
De haber imaginado lo que le esperaba, seguro que la pobre Juana Josefa Joaquina no se hubiera unido a ese petiso panzón, de piel cetrina y brazos cortos que era Bernardino Rivadavia quien, en 1826 fue el primer presidente que tuvo el país.
Luego de seis años de noviazgo, se casaron el 14 de agosto de 1809. Ella era una de las hijas del ex virrey Joaquín del Pino y había nacido en Montevideo. Luego de vivir en un campo en Zárate, ocuparon una casa en Defensa 453 la que aún, reformada, se mantiene en pie. Tuvieron cuatro hijos.
Cuando con Belgrano partieron a Europa en diciembre de 1814, aquel regresó en 1816 pero Rivadavia permaneció hasta 1821, y demoraba meses en responder las suplicantes cartas de su esposa de que regresase. En su ausencia había muerto su hija Constancia y su suegra. Hasta intercedió ante el gobierno para que diese por terminada la misión de su marido o que le pagasen el viaje para reunirse con él. Le negaron ambos pedidos.

Compartió su exilio en España luego de su renuncia al cargo de presidente. Como el rosismo le impidió regresar, se estableció en Uruguay. Allí pretendieron involucrarlo en una conspiración y partieron al Brasil. En un accidente doméstico, Juana falleció en 1841.
Dolores Costa, de 36 años, estaba en el dormitorio amamantando a Cándida Amelia, de tres meses, cuando una banda de asesinos irrumpió en el Palacio San José y mató a su marido, Justo José de Urquiza (1854-1860), el 11 de abril de 1870.

La mujer había nacido en Gualeguaychú, ciudad donde conoció al entrerriano en una fiesta. Se casaron en el Palacio San José, pero como al parecer se habrían salteado algunos preceptos canónicos, volvieron a dar el sí el 23 de abril de 1865. Tuvieron 11 hijos.
Por seguridad se había ido a vivir a Buenos Aires, transformó la habitación de la tragedia en un oratorio y dispuso que se conservasen las manchas de sangre que su marido dejó al apoyarse en la puerta.
Cuando se temió que López Jordán arrasara Concepción del Uruguay, escondió los restos de su marido a la Iglesia Parroquial de esa ciudad y recién se descubrieron ochenta años más tarde.

Continuó con los negocios de su marido, mandó finalizar la casa que se estaban construyendo en Concepción de Uruguay, fue la responsable de la fundación de la Colonia Caseros y no descuidó la administración del Palacio San José, donde aparecía sin avisar.
Cuando el 22 de junio de 1889 Aurelio Casas asesinó a Ricardo López Jordán, fue Dolores quien ayudó a la esposa de Casas mientras estuvo preso. También continuó enviándole dinero al exiliado Rosas, tal como hacía Urquiza. La mujer falleció el 8 de noviembre de 1896.
El casamiento entre Santiago Derqui y Modesta García de Cossio tuvo sus matices. La madre de ella era viuda y vivían en la ciudad de Corrientes- Derqui comenzó a cortejar a la joven, pero sin pedir oficialmente su mano. Cuando debió viajar al Paraguay, el que sí pidió casarse con ella fue Juan Madariaga, el mismísimo gobernador. Hombre de carácter y acostumbrado a no aceptar una negativa, insistió una y otra vez ante la atribulada madre, que no sabía qué hacer, a que autorizase la unión. Cuando Derqui regresó, se casaron en 1845 en una ceremonia exprés y Madariaga juró vengarse. El flamante esposo se le ocurrió retarlo a duelo, lance que el gobernador rechazó, y asunto terminado. La pareja tendría un hijo, Manuel. Derqui fue presidente entre 1860 y 1861.

Delfina de Vedia, nacida en 1819, conoció en Uruguay a Bartolomé Mitre, un joven capitán de artillería, durante los años de exilio rosista. Se casaron en 1841 y la mujer no sabía lo que le esperaba. Los primeros hijos nacieron en Montevideo y cuando en 1846 estalló una revolución, uno de sus hermanos murió en la refriega y ella se expuso en un tiroteo para rescatarlo. En 1847, embarazada de su tercer hijo, Mitre cruzó el charco para luchar contra Rosas y regresó recién en 1851.
En 1852 volvieron a Buenos Aires, su marido fue presidente entre 1862 y 1868, en 1870 se suicidó su hijo Jorge y en 1874 estuvo nuevamente con el corazón en la boca cuando Mitre fue derrotado en la revolución que encabezó y se salvó de una condena a muerte. Falleció en Buenos Aires el 6 de septiembre de 1882.

