
En las camisetas de nuestro equipo de fútbol. En la pantalla mientras vemos el partido. En el instagram de un influencer. En la voz de nuestro actor favorito. En afiches por la calle. En banners en nuestro celular. Por todos estos canales recibimos, todos los días, publicidad de una problemática que en nuestro país no para de crecer: el juego y las apuestas online.
Mientras la mayoría de los adultos recibimos y procesamos estos estímulos como una pieza más del bombardeo publicitario al que vivimos sometidos, el verdadero problema está impactando en los más chicos.
Nuestros niños están cada día más conectados, principalmente después de la pandemia, que aumentó significantemente su tiempo en internet. Y así como aprovechan los beneficios de la tecnología, también se vuelven vulnerables a sus riesgos, entre los cuales se encuentra la publicidad persuasiva y manipuladora relacionada con los juegos de azar en línea.
Su propósito es solo uno: decirle a los chicos que apostar es una actividad más, equiparable a salir a comer, ir al cine o mirar un partido de fútbol con amigos.
Y el resultado también es uno solo: los chicos parecen encontrar en las apuestas online un mundo de vértigo y adrenalina. Un universo donde poder hacer “plata fácil” vinculado a los temas que les interesan, como el fútbol y los deportes. En síntesis, un nuevo lugar donde jugar.
Pero este juego no es divertido.
La ludopatía infantil tiene consecuencias graves en la salud mental, física y psíquica de nuestros chicos, que no tienen la solvencia económica para enfrentar las consecuencias del juego ni mucho menos la madurez emocional para atravesar el complejo mundo del azar. Un universo cargado de incertidumbre, de breves momentos de éxtasis y de un tendal de frustraciones por las pérdidas, que se vuelven inevitables bajo el impulso del juego, que deriva en adicción.
El impacto en nuestros chicos es grave. En las escuelas identificamos cada vez más chicos con trastornos compulsivos vinculados al juego, cada vez más chicos enfrentando ansiedad y desbordes emocionales por los resultados de sus apuestas, cada vez más familias que pierden sus ahorros en manos de sus hijos. Los chicos que enfrentan un problema con el juego viven angustiados, se aíslan, pelean con sus padres, les va peor en clase y no encuentran la ayuda que necesitan.
Esto tiene que cambiar. Todo juego necesita su árbitro y sus reglas. Por eso presentamos, junto a Paola Michielotto, un proyecto de ley en la Legislatura porteña para regular el juego online en la Ciudad de Buenos Aires y proteger a nuestros chicos de sus consecuencias. Es un proyecto que irá acorde a las medidas que tomó el jefe de Gobierno, Jorge Macri, quien quitó el acceso desde los WiFi de escuelas de gestión pública a las páginas de apuestas online.
El proyecto propone trabajar sobre dos pilares principales: impedir el acceso a menores de edad a plataformas de apuestas online, y mejorar la concientización para la prevención y el abordaje integral para ayudar a los chicos que enfrentan problemas con el juego.
Para impedir el acceso de nuestros chicos al juego online, queremos avanzar sobre tres medidas bien concretas:
- Primero, se les exigirá a las billeteras virtuales que notifiquen o soliciten aprobación al responsable de la cuenta bancaria, para que un menor de edad realice una compra o transferencia.
- Segundo, será obligatorio para las plataformas requerir una declaración jurada de los usuarios sobre su edad.
- Y tercero, esta declaración deberá ser acompañada por la implementación de un Sistema de Identificación Digital, validado con el RENAPER, para el registro y el manejo de fondos para confirmar que la persona del otro lado de la pantalla es mayor de edad.
Para trabajar en la prevención de la ludopatía infantil, vamos a elaborar junto a las escuelas un plan integral que incluya, por un lado, estrategias educativas de concientización sobre los riesgos asociados al juego online, buscando sensibilizar tanto a los jóvenes como a sus familias sobre este tema. Y en segundo lugar, apoyo para los jóvenes en riesgo y sus familias, para que entre todos podamos rescatar a los chicos que sufren de adicción al juego y recuperar su bienestar emocional.
Nuestro compromiso es claro: queremos resguardar los derechos y el bienestar de los niños y adolescentes frente a una problemática que, por ser nueva, necesita también de nuevas leyes que sirvan de control y protejan lo más preciado que tiene una sociedad, que son los chicos.
Confío en que mis colegas legisladores van a acompañar el proyecto y que vamos a poder trabajar todos juntos -Estado, escuela y familias- en el cuidado y protección de las futuras generaciones de argentinos.
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