"El vínculo sanguíneo no era muy cercano, pero había algo real, Niní (Marshall 1903-1996) fue como una abuela para mí y me enseñó a jugar en el teatro", sorprendió Antonella Costa (37) a Teleshow, al recordar su infancia, que transcurrió entre Roma, Córdoba y Buenos Aires.

La actriz, que se hizo popularmente conocida  por interpretar a la hija de Carlín Calvo en El hacker en televisión, habló sobre su nuevo proyecto, su infancia muy cercana a "Cándida y Catita" y cómo su historia familiar influyó para que pudiera tomar el papel de María, una joven secuestrada en la última dictadura militar, en Garage Olimpo.

Costa acaba de estrenar La chica que limpia, una serie de trece capítulos de media hora que se puede ver a través de la plataforma Cine.AR​ Play​: "Es un drama policial. Mi personaje es una chica común que trabaja en una empresa de limpieza y hace un esfuerzo muy grande para mantener a su hijo, que requiere un ambiente extremadamente limpio porque sufre una grave enfermedad. Una noche se ve obligada a limpiar una escena de un crimen".

La ficción se realizó en Córdoba, donde casualmente ella vivió entre los 4 y 8 años. Aunque hoy la serie sólo está disponible en la plataforma digital, no descartan que en un futuro pueda verse en la televisión.

Una tía bisabuela muy especial, Niní Marshall

Madre escritora, padre actor y director, no es casual que Antonella haya decidido seguir una carrera artística. Más si se tiene en cuenta que tiene parentesco con la mítica actriz Niní Marshall.

El lazo sanguíneo no es muy cercano, mi bisabuela era su hermana, pero había vínculo real

"El lazo sanguíneo no es muy cercano, mi bisabuela era su hermana, pero había vínculo real. Desde mis ocho años hasta que ella falleció, re contra hizo de abuela. Me acuerdo que yo la la imitaba, me regaló vestuario de sus películas, maquillaje", recordó y agregó: "Me estimulaba, fue a mi debut en teatro a los 11 años".

En aquel momento ella no tomaba dimensión de lo que significaba tener a la creadora de Cándida y Catita como abuela postiza. Hoy lo analiza y se da cuenta que "fue un flash": "El gran beneficio fue lo real. Ella estimuló mi costado artístico, desde la parte lúdica, el disfraz".

Marshall le hizo ver la parte divertida de la actuación, quitando la solemnidad: "Con mis viejos aprendí, pero veía la parte del laburo, el cumplir con el horario o aprender la letra. Ella me permitía todo y a la vez era la más profesional del mundo".

Su historia personal y su papel en Garage Olimpo

En 1999 Antonella interpretó a María en la película de Marco Bechis, una joven secuestrada durante la última dictadura militar, tema muy ligado a la historia de su familia.

Mis papás se conocieron en Roma y yo nací y viví cuatro años allá. Estaban en Italia porque mi papá se había ido exiliado de Chile y mi mamá había dejado Argentina porque la estaba pasando mal

"Mis papás se conocieron en Roma y yo nací y viví cuatro años allá. Estaban en Italia porque mi papá se había ido exiliado de Chile y mi mamá había dejado Argentina porque la estaba pasando mal. Cuando era chica se sentía el desarraigo, la pena de irme de un lugar que conocida y empezar de nuevo, no fue fácil, pero tenía amigos con historias similares", recordó.

Para su papel en Garage Olimpo hizo un casting y cree que más allá de lo actoral, los productores percibieron la seriedad con la que trataba el tema y lo informada que estaba para la edad que tenía en ese momento (18): "Hacerlo fue muy complejo. Yo conocía gente que vivió situaciones similares y eso aportó".

"Fue la primera película que hice y mas allá de lo que tuve que transitar como persona para el papel, verme fue un impacto. Fue una experiencia tan intensa. La vi de nuevo hace poco y entiendo por qué tiene el lugar que tiene", cerró al respecto.

El año pasado la actriz realizó un descargo en las redes sociales en el que contaba que había sido víctima de situaciones de abuso en el trabajo: "Quiero aclarar que no fue en un trabajo, sino que fueron muchas cosas diferentes y aisladas, a lo largo de veinte años de carrera", dijo.

Sobre por qué decidió contar lo que le pasó, explicó que fue para alertar a otras chicas: "Yo siempre tuve una educación y posición en rodaje en la que pude levantar mi voz, negarme a hacer cosas. Pero hay muchas chicas que por no tener esas cosas, creen que no están en posición de hablar.  Tiene que primar el ser humano antes que la actriz".

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