Trabajo híbrido: empresas, empleados y un nuevo pacto laboral

El fenómeno pospandemia evidencia que los espacios colaborativos ofrecen una alternativa estratégica entre el hogar y la oficina tradicional, favoreciendo el desarrollo de comunidades laborales y la adaptación a nuevas exigencias

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La relevancia del trabajo híbrido
La relevancia del trabajo híbrido crece en Argentina como respuesta a la transformación laboral tras la pandemia

Durante los últimos años -especialmente luego de la pandemia-, el debate sobre nuevas modalidades de trabajo se planteó como una dicotomía: presencialidad o home office. Sin embargo, esa discusión ya quedó lejana. Actualmente, el eje está puesto en cómo se organiza el trabajo híbrido y, sobre todo, en cuándo tiene sentido encontrarse. Los datos empiezan a mostrarlo con claridad.

Un relevamiento realizado dos veces al año con el objetivo de entender hábitos, necesidades y expectativas arroja algunas perspectivas. En la última edición, que incluyó a más de 3.000 usuarios, el resultado fue contundente: martes y jueves concentran la mayor asistencia a los espacios de coworking. No se trata de una preferencia aislada, sino de un patrón que se repite y que dice mucho más de lo que parece.

Los empleados no rechazan la presencialidad: la administran. Evitan los extremos de la semana y eligen aquellos días donde la interacción tiene mayor valor: reuniones de equipo, encuentros con clientes, toma de decisiones, trabajo colaborativo. El resto del tiempo lo destinan a tareas que requieren foco y concentración, muchas veces desde sus casas. Esta lógica no responde a la comodidad, sino a la eficiencia.

Del otro lado, las empresas también están redefiniendo su postura. Lejos de imponer esquemas rígidos, impulsan la presencialidad de manera estratégica. Entienden que el encuentro cara a cara sigue siendo clave para construir cultura organizacional, fortalecer vínculos, acelerar procesos creativos y mejorar la comunicación interna. La presencialidad ya no es diaria ni obligatoria, pero sigue siendo necesaria.

En ese punto, el coworking aparece como una solución concreta. No es la oficina tradicional ni el hogar, sino un espacio intermedio que permite ordenar el esquema híbrido. Ofrece infraestructura, tecnología y un entorno profesional sin las rigideces del modelo clásico. Además, suma un valor diferencial: la comunidad. Para freelancers, emprendedores y equipos distribuidos, trabajar en un coworking reduce el aislamiento y abre oportunidades de networking reales.

Argentina es parte de un fenómeno global donde el coworking se consolida como respuesta a las transformaciones del mundo laboral pospandemia. En 2025 se contabilizaron cerca de 42.000 espacios en todo el mundo, con una adopción creciente por parte de empresas, pymes y profesionales independientes.

Martes y jueves no son una moda. Son la evidencia de que empleados y empresas están renegociando la presencialidad con reglas nuevas. El trabajo híbrido ya no se discute; lo que está en juego es cómo hacerlo más productivo, más humano y más sostenible en el tiempo.