
La música y sus matices han llenado el alma de cientos de personas a lo largo del tiempo, muchas de ellas aprendieron a sentir cada nota y expresarla a través del arte. En Perú tenemos muchos exponentes en diversos géneros musicales, algunos tan emblemáticos que es imposible que su nombre no figure en la historia.
Este es el caso de Filomeno Ormeño, destacado compositor, orquestador y pianista peruano que hizo brillar diversas piezas interpretadas en piano y nos dejó una larga lista de éxitos criollos que perduran hasta hoy.
¿Quién era Filomeno Ormeño?
Nacido un 6 de junio de 1899, Filomeno Ormeño Belmonte fue un músico en su totalidad y tuvo la vocación desde muy joven. Cuando era tan solo un niño el piano lo conquistó y con su espíritu autodidacta empezó a tocarlo y logró aprender cada una de sus notas, hasta que con 18 años compuso su primer vals, titulado “Cuando las hojas caen”.
Sus padres, Don Filomeno Ormeño Bustamante y Doña María Isabel Belmonte, tuvieron la idea de internarlo en el Seminario de Santo Toribio, a fin de que tomara la orden religiosa y pudiera desarrollarse a la música, sin embargo, Filomeno no había nacido para esas ligas y en algún punto abandonó ese camino.
Incursión en el cine mudo

Durante la época en que Filomeno realizó su quehacer musical, el cine todavía carecía de sonido en Perú, por lo tanto, la música para este tipo de producciones era más que necesaria y requería cierto nivel de profesionalismo para realizarse. El compositor, con su gran talento y trayectoria, logró dirigir su propia orquesta que interpretaba temas específicamente para este tipo de cine.
Esto era posible ya que antiguamente las películas mudas estaban acompañadas de música que era interpretada en vivo, ya que la mayoría de salas no tenían el equipo y la logística necesaria para proyectar filmes con sonido. Esto llegaría todavía unos años después y con serios problemas iniciales que hicieron al público cuestionarse la calidad de las producciones.
Ormeño realizaba estas actividades en el recordado cine Iris, y llegó a musicalizar películas como “Corazón de Criollo”, de 1938, dirigida por Roberto Arteano.
Trayectoria y su paso por la radio
Por supuesto, su vida dedicada casi en su totalidad a la música le dio muchas satisfacciones y llevó incluso a incursionar en la radio. Su orquesta tuvo gran reconocimiento y en 1931 participaron en conjunto en la Gran Embajada de Arte, realizada en Guayaquil, Ecuador, donde al ritmo de la jarana peruana hizo vibrar a los asistentes.
En 1934 ingresó a trabajar a Radio Dusa, donde interpretó éxitos que sonaban por aquel entonces, ritmos como el tango, la rumba, y piezas internacionales no podían faltar dentro de su repertorio, sin embargo, se sabe que también pidió se introduzca la música criolla. Luego se unió al dúo Costa - Monteverde, formando así el Trío Peruano. Gracias a ellos la música nacional en la radio ganó mayor reconocimiento y una notoriedad importante.

Filomeno era toda una figura, bohemio, autodidacta e imparable, sus éxitos no tardaban en llegar y se acrecentaron con el paso del tiempo. Llegó a convertirse en director de Radio Internacional, trabajó en Radio Grellaud y luego en Radio Lima, donde encabezó la primera orquesta criolla del Perú con su Rapsodia Peruana estrenada un 28 de julio de 1938.
En 1945 se embarcó rumbo a Chile ya con un gran éxito a cuestas. Ahí realizó cien grabaciones de la música peruana, pero también se presentó en Santiago, Antofagasta y La Paz, al lado de grandes figuras que conformaban su conjunto, como Arístides Inga Segovia, las hermanas Rosina y Aida Martorell y Luis Abanto Morales. Tras volver a la capital, siguió difundiendo la música peruana en Radio Nacional.
Ormeño trabajo también componiendo el ballet La Moza Mala, que se estrenó en el Teatro Nacional en 1959. Recibió a lo largo de su carrera más de un homenaje, como la Orden del Servicio Civil del Estado en el Grado de Caballero, de manos del presidente Manuel Prado y Ugarteche el 26 de noviembre de 1959.
Con su orquesta acompañó a las más importantes voces del criollismo, como son “Las criollitas” , dúo emblemático compuesto por Eloísa Angulo y Margarita Cerdeña; pero también a Javier Gonzáles, Jesús Vázquez, y Esther Granados, cantante peruana conocida como la ‘reina de la jarana’.
El pianista peruano falleció un cinco de noviembre de 1975 luego de una larga vida difundiendo nuestra expresión cultural a través de la música. Algunas de sus composiciones más recordadas son Celaje, que habla acerca de la belleza del amor y se relaciona con el mar; “Labios Rojos” o “Cuando me quieras”, entre otras que nos recuerdan la importancia de revalorar lo nuestro.
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