nomás. Yo sé que en la Argentina está difícil la cosa y que pedir algo a la gente va a ser muy difícil. Pero es lo que yo quisiera hacer.

—Sería una buena idea pensar en un homenaje y relacionar al nombre de Maradona con una causa noble y no con el resentimiento....

—A mí no me gusta la palabra homenaje. Mi hermano jugaba a la pelota en Fiorito. Y si hoy tenemos la posibilidad de ayudar a la gente pobre, sería genial hacerlo. Yo no hago ninguna ostentación: vivo en Nápoles en una casa normal, no tiro manteca al techo. Pero me gustaría colaborar como lo hacía Diego y como lo hicieron mis papás. Porque Maradona hay que nacer, no hay que imitarlo.

SEGUIR LEYENDO: