La odisea de Nacho Castañares para llegar a ver la final del Mundial: “Me cancelaron dos vuelos”

El influencer mostró la seguidilla de problemas que complicó su llegada a Nueva York a poco más de 24 horas del partido entre Argentina y España

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Nacho Castañares sufrió la cancelación de dos vuelos en su intento por llegar a Nueva York para la final del Mundial (Video: Instagram)

El día que debía ser de pura adrenalina mundialista se convirtió, para Nacho Castañares, en una pesadilla logística. El influencer y exparticipante de Gran Hermano vivió este sábado una sucesión de contratiempos que expuso en tiempo real a través de sus redes sociales: dos vuelos cancelados, listas de espera llenas y la incertidumbre total sobre si llegaría a tiempo a Nueva York para la final del Mundial.

Todo comenzó antes incluso de llegar al aeropuerto. Castañares había revelado días atrás que su situación era compleja: no tenía entrada para el partido y buscaba la manera de conseguirla sin pagar los precios que, según él, rondaban los 10.000 dólares. “Me estoy rehusando ahora mismo a pagarla USD 10.000 porque me parece que van a bajar”, explicó en sus stories, con la convicción de que el mercado secundario cedería con el paso de las horas.

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“Tengo todo para ir a Nueva York. Tengo pasaje, tengo hospedaje, pero si no la consigo, hago mi valija. Cambio el pasaje y me voy a ver la final con mis amigos. O sea, esa es mi situación actualmente. Estoy buscando todo para poder trabajar con una marca, ir al partido, sí. Si no, la pago”, contó a sus seguidores. Básicamente, su plan B era claro: si no la conseguía a un precio razonable —entre USD 6.000 y USD 8.000—, haría las valijas y volvería a Buenos Aires para ver la final con sus amigos. Pero el problema no fue la entrada. Fue llegar.

El influencer y exparticipante de Gran Hermano contó en redes sociales que los vuelos a Nueva York y Filadelfia fueron cancelados sin explicaciones
El influencer y exparticipante de Gran Hermano contó en redes sociales que los vuelos a Nueva York y Filadelfia fueron cancelados sin explicaciones

Castañares tenía un vuelo de Miami a Nueva York que fue cancelado de forma abrupta y sin explicaciones. Ante eso, consiguió otro con destino a Filadelfia, ciudad más cercana al estadio, dado que las condiciones climáticas complicaban la operación en los aeropuertos del noreste del país. Ese vuelo también fue cancelado. En sus historias, escribió: “Realmente no puedo creer. Me cancelaron dos vuelos, uno a Nueva York y otro a Filadelfia”. Luego, a través de un video, amplió: “Mi vuelo lo cancelaron de la nada. Cancelado. Chau, a la mierda”, relató el joven con evidente desesperación. “Me saqué otro que iba a Filadelfia porque a Nueva York no había... y me cancelaron el mío también a Filadelfia. Vaya uno a saber por qué”, se quejó en sus historias de Instagram.

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Con dos cancelaciones encima, Castañares se anotó en dos listas de espera simultáneas, aunque reconoció que los vuelos disponibles estaban llenos. La misma aerolínea, según informó, había cancelado entre tres y cuatro vuelos ese mismo día. Desde el aeropuerto, visiblemente desconcertado, publicó una foto con el texto: “Realmente no puedo creer”.

La situación lo llevó a contemplar alternativas que, en cualquier otro contexto, resultarían impensadas. Una captura de Google Maps que compartió en sus redes mostraba la ruta en automóvil desde Miami hasta Nueva York: casi 1.300 kilómetros y entre 18 y 20 horas de viaje, con una llegada estimada para las 9:27 de la mañana del 19 de julio. El propio Castañares descartó la opción con una sola palabra escrita sobre el mapa: “Es imposible”.

El influencer descartó viajar en auto de Miami a Nueva York, un trayecto de casi 1.300 kilómetros y entre 18 y 20 horas de viaje
El influencer descartó viajar en auto de Miami a Nueva York, un trayecto de casi 1.300 kilómetros y entre 18 y 20 horas de viaje

Mientras tanto, el universo paralelo de las redes sociales que orbita alrededor del Mundial también daba cuenta del clima que se vivía entre los argentinos en Estados Unidos. En sus stories previas, Castañares había mostrado su habitación en Miami con las valijas abiertas y listas, y había compartido, en tono de broma, una serie de imágenes en las que fingía vender objetos de lo más variados para costear la entrada: un Apple Watch, vasos coleccionables de la final, lentes de contacto, una mesita de luz, un departamento en Devoto y hasta un pasaporte europeo. El chiste era evidente: la desesperación por llegar al partido no tenía límites, aunque fuera ficticia.

De vuelta en el aeropuerto, Castañares aguardaba un vuelo con salida prevista para las seis de la tarde, sin certeza de que lo pudiera tomar. “No sé qué hacer, no sé si esperarlo, si alquilar un auto, irme solo”, admitió ante sus seguidores. La posibilidad de manejar solo durante casi 20 horas, sin dormir, para llegar a tiempo al partido era la última carta sobre la mesa.

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