Fue el segundo argentino más alto de la historia, jugó al básquet, se convirtió en luchador y batalló contra su propio cuerpo

El último día de enero de 1966 en El Colorado, una pequeña localidad formoseña, nació Jorge González, a quien apodarían el “Gigante” porque llegaría a medir más de 2,30 metros de altura. Sus problemas de salud no le permitieron crecer en lo deportivo, quedó postrado y falleció con apenas 44 años

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Jorge "Gigante" González murió en
Jorge "Gigante" González murió en septiembre de 2010 a los 44 años

Fue el basquetbolista argentino más alto de la historia. El primer argentino elegido para jugar en la NBA. El luchador más alto del mundo. El primer luchador argentino en Estados Unidos. Fue el segundo argentino más alto de la historia, luego del rionegrino Noel Berthé quien llegó a medir 2,46m. Fue conocido, y tuvo algún momento de fama. Murió en soledad. Había nacido el 31 de enero de 1966, hace 60 años.

La historia de Jorge “Gigante” González que estuvo marcada por la singularidad de su físico y los vaivenes propios de una vida extraordinaria, comenzó en El Colorado, una pequeña localidad de la provincia de Formosa.

Jorge González tuvo inconvenientes para
Jorge González tuvo inconvenientes para conseguir zapatillas de su tamaño cuando comenzó a jugar al básquet

Allí, antes de cumplir los 17 años, ya superaba los 2,16m de altura y pesaba 160 kilos. Era un caso aislado en su lugar natal, un pueblo de cinco mil habitantes, en el que Jorgito era simplemente el “gigantón bueno”.

Su crecimiento fuera de lo común se debía a que padecía de acromegalia (una forma severa de gigantismo) provocada por un tumor en la glándula hipofisaria. En la adultez llegó a medir 2,32 m.

Jorge González con la camiseta
Jorge González con la camiseta de la Selección Argentina de Básquet en un torneo juvenil

Ese físico, que lo distinguía desde niño, fue la puerta de entrada a un recorrido vital impensado. Un día común de agosto de 1982, González se dirigió al bar “El Tufo” para jugar al billar. Ahí fue interceptado por Oscar Rozanovich, quien le preguntó si practicaba básquet. La respuesta negativa no desanimó al viajante, que vio en él una oportunidad y transmitió la información a Carlos Lutringer, técnico del club Hindú de Resistencia.

El traslado a Resistencia fue el ingreso al mundo del básquet. Los padres de González, Mercedes y Felipe, aceptaron la propuesta con la condición de que cuidaran a su hijo. Hubo algún que otro problema. No contaba con calzado adecuado para su tamaño, por lo que solo podía usar sandalias hechas a medida y practicar fundamentos del juego. La dificultad inicial se resolvió cuando una marca de ropa le fabricó zapatillas especialmente. Desde entonces, la adaptación fue veloz.

El equipo de Gimnasia y
El equipo de Gimnasia y Esgrima de La Plata en el que jugó Jorge González

En el lapso de un año, González ya formaba parte de Gimnasia y Esgrima La Plata. Tres años después, debutó en la Selección argentina en el Sudamericano de 1985. Pronto, su presencia se consolidó en la Liga Nacional con Sport Club de Cañada de Gómez, donde fue pieza destacada en el ascenso a Segunda División.

Uno de los recuerdos que perduran de esa etapa inicial en Chacho proviene de Alejandro Pirota, quien compartió equipo con él en Hindú. “Era inmarcable cuando le tirábamos la pelota cerca del tablero. Casi tocaba el aro con sus brazos en alto”, rememoró. Pirota también confirmó que ya en ese entonces el joven gigante tenía serios problemas en sus rodillas y con la alimentación.

Jorge González fue elegido por
Jorge González fue elegido por el equipo de la NBA Atlanta Hawks. No llegó a debutar por cuestiones de peso

El ecosistema del equipo chaqueño debió amoldarse a las dimensiones de González. La camioneta de Lutringer, que lo llevaba de un lado a otro, necesitó modificaciones, así como la cama en la que al principio no entraba.

El creador de la Liga Nacional de Básquet, León Najnudel, fue quien impulsó su llegada a La Plata para jugar en Gimnasia. La convivencia entre González y sus compañeros dejó anécdotas sobre su relación con la comida. Ángel Cerisola, base del equipo platense, relató que durante una gira en la que el jugador parecía cumplir con el plan alimentario, el hotel reveló que por las noches pedía hamburguesas extras. “Después desayunaba sin problemas las cinco tostadas con café que tenía ordenadas”, recordó.

El Gigante González fue luchador.
El Gigante González fue luchador. En la foto en el piso cuando enfrentó al célebre Hulk Hogan

Las situaciones derivadas de su estatura no pasaban inadvertidas. Alguien lo vio apoyando el brazo en un toldo mientras esperaba que subieran sus compañeros al colectivo. En otra ocasión, la irrupción de González en la cocina de un restaurante provocó gritos de las cocineras, que lo compararon con el Yeti.

El impacto mediático tampoco fue fácil. Una periodista, al entrevistar a González, dedicó buena parte de la nota a su vida sexual. “Las mujeres piensan que mi pene es proporcional a mi altura y me tienen miedo. Pero es normal”, había dicho en aquella entrevista. El título de la nota y el enfoque terminaron por ponerlo a la defensiva con los medios.

