Ola de asaltos a farmacias revela banda de mujeres liderada por ‘La Diabla’ que opera con violencia y genera temor en los trabajadores

Trabajadores enfrentan miedo constante y evitan declarar, mientras el sector advierte que la violencia supera el impacto económico

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Asaltos rápidos, uso de armas blancas y fuga en segundos. (Composición: Infobae)
Asaltos rápidos, uso de armas blancas y fuga en segundos. (Composición: Infobae)

Una secuencia de asaltos a farmacias encendió las alertas en el sector salud y en las autoridades encargadas de la seguridad. Los hechos, registrados en distintos puntos de la ciudad, muestran una dinámica repetida: ingresos rápidos, amenazas con arma blanca y salidas en pocos segundos. El patrón revela organización y conocimiento del funcionamiento interno de los locales.

La preocupación crece entre trabajadores y representantes de cadenas farmacéuticas, quienes advierten que la violencia ejercida en estos robos supera el impacto económico. La reiteración de ataques y la respuesta limitada del sistema judicial generan un escenario de incertidumbre para quienes atienden al público en estos establecimientos.

Especialistas en seguridad y voceros del sector coinciden en que este tipo de delitos responde a esquemas delictivos estructurados. La presencia de liderazgo definido, roles asignados y objetivos específicos confirma una evolución en la modalidad de robo en comercios.

Coordinación delictiva y uso de la intimidación

Bandas con roles definidos, liderazgo y planificación previa. Imagen IA
Bandas con roles definidos, liderazgo y planificación previa. Imagen IA

Expertos en criminalidad urbana explican que este tipo de bandas actúa bajo esquemas organizados. Cada integrante cumple una función concreta dentro del asalto, lo que permite ejecutar el delito en poco tiempo y con alto nivel de control. La utilización de cuchillas como herramienta de amenaza forma parte de una estrategia que busca inmovilizar a las víctimas sin generar resistencia.

Desde el sector farmacéutico advierten que el nivel de violencia genera consecuencias directas en el personal. Un representante señala: “Su modalidad es ingresar a las farmacias, tanto de Mifarma como de Inkafarma, amenazar con un cúter a las personas que están atendiendo con cortarle la cara”. Este tipo de amenaza, según especialistas a Panorama, produce un efecto inmediato de sometimiento.

Además, se identificó que los atacantes no actúan de forma improvisada. Analistas en seguridad sostienen que existe reconocimiento previo del local, lo que permite ubicar productos de alto valor y rutas de escape.

Impacto en trabajadores y temor a denunciar

El efecto de estos robos se extiende más allá del momento del asalto. Psicólogos y especialistas en riesgos laborales advierten que la exposición constante a situaciones de amenaza genera estrés y temor persistente en los trabajadores.

Desde las empresas afectadas se reconoce esta situación. “Lamentablemente, nuestros trabajadores tienen miedo de ir a declarar”, indica un vocero. La falta de denuncias completas dificulta la construcción de casos sólidos en el sistema judicial.

Otro representante del sector enfatiza que el problema principal no se limita a pérdidas económicas: “Esto no es un tema del perjuicio económico que se pueda estar generando. Esto es un problema de la sensación de inseguridad que se va manifestando cada día en nuestros trabajadores”.

Evolución del delito y cambio de objetivos

Especialistas en seguridad señalan que este tipo de bandas suele modificar su comportamiento con el tiempo. En una primera etapa, los robos se concentran en productos específicos de alto valor, lo que permite obtener ganancias rápidas con menor exposición.

Con el avance de los ataques, el enfoque cambia. Expertos explican que la confianza adquirida por los delincuentes incrementa el riesgo de los hechos, lo que incluye el acceso directo a cajas registradoras y dinero en efectivo. Esta transición implica mayor presión sobre las víctimas y eleva la posibilidad de agresiones.

El aumento en la frecuencia de los robos también responde a este proceso. Analistas advierten que la repetición de ataques en intervalos cortos refuerza la percepción de impunidad.

Cuestionamientos al sistema judicial

Uno de los puntos más críticos señalados por especialistas y representantes del sector es la respuesta del sistema judicial. La liberación de personas involucradas en estos hechos, pese a la existencia de registros visuales, genera preocupación.

Un vocero lo resume de la siguiente manera: “No podría explicarlo, porque, la verdad, los fundamentos o la argumentación del juez da a entender que no existían los suficientes elementos que relacionaran este hecho delictivo con esta persona, pese a las evidencias visuales”.

Expertos en derecho penal indican que la falta de pruebas contundentes o errores en el proceso pueden derivar en decisiones de este tipo. Sin embargo, advierten que la reiteración de estos casos debilita la confianza en las instituciones.

Desde el ámbito policial se mantiene el seguimiento de los implicados. Fuentes de seguridad aseguran que la vigilancia continúa ante la posibilidad de reincidencia. “Si estas personas vuelven a salir, nosotros vamos a estar pendientes. Si vuelven a cometer un hecho ilícito nuevamente, ahí vamos a estar para volverlas a capturar”, afirma un representante.

Las detenciones recientes derivaron en medidas restrictivas contra la principal sospechosa, lo que marca un punto de inflexión en el caso. Especialistas consideran que este tipo de decisiones busca frenar la continuidad de los ataques mientras avanzan las investigaciones.

El caso permanece en desarrollo, con atención puesta en la evolución del proceso judicial y en las acciones que adopten las autoridades para responder a un fenómeno que combina violencia directa, repetición delictiva y temor en el entorno laboral.