
La figura del ex juez de la Corte Suprema, Eugenio Raúl Zaffaroni, quedó en medio de una polémica luego de una columna de opinión publicada en este medio por la filósofa Diana Cohen Agrest. Allí la licenciada afirmó que el ex magistrado era “abolicionista” y que, hace 50 años, “inauguró una doctrina que asesinó con su lapicera y con las de sus discípulos”.
Uno de esos “discípulos”, que cita Cohen Agrest, es el fiscal/defensor Javier De Luca quien se comunicó con Infobae para responder al artículo Zaffaroni y una doctrina que asesina con la lapicera, suscripto por la académica. “La doctrina vigente defiende un abolicionismo disfrazado de derecho penal mínimo, orientado a proteger a los perseguidos por un Estado-Leviatán, una especie de monstruo animado por una compulsión a castigar discrecionalmente a sus víctimas, seleccionadas entre los más vulnerables, entre los pobres y los marginales que sobreviven condicionados por fuerzas estructurales que los sobrepasan”, había expresado Cohen Agrest en el artículo citado.
Como respuesta, De Luca expresó que Zaffaroni “nunca predicó la impunidad de las personas que cometen delitos y tampoco es abolicionista“. Según él, entiende que la aplicación del derecho “inevitablemente puede llevar a absoluciones o libertades de personas que han cometido delitos, esto sea por falta de pruebas, por nulidades o por no estar dadas las condiciones para la prisión preventiva”. Pero también que se está frente a un “prejuicio básico que consiste en creer que los derechos de los delincuentes son opuestos a los de las víctimas”. Y que eso es un “falso dilema”.
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“Que los delincuentes entran por una puerta y salen por la otra”, según él, “no es cierto, ya que las cárceles están repletas”, es alguno de los argumentos para refutar a Cohen Agrest. Y agregó que, en los últimos años, desde el caso de Juan Carlos Blumberg [el secuestro y asesinato de su hijo, Axel, en marzo de 2004] para acá “se agravaron las penas de muchos delitos y se restringieron las posibilidades de excarcelación y de libertad condicional”.
De Luca fue fiscal -