Jorge González al lado de
Jorge González al lado de Carlos Menem en un partido de básquet jugado cuando el riojano era presidente de la Nación

El siguiente paso de González fue Cañada de Gómez, atraído por la insistencia de Najnudel, quien lo consideraba su debilidad. Eduardo Bazzi, dirigente del club, recuerdó con detalle la dificultad para trasladarlo en un auto Fiat modelo 128 y el asombro al encontrarlo pintando el techo de su departamento sin escalera.

La vida cotidiana en la ciudad pequeña implicó nuevas adaptaciones: una cama reforzada en una fábrica de muebles, una plataforma en el cine y una convivencia peculiar con otros jóvenes talentos en una casa que compartían varios jugadores. El carácter de González, a veces simpático y otras veces hosco, generó tensiones. En una ocasión, se comió la torta de cumpleaños de un compañero. Finalmente, fue trasladado a un departamento independiente.

El muñeco oficial del Gigante
El muñeco oficial del Gigante González, el personaje de la lucha libre televisada

Las historias sobre su voracidad alimentaria se multiplicaban: pedidos de alfajores mientras el resto del equipo se acomodaba en las paradas cuando estaba por salir el micro, consumo de tres kilos de fruta diarios, hasta terminar dos docenas de medialunas en una tarde o cenar cuatro bifes de chorizo. Su peso superó los 200 kilos en esa etapa, aunque llegó a 165 kilos con la dieta del médico Alberto Cormillot.

La relación con el cuerpo, la comida y la salud fue un tema constante. La balanza de camiones de la Helvética era el lugar donde se lo pesaba en Cañada de Gómez. Los incentivos por peso constituían un apartado especial en el contrato, destacando la preocupación de los clubes por su estado físico. Nunca pudo alcanzar el peso por el que el club le pagaría algo extra.

Pamela Anderson junto a Jorge
Pamela Anderson junto a Jorge González

En 1988, la vida de González dio otro salto. Fue seleccionado en el Draft de la NBA por los Atlanta Hawks, una experiencia que lo llevó a Estados Unidos. El entrenador Mike Fratello y el entonces presidente Stan Kasten lo recibieron. Fratello recordó: “El dueño de los Hawks, Ted Turner, había quedado impactado cuando lo vio en un partido en Brasil. Viajé a Sudamérica con Stan Kasten y negociamos con el club argentino para traerlo”.

La llegada a Atlanta representó un desafío físico y cultural. González solo hablaba español y necesitó traductor. El equipo se preocupó por su alimentación y su salud. Fratello describió el impacto al verlo entrenar: “Era muy grande, con problemas en las rodillas y dificultad para moverse. Hacía un gran esfuerzo en la cancha”.

Jorge González fue conocido en
Jorge González fue conocido en el mundo del básquet durante la década de 1980

El debut en la pretemporada de la NBA no fue el esperado. González no logró adaptarse al juego ni al ritmo del básquet estadounidense. Fratello explicó: “Era difícil para él moverse rápido, saltar, correr. Lo intentó, pero su cuerpo estaba limitado”. Solo participó en pretemporada y no llegó a debutar oficialmente en la NBA. Le habían pedido que cambiara su alimentación y bajara de peso. No lo logró

Pese a las dificultades, el paso por Estados Unidos le abrió otra puerta: el mundo de la lucha libre profesional. González firmó un contrato con la World Championship Wrestling (WCW) como El Gigante. Posteriormente, pasó a la World Wrestling Federation (WWF), donde fue presentado como “Giant Gonzalez/Gigante González”. El impacto de su altura y fortaleza física lo convirtió en un personaje atractivo para el espectáculo.

El Gigante González en su
El Gigante González en su paso por la lucha libre de Japón

En la lucha libre, González enfrentó a figuras reconocidas y participó en combates memorables. Uno de los momentos destacados fue su enfrentamiento con The Undertaker en WrestleMania IX. El disfraz que utilizaba, un traje de cuerpo completo con músculos pintados y vello postizo, se volvió fácilmente reconocible. Incluso se fabricaron muñecos de su personaje.

La carrera en la lucha se extendió por varios años e incluyó presentaciones en Japón y México. En cada país su presencia generaba asombro. Aun así, los problemas físicos persistían. El dolor en las rodillas y las dificultades para movilizarse lo acompañaron a lo largo de todo el trayecto.

La exposición internacional incluyó un paso por la televisión y el cine. González participó en series como Baywatch, junto a David Hasselhoff y Pamela Anderson. También incursionó en algunos proyectos cinematográficos, aunque su presencia solía estar vinculada a su imponente físico.

Jorge González en sus últimos
Jorge González en sus últimos tiempos, cuando su enfermedad había avanzado notablemente

Sus problemas de salud también crecieron. La acromegalia derivó en una diabetes crónica, y en complicaciones cardíacas y renales que agravaron su estado. La dificultad para caminar fue en aumento y, con el tiempo, quedó postrado.

Los últimos años de González se desarrollaron en Formosa, en condiciones económicas adversas. Quienes lo conocieron relatan que se quedó sin ingresos y vivió con poco y nada. Las enfermedades avanzaron y su situación física se complicó hasta la inmovilidad total. Falleció en 2010 a los 44 años, luego de un prolongado deterioro. Este 31 de enero, el gigante de Formosa habría cumplido 60 años.

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