El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, confirmó esta mañana que a partir de ahora la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) volverá a depender de manera directa del presidente Javier Milei, después de la anomalía que significó que en la gestión de Nicolás Posse esa tarea quedara retenida en la órbita del funcionario desplazado. También anticipó que habrá una nueva reforma en el esquema de funcionamiento de ese organismo de alta sensibilidad política.
Por primera vez en los 40 años de democracia, el Señor 5 -como se conoce en la jerga al jefe de los espías- no tenía relación con la persona que ocupaba la primera magistratura. Tan alejados estaban ambos que el titular de la AFI saliente, Silvestre Sívori, nunca tuvo una reunión a solas con Milei.

Más allá de que el propio Presidente dijo públicamente una y otra vez que tenía aversión por el espionaje, esa perspectiva empezó a cambiar a partir del realineamiento que ejecutó de la política exterior. Es que el encolumnamiento con Estados Unidos e Israel, en medio de un mundo convulsionado por los ataques terroristas de Hamas y la guerra de Rusia contra la OTAN, supone riesgos para la seguridad nacional y una sintonía con los principales organismos de inteligencia.
“Hay que pensar exactamente en una reorganización de la inteligencia en la Argentina. Tiene que haber inteligencia exterior para tener en claro lo que está pasando en el mundo. Y tiene que haber inteligencia interior, para pensar lo que está pasando con el crimen organizado, con el narcotráfico, con las fronteras. Para eso hay que usar especialistas que hay y que no hay tampoco en el país”, afirmó el flamante jefe de Gabinete.
Al respecto, Guillermo Francos reconoció que “muchas veces la AFI, como es de público conocimiento, se ha utilizado en épocas anteriores para otras cuestiones que poco tienen que ver con la inteligencia interior y exterior y debiéramos tener un organismo o dos organismos divididos, donde cada uno con esa función se ocupen de analizar estos temas que son importantes para cualquier decisión estratégica del país”.
Al ser consultado sobre quién será la persona que ocupará el cargo que dejó vacante la renuncia de Sívori, reconoció que todavía no hay una persona designada. “Son nombres que tenemos que conversar muy bien con el Presidente, porque son lugares claves, muy sensibles y uno tiene que tratar de no equivocarse en eso”.
Otra de las definiciones que dio Guillermo Francos sobre el tema de la inteligencia: confirmó que habló con el Presidente y que tanto para el jefe de Estado como para él, es fundamental que el cargo de titular de la AFI “dependa de la Presidencia”, y que sea una persona de su confianza. “Todos los que integran el equipo de gobierno son hombres de confianza del Presidente, hasta que la pierden”.
La anomalía Posse-Sívori
La aclaración de Francos sobre el regreso a una dependencia funcional del jefe de los espías con el Presidente se debe a que hasta ahora, durante los primeros seis meses de gestión, el renunciante Silvestre Sívori reportaba únicamente a Nicolás Posse. En tanto, Javier Milei siempre tuvo aversión por el mundo del espionaje y en varios momentos pensó en redefinir su rol y su ubicación en el organigrama. En un momento, antes de la llegada de la Casa Rosada, se analizó pasarla a la órbita del Congreso, algo que quedó descartado rápidamente.

A Sívori -un abogado que trabajó en los equipos del PRO- lo designaron mediante los decretos 22 y 24 publicados el 12 de diciembre en el Boletín Oficial. Con la firma de Milei y de Nicolás Posse, se reglamentó el procedimiento de normalización de la ex-SIDE por un plazo de dos años o “hasta que cesen los motivos” de esta medida. Y le dio al nuevo titular amplios poderes, como despedir, reemplazar o pasar a disponibilidad al personal.
Más allá de que el propio equipo de colaboradores de Sívori indicaron que se había incorporado a los equipos de La Libertad Avanza a mediados de 2023, recién en diciembre, poco antes de asumir, le llegó el ofrecimiento para ocupar ese estratégico cargo. El ahora ex funcionario reportó durante años a Guillermo Dietrich. Fue uno de los cuadros profesionales del PRO. Estuvo en el Gobierno de la Ciudad y en la gestión de Cambiemos en la Casa Rosada. Desempeñó funciones en la Secretaría Legal y Técnica porteña y en la Agencia de Protección Ambiental, así como también fue asesor en la Dirección General Técnica Administrativa y Legal de la Subsecretaría de Transporte de la Ciudad. En el Poder Ejecutivo Nacional, con Mauricio Macri, fue director general de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Transporte, en tiempos de Dietrich.
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