Sostener el primer trabajo formal cuando nadie del entorno inmediato ha logrado acceder a esa oportunidad requiere de mucho esfuerzo.
Acompañar a jóvenes que logran ese crecimiento es fundamental para evitar frustraciones y mantener empleos sostenidos en el tiempo que transformen su vida.
Miles de jóvenes se enfrentan todos los días a diversas dudas sobre cómo comportarse en el mundo laboral. Mucho se habla del desempleo juvenil o de la alta tasa de informalidad en la que se encuentran insertos, pero poco se advierte acerca de la importancia de acompañar ese primer empleo formal.
La expectativa y la importancia del trabajo suelen generar inseguridades y ansiedades respecto a qué decir, si algo se puede o no preguntar, o a quién dirigirse. Aquellos jóvenes que no tienen en su entorno un adulto que pueda guiarlos y al que puedan consultarle, generalmente se sienten incómodos, en falta, lo que puede llevar a una renuncia precoz.
Desde el punto de vista de las empresas, es fundamental acompañar a esos primeros empleos, acercarles las formas de hacer, ser claros con las tareas a realizar y poder generar un ambiente en donde los empleados se sientan cómodos para aprender y desarrollarse.
Si bien para cualquier persona el adaptarse a un nuevo entorno representa un desafío, ya que se enfrenta a vínculos nuevos, lugares desconocidos y nuevas formas de hacer y mirar el mundo, para aquellos jóvenes que viven situaciones de vulnerabilidad socio-económica, el desafío es aún mayor.
El acompañamiento en el primer empleo los ayuda a desarrollar herramientas que le servirán luego para consolidarse en sus trabajos.
Hoy en día, el mundo laboral se encuentra cada vez más fragmentado. Cuando prima lo inmediato, lo cambiante y el volver a empezar, poder encontrar un trabajo en donde sentirse cómodo y donde el objetivo sea quedarse un largo tiempo, desarrollarse y aprender, puede ser un oasis de estabilidad. Para ello, es fundamental que los jóvenes que recién están iniciando sus recorridos cuenten con referentes que los guíen y les enseñen sobre cómo moverse en el tan incierto mundo del trabajo.
La fundación Empujar capacita y acompaña en la búsqueda laboral a más de mil jóvenes por año. El 56% obtiene un trabajo formal luego de la capacitación y, quienes ingresan en sus primeros empleos registrados a través de la conexión y puente que genera la fundación con empresas de la red, son acompañados. Durante los primeros seis meses de ese sostén, se les acerca diversas herramientas como la de finanzas personales y comunicación, para que logren sortear con éxito la inserción, generen autonomía y logren crecimiento, personal y laboral.
Muchos de los chicos y las chicas que comienzan este recorrido son las primeras personas de su familia en tener un empleo formal y, además, en un puesto que les gusta. Por eso, es fundamental diseñar un proceso de acompañamiento para estar en permanente contacto con los jóvenes, pero también con las empresas.
Es muy importante que el empleador entienda que un primer empleo requiere muchas veces de ciertas acciones específicas, como espacios de feedback.
Nadie nació sabiendo. Sensibilizar a las empresas es esencial para lograr que esa inserción llegue a buen puerto y ganemos todos.
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