
Las últimas palabras públicas en libertad de Julio De Vido se las dedicó a una de sus enemigas políticas. "Mándenle champange a la doctora Carrió y a Magnetto", le dijo el ex ministro de Planificación Federal a Infobae a las 15:05 cuando llegó a los tribunales de Comodoro Py para entregarse.
La Gendarmería Nacional lo buscaba en su departamento de la avenida Del Libertador al 2200 tras el desafuero que aprobó la Cámara de Diputados que, así, lo dejó sin inmunidad de arresto. Pero De Vido no estaba allí. Llegó a Comodoro Py en un Renault Fluence azul que ingresó por la calle Letonia, por el sector de atrás del edificio. Poca gente circulaba a esa hora por allí.
De pulover y pantalón gris, De Vido llevaba un morral beige en su mano izquierda y llegó acompañado de Maximiliano Rusconi, uno de sus abogados, una asistente del estudio y uno de sus asesores más cercanos. Entró al edificio por el sector lateral que da al río de la plata y fue hasta el cuarto piso donde está el juzgado federal de Luis Rodríguez, uno de los dos magistrados que ordenó su detención.
Sin De Vido, el día había comenzado con un clima de expectativa en Comodoro Py. A media mañana Gabriel Palmiero, otro de los abogados del ex ministro, presentó apelaciones contra los dos fallos que ayer le rechazaron la libertad.

Circuló un rumor de que el ex ministro de Planificación iba a entregarse una vez que Diputados le saque los fueros. "Lo escuchamos", repetían los jefes de seguridad de Comodoro Py. Los movimientos de la Policía se acrecentaron cerca de las 14:30. Ya no tenía fueros y se sabía que no estaba en su casa. El rumor de que se entregaba en Comodoro Py se convirtió en una certeza.
De Vido se entregó y quedó formalmente detenido en el juzgado de Rodríguez. Primero en la causa de Río Turbio y después lo notificaron del procesamiento con prisión preventiva que le dictó el juez Claudio Bonadio en el expediente del Gas Natural Licuado.
Desde un rato antes, el cuarto piso de Comodoro Py estuvo cerrado y custodiado por la Policía Federal. Nadie podía estar en ninguno de sus sectores por orden del juez Rodríguez. En la puerta del juzgado había personal del Grupo Especial de Intervención (GEI) del Servicio Penitenciario Federal (SPF).

Ya con De Vido en Comodoro Py comenzaron a llegar efectivos de Gendarmería Nacional que junto con oficiales de la Policía Federal custodiaron todos los ingresos al edificio. También personal de traslado del SFP se apostó en la puerta de la alcaldía de tribunales, ubicada en uno de los costados del exterior del edificio.
El juez Rodríguez le leyó al ex funcionario kirchnerista la acusación en su contra. El ex ministro superpoderoso hizo su defensa ratificando un escrito que había presentado el lunes y se negó a contestar preguntas. Le dijo al juez que se había montado un escrache para tener la foto de su detención y responsabilizó a la ministra de Seguridad Patricia Bullrich por orden del presidente Mauricio Macri.
De Vido fue esposado en el juzgado. Así salió custodiado por agentes del SPF. El celo para que el ex ministro no sea visto por nadie fue tan grande que la fuerza montó un operativo para eso: lo hizo bajar tres pisos por ascensor y el último por escalera hasta llegar a la alcaldía de Comodoro Py. En ese sector se cerraron las puertas del pasillo que fueron tapadas por agentes de la Policía con una cartelera y por abogadas del estudio que defiende a De Vido con carpetas.

El diputado nacional desaforado hizo su ingreso formal al SFP. Otro operativo, esta vez de distracción, se montó para evitar la foto esposado. A una camioneta de la fuerza se le taparon los vidrios de atrás y fue ubicada en el estacionamiento interior de Comodoro Py. Cuando De Vido ya estuvo ahí desde la puerta exterior de la alcaldía agentes del GEI abrieron la puerta y con sus escudos cubrieron a un "falso ex ministro" para llevarlo hasta otra camioneta.
A diferencia de otros ex funcionarios presos como Ricardo Jaime y José López y el empresario Lázaro Báez, De Vido fue cuidado y no se lo expuso a caminar desde la salida de la alcaldía o a la camioneta de traslado.
Las sirenas comenzaron a sonar y los móviles salieron hacia la cárcel federal de Ezeiza donde De Vido quedará alojado en su hospital central para realizarse estudios médicos ya que es insulinodependiente. Luego las autoridades determinarán su destino final.
Llegó en auto como lo hizo las muchas veces que tuvo que presentarse a declarar, notificarse de procesamientos o comenzar el juicio por la tragedia de Once. Pero esta vez De Vido llegó para perder su libertad. Se fue esposado y bajo las sirenas de los móviles.
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