
SpaceX, la empresa aeroespacial de Elon Musk, participó en el lanzamiento de un nuevo satélite que tendrá como objetivo estudiar la parte que no se puede ver del universo: la materia y la energía oscura.
El instrumento, que fue llamado Euclid por Thales Alenia Space, la sociedad que desarrolló el satélite, se embarcó en una misión de seis años en los que intentará escanear hasta el lugar más recóndito del espacio exterior y llegar a captar información que se originó hace 10.000 millones de años y se mantiene viajando por el universo hasta la actualidad.
Según expertos en astronomía, estos datos permitirán explicar (o intentarán hacerlo) cómo es que se formó el universo por medio del análisis de las emisiones de energías más antiguas detectadas hasta el momento, además de por qué el universo está en expansión a un ritmo acelerado.
El satélite, que mide 4.7 metros de altura y pesa dos toneladas, enviará aproximadamente 150.000 imágenes en alta definición además de información cromática y espectral (para ver el espacio exterior con diferentes “filtros” y detectar elementos invisibles) que será emitida por sus instrumentos diariamente hasta el final de su vida útil, que sería mínimo en el año 2029.

Uno de los integrantes del equipo de desarrollo del satélite llamó a Euclid “el detective oscuro” pues otras de sus misiones será entender más sobre la materia y la energía oscura que se encuentra presente en el universo pero de la que aún se conoce muy poco más allá de su existencia teórica.
La recopilación de la información con Euclid no se hará únicamente con los instrumentos con los que está equipado, sino que se utilizarán los recursos que se encuentran en el espacio exterior para incrementar sus capacidades.
Según el equipo de trabajo de la misión, el satélite captará la interacción que se produce entre la materia oscura y luminosa y la luz que emiten otras galaxias antes de llegar a la Tierra.
La distorsión que se produce a partir de la unión de estos tres elementos genera un fenómeno llamado “lente gravitatorio”, que puede servir como punto de partida para realizar mediciones que podrían indicar cómo es que la materia oscura se distribuye en el espacio exterior y su evolución a lo largo de los años, lo que podría generar más datos sobre lo que ocurrió durante y después del Big Bang que ocasionó la creación del universo.

Durante la presentación del proyecto y la misión, el astrofísico francés, David Elbaz, hizo una comparación entre el universo y un globo que se infla. Según su ejemplo, la energía oscura sería el aire que ingresa al objeto y hace que se expanda, por lo que espera que la serie de observaciones ayuden a comprender cómo se produce este fenómeno.
Los responsables de la misión, formado por un conjunto de especialistas de diversas agencias espaciales de todo el mundo como la Agencia Espacial Europea (ESA), la Agencia Espacial Italiana (ASI), el Centro Nacional de Estudios Espaciales de Francia (CNES) y la Agencia Espacial del Reino Unido (UKSA), indican que las primeras imágenes que envíe el satélite tardarían en llegar en octubre del año 2023 y sus primeros grandes hallazgos se conocerán en los años 2025, 2027 y 2030.
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