Candidato, candidata: el Perú ya no vota por el odio

Las grandes mayorías no están dispuestas a apoyar candidaturas basadas en el odio o la discriminación. Los ataques y las faltas de respeto no tienen cabida en el proceso electoral

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Marcha del orgullo LGBT en
Marcha del orgullo LGBT en México, una celebración de diversidad, igualdad e inclusión en la comunidad. - (Imagen Ilustrativa Infobae)

La campaña electoral empezó y, al igual que en campañas pasadas, es probable que las agresiones hacia las minorías, específicamente a la población LGTBIQ+, no se hagan esperar. Lo hemos visto antes y seguramente lo seguiremos viendo por algunos años más. Pero los candidatos deben saber que el contexto ha cambiado y no saber leer el contexto social les puede costar muy caro.

Una nueva encuesta urbano nacional de IPSOS encargada por Más Igualdad Perú evidencia que el 76 % de los peruanos y peruanas no apoyaría a un candidato que hace campaña utilizando discursos de odio o que promuevan la discriminación de las personas LGTBIQ+. Es decir, más de tres cuartas partes de los peruanos rechazan este tipo de campañas electorales. Las cifras se elevan hasta el 79 % de rechazo en jóvenes entre los 18 y 25 años. Ese es un mensaje claro para los partidos y candidatos: las grandes mayorías no están dispuestas a apoyar candidaturas basadas en el odio o la discriminación. Los ataques y las faltas de respeto no tienen cabida en el proceso electoral.

Pero eso no es todo, del 24 % restante, solo el 2 % respondió que sería “muy probable” que apoye una candidatura con esos discursos y el 4 % “algo probable”, es decir, solo una mínima fracción de la población estaría dispuesta a respaldar una campaña basada en el odio.

Similares resultados vemos cuando se le pregunta a las personas por agresiones concretas. Un abrumador 78 % señaló no estar de acuerdo si escucha a una persona decirle a otra que por ser LGBTIQ+ que es un peligro para la sociedad y la agrede verbal, física o psicológicamente. Los números de rechazo se elevan hasta el 92 % en el caso de jóvenes entre los 18 y 25 años. Incluso, del total de entrevistados el 29 % señaló que –ante dichos hechos– buscaría denunciar o exponer públicamente el caso.

La violencia y la discriminación indignan a los peruanos. Y ya no solo estamos dispuestos a rechazarla, sino a expresar públicamente nuestro rechazo. No se trata de una cancelación; sino de poner un límite frente a los ataques. Aunque suene cliché, no está de más recordar que los derechos de unos terminan donde empiezan los derechos de otros.

La encuesta no solo se centra en las actitudes de los encuestados durante la campaña. También profundiza en la mirada de las personas sobre el trato que deben recibir las personas LGTBIQ+. Al respecto, el 80 % de encuestados respondió estar de acuerdo con que las personas LGTBIQ+ sean tratadas con igual respeto ante la ley y un 72 % está a favor de que las parejas del mismo sexo puedan tomar decisiones médicas en situaciones críticas. No es solo cuestión de formas; las personas también esperan propuestas de fondo.

Ahora analicemos los resultados de la encuesta a la luz de un concepto que será vital para los partidos políticos luego de los resultados del 12 de abril: la valla electoral. Recordemos que aquellos partidos que no superen el 5 % de votos válidos emitidos y el 5 % de escaños congresales, perderán su inscripción. Es decir, deberán iniciar nuevamente el proceso de inscripción y recolección de firmas antes de cualquier otra elección. Este es el castigo del sistema a quienes no obtienen el respaldo del elector y en una elección tan reñida y con tantas opciones, el rechazo al odio o la bienvenida a la diversidad puede jugar una importante diferencia.

La sociedad ha cambiado. Tal vez en el siglo pasado algunas personas normalizaron las agresiones y discursos de odio hacia personas LGTBIQ+. Pero ya no. La población peruana está mayoritariamente a favor de la igualdad, de los derechos y del trato humano y respetuoso. Si hasta el momento los partidos no lo han entendido porque es lo correcto, que lo entiendan por donde les interesa: los votos y la valla electoral.