Benita Martínez Pastoriza era una sanjuanina que de muy joven fue a vivir a lo de una tía en Chile. Allí se casó con un hacendado millonario llamado Domingo de Castro, demasiado mayor para ella. En ese país conoció al exiliado Sarmiento, y hay sospechas de que el hijo Domingo Fidel haya sido del futuro presidente, que ejerció entre 1868 y 1874.
Cuando Sarmiento volvió a Chile de su largo viaje por Europa y los Estados Unidos, el marido de Benita ya había muerto y se casaron.
Vivieron en la hacienda de Yungay y en 1857 se establecieron en Buenos Aires. Con el tiempo, Sarmiento comenzó un romance con Aurelia Vélez, la hija de Dalmacio Vélez Sarsfield. Cuando la mujer descubrió la correspondencia que intercambiaban los amantes fue el final de una relación que ya venía desgastada, según el sanjuanino, ya desde 1860. Se supo que ella también mantenía un romance oculto. Cuando su marido fue presidente, ya estaban separados y no pudo oficiar de primera dama.

La muerte de Dominguito en Curupaytí no logró suavizar la relación entre ellos, al punto que él la desheredó. Pero ella recurrió la justicia y logró obtener la mitad de los bienes en disputa. Murió el 6 de octubre de 1890.
La desgracia unía al matrimonio Avellaneda. Marco, el papá de Nicolás, había sido degollado por los rosistas el 3 de octubre de 1841 y Juan, el de Carmen Nóbrega, había sido muerto por la Mazorca el año anterior.
Ella demostró ser una mujer de carácter, inteligente y discreta, en la que su marido se apoyaba. Fue una compañera ideal mientras fue presidente entre 1874 y 1880 y abrió su casa no solo para eventos sociales y culturales sino también para los que precisaban ayuda. Murió en Buenos Aires el 18 de febrero de 1899 y la recuerda una calle de una cuadra en Temperley, donde el matrimonio tenía una quinta de descanso.

La cordobesa Clara Funes era hija de un estanciero puntano, nieta de un gobernador y sus hermanos eran referentes mitristas en la provincia mediterránea. Tenía 23 años cuando se casó con Julio A. Roca en 1872 en Río Cuarto. Tuvieron seis hijos, uno de ellos Julio Argentino (h) sería vicepresidente de Justo.
Acompañó a su marido durante su primera presidencia (1880-1886) y mantuvo un perfil bajo, dedicándose a la familia. Ya vivían en la calle San Martín 577 cuando enfermó de cáncer y falleció el 2 de mayo de 1890.
Elisa, la hermana de Clara se casaría con Miguel Juárez Celman. Había nacido en 1853 también en Córdoba y conocía desde la infancia a ese político que prometía, con quien tuvo once hijos. Colaboró en obras benéficas y fue una de las impulsoras de la Cruz Roja Argentina.

Cuando su marido era un político respetado en la capital mediterránea se inauguró un paseo con su nombre. Luego de la Revolución del Parque, en 1890, cuando ya nadie lo quería, se lo cambió por “Paseo General Las Heras”. Y actualmente lleva los dos nombres. Ella falleció en 1933.
El 25 de diciembre de 1871, treinta años después de que lo hicieran sus suegros, la bonita joven Carolina Lagos Mármol, 19 años, se casó con Carlos Pellegrini. No tuvieron hijos, y como a él lo llamaban “gringo”, ella era “la gringa”.
Fue tal su labor en la Sociedad de Beneficencia que fue llamada “el León XXIII” de esa institución, y mereció una fotografía a página entera en la revista Caras y Caretas con el título de “Damas conocidas”. Acompañaba a su esposo en sus viajes del exterior y en los actos protocolares y disimulaba los amoríos circunstanciales de Pellegrini, quien gobernó entre 1890 y 1892. Cuando éste falleció en 1906, fue a vivir al Palace Hotel, junto a su ama de llaves. Murió el 28 de septiembre de 1925.

Cipriana Lahitte es una uruguaya, hija de un funcionario de Rosas que luego de la caída de éste amasó una considerable fortuna. Era la esposa de Luis Sáenz Peña (1892-1895), con quien se casó en 1848 en la iglesia de San Ignacio. Tuvieron siete hijos.
Fue el único caso de una mujer que fue esposa de un presidente y madre de otro. Cuando en 1868 ingresó a la Sociedad de la Beneficencia, fue nombrada inspectora de escuelas que dependía de esa institución. Falleció el 23 de octubre de 1916.
Cuando Luis Sáenz Peña murió en el ejercicio de su cargo, lo sucedió su vice José Evaristo Uriburu, quien completó el mandato hasta 1898. En 1857 se había casado con su prima Virginia Uriburu, quien había nacido en Bolivia en 1836. Tuvieron varios hijos y ella falleció en 1871.
Sería su segunda esposa la limeña Leonor de Tezanos Pinto, quien lo vería convertido en presidente. Se habían conocido en Perú cuando él fue diplomático en ese país, y allí se casaron. Tuvo una activa participación en la institución San Vicente de Paul, donde fue su presidenta por una década. Fue la responsable de la Casa de Obreras de Santa Felicitas, del asilo Liborio Novoa para viudas e hijos pequeños; la Colonia Obrera en Nueva Pompeya y la Cocina para Obreros. Replicó de sus viajes a Europa el Instituto de Enseñanza Doméstica. Murió en 1916.

La paraguaya María del Carmen Susana Rodríguez Viana, una de las mejores amigas de la esposa de Pellegrini, había nacido en 1843, y en 1861 se casó con Manuel Quintana en San Nicolás de Bari, y fueron padres de diez hijos.
El 11 de agosto de 1905, estaba junto a su marido en un carruaje cuando un anarquista catalán disparó contra ellos, pero el arma falló.
Al parecer, Quintana (1904-1906) tenía una amante, mucho más joven. Cuando aquel falleció, se habría presentado en el entierro para entregarle a la viuda algunas prendas íntimas que había dejado en su casa. Murió en 1930.
Tenía 20 años Josefa Julia Bouquet Roldán cuando conoció a José Figueroa Alcorta (1906-1910), con quien se casó cinco años más tarde. En Córdoba nacieron sus cuatro hijos y como primera dama, presidió junto a su esposo los festejos del Centenario. La Infanta Isabel, en nombre del rey de España, le otorgó la condecoración de las Damas Nobles de la Reina María Luisa.
Tiene el récord de haber sido esposa de un hombre que ejerció los tres poderes: fue presidente del país, del Senado y de la Corte Suprema de Justicia. Fundadora de la sede cordobesa de la Casa Cuna, murió en 1941.

Con su marido presidente, Rosa Isidora González Delgado vivió en la Casa Rosada. Aún no estaba terminada su residencia en Barrio Norte y Roque Sáenz Peña (1910-1914) arrastraba problemas de salud desde su participación en la guerra del Pacífico y le quedaba cómodo vivir donde trabajaba. Acondicionaron el ala norte de la Rosada, cerraron las galerías del primer piso que dan al patio de las palmeras y el comedor, lo que hoy es el despacho presidencial.
Su marido hacía vestir al personal de servicio a la usanza de los sirvientes del rey francés Luis XIV, lo que hizo que la calle lo apodase Roque I. Mientras él usaba el carruaje presidencial, ella tenía la costumbre de viajar en tranvía. Murió en su casa de la avenida Santa Fe al 1500 en 1948.
Epifanía Ecilda Belvis Castellanos se casó con Victorino de la Plaza (1914-1916) en 1870 y falleció cinco años después. Fue un breve matrimonio que contrastó con el de Marcelo T. de Alvear y la cantante lírica portuguesa Regina Pacini. Tal fue el escándalo en la sociedad porteña porque uno de los miembros de la exclusiva elite porteña se unía a “una artista”. Contrajeron matrimonio casi en secreto en 1907 en Lisboa, y vivieron en una casa estilo normando en Francia, que él le regaló. La había conocido cuando vino a cantar al país y cuando regresó a Europa, la siguió durante ocho años, hasta que le sacó el si.
Cuando regresaron al país, fue el tacto del general Roca que hizo que la cerrada alta sociedad aceptase a la pareja. Ella lo acompañó activamente en la presidencia (1922-1928) y fue su obra la Casa del Teatro, sobre la avenida Santa Fe, pensado para una residencia para actores que no tenían dónde vivir. Pacini sobrevivió a su marido muchos años, malvendió muchas de sus pertenencias para mantenerse y todos los 23 de cada mes iba a la bóveda de la Recoleta a hablarle y llevarle rosas rojas. Murió en 1965 a los 94 años.

En medio de la inauguración del hotel Llao Llao de Bariloche, Ana Bernal recibió la peor noticia. Su hijo Eduardo había muerto en un accidente de aviación. Era el 9 de enero de 1938 y la mujer era la esposa de Agustín P. Justo, quien era el presidente (1932-1938).
Hija de un oficial veterano de la guerra del Paraguay y bisnieta de un corsario inglés, se lamentó que ninguno de sus hijos continuase con la vida en la milicia. Fue una mujer que, desde mucho antes que su esposo fuera presidente, se preocupó por ayudar a los más necesitados, visitaba barrios carenciados y abogaba por la instalación de casas de salud para el tratamiento de tuberculosos.
Con Justo se conocían desde la infancia. Se casaron el 1 de diciembre de 1900 y tuvieron siete hijos. Murió el 26 de diciembre de 1942, quince días antes que su marido.
La noticia lo terminó de derrumbar. La muerte de su esposa María Luisa Iribarne, ocurrida el 3 de abril de 1940 en la Residencia de Olivos, sumió al presidente Roberto M. Ortiz (1938-1942) en una profunda depresión, y agravó su diabetes que lo dejaría ciego.
Los habían presentado el cuñado de ella, se casaron en 1912 y tuvieron tres hijos. Cuando su marido asumió la presidencia el 20 de febrero de 1938, ella dio un breve mensaje por radio dirigido a las mujeres. Era la primera vez que la esposa de un primer mandatario lo hacía. Sin embargo, decía que la política era cosa de hombres, y culpaba al “cinematógrafo” y a “esas novelitas cortas” como malas influencias para las chicas.
María Delia Luzuriaga nació en 1881 en Lomas de Zamora y se casó con Ramón Castillo (1942-1943) el 15 de septiembre de 1903. Tuvieron seis hijos. Fue de un perfil muy bajo, incluso cuando su marido vicepresidente asumió por la muerte de Ortiz. Para vivir, debió desprenderse de las pertenencias de su esposo, como sus libros y condecoraciones. En los últimos años, logró que el gobierno le otorgase una pensión. Murió el 11 de octubre de 1955.
Eva Duarte fue la que tuvo un rol activo durante el gobierno de su esposo Juan Domingo Perón (1946-1955). Se habían casado en diciembre de 1945 y no tuvieron hijos. Ella, luego de representar a su esposo en la gira que realizó a España e Italia, organizó la fundación que llevó su nombre, se puso al frente del Partido Peronista Femenino y mantuvo una perfil alto, especialmente en acción social y cuando representaba a su marido en actos políticos.
Como la costumbre era que la primera dama se incorporase a la Sociedad de Beneficencia, Eva designó a su madre para que cumpliese ese rol, como un desafío a la oligarquía que manejaba a la institución.
Un proyecto del secretario general de la CGT de que fuera candidata a la vicepresidencia en las elecciones nacionales de noviembre de 1951 no prosperó. Ya estaba enferma de cáncer de útero y además los jefes militares le habían hecho saber a Perón que no tolerarían esa postulación. Falleció el 26 de julio de 1952.
Los padres de ambos eran inmigrantes italianos y, como no podía ser de otra manera, Arturo Frondizi y Elena Faggionato, dactilógrafa, se conocieron en una asociación italiana de El Palomar.
Se casaron el 5 de enero de 1933 y cuatro años después llegó Elena, la única hija. Vivían en el barrio de Almagro y de jóvenes, con ayuda de los padres de ambos, construyeron en 1935 una pequeña casa de madera de pinotea sobre la costa en Ostende, que llamaron “Elenita”, y que hoy es monumento histórico nacional.
Durante la presidencia (1958-1962) vivieron en Olivos y ella colaboraba en la redacción de los discursos. Fue protagonista de la visita que Ernesto Che Guevara hizo al presidente en Olivos, y cuando éste se retiró, ella le preguntó al visitante si tenía hambre, y le preparó un churrasco. Falleció el 24 de abril de 1991.
A su regreso de Europa, en un viaje que le obsequió un paciente por haberle salvado la vida, Arturo Illia (1963-1966), el médico del ferrocarril que se quedó para siempre en el pueblo de Cruz del Eje, se casó el 15 de febrero de 1939 con Silvia Elvira Martorell. Tuvieron tres hijos.
Era profesora de dibujo graduada de la Escuela Nacional de Bellas Artes, y entre 1946 y 1953 fue secretaria general de la UCR en Córdoba. Cuando su esposo atendía en el consultorio que tenía en su casa que alquilaba y que la gente le terminaría regalando, solía hacer de enfermera.
Sabía lo que era el poder, ya que acompañó a Illia cuando fue vicegobernador de la provincia entre 1936 y 1940.
Cuando ella enfermó de cáncer y debía tratarse en Estados Unidos, vendió su auto para cubrir el viaje, ya que había rechazado la jubilación de presidente. El 6 de septiembre de 1966 quedó viudo, a solo tres meses de haber sido echado del poder.
Él era un mercedino que había estudiado odontología en Córdoba y que, a instancias de su cuñado, abrió un consultorio en San Andrés de Giles, donde necesitaban dentistas con buena mano. Allí, en las clásicas vueltas del perro, vio a María Georgina Cecilia Acevedo Pérez. Al principio, ella no quería saber nada porque sabía que Héctor Cámpora, que aparentaba más edad de la que tenía, había tenido más de un romance. Pero se pusieron de novios, se casaron el 15 de abril de 1937 y tuvieron dos hijos. No tuvo ningún rol específico como primera dama y no vivieron en Olivos en los 49 días en los que fue presidente en 1973, sino en su casa en Recoleta. Para todos era “la tía Nené”. Murió el 28 de marzo de 1994.
Había nacido en La Rioja el 4 de febrero de 1931 y de muy joven estudió danza, piano, canto, inglés y francés. María Estela Martínez Cartas, cuando se acopló al ballet folklórico de Faustino García ya se hacía llamar Isabel. Con esa compañía recorrió América Latina y, cuando se disolvió, a esa chica menuda y bonita le ofrecieron un puesto de bailarina en el cabaret panameño Happy Land.
En una cena de Navidad en ese local en 1955 conoció al exiliado Juan Domingo Perón. Se ofreció a trabajar como su secretaria, aún gratis. Vivía en el mismo departamento y le probaba la comida, porque Perón temía ser envenenado. El le decía “Chabela”.
El 5 de enero de 1961 se casaron y en abril de 1964 compraron un chalet en el barrio Puerta de Hierro, en España. Al año siguiente, su marido la envió a Argentina a neutralizar la influencia del poderoso gremialista Augusto Vandor, quien abogaba por un peronismo sin Perón.
El 12 de octubre de 1973 juró como vicepresidente y cuando Perón murió, se transformó en la primera mujer en llegar a la presidencia en Argentina.
Compañeras, esposas, colaboradoras y madres de familia, retratos mínimos de grandes vidas de las mujeres de los presidentes.
Últimas Noticias
Rosario: encontraron más de 400 dosis de cocaína, dinero en efectivo, celulares y motos
Durante procedimientos policiales llevados a cabo en la zona norte de Rosario se encontraron 407 envoltorios de cocaína y hay cuatro aprehendidos
A más de 11 años de la desaparición de Nicolás Godoy, detuvieron a un hombre acusado de haberlo asesinado
A raíz de la incorporación de un testimonio clave, la Justicia dictó prisión preventiva para el, ahora, principal acusado

Ataques violentos en Córdoba: un hombre fue herido con una botella rota en una discusión de tránsito
El conflicto vial terminó con un automovilista internado tras recibir un corte en el cuello. La policía detuvo a dos personas, secuestró el vehículo y el arma utilizada

Se conocieron los resultados de la autopsia del docente que fue asesinado en su departamento en Caballito
David Walter Aguirre fue encontrado maniatado y con varios golpes en su cuerpo. Por el momento, no hay detenidos por el caso

Nueva alerta del virus influenza aviar: se registró un caso en Buenos Aires
Una nueva confirmación del virus influenza aviar en Bolívar, donde se implementaron acciones de bioseguridad y vigilancia sanitaria para contener la infección en la producción avícola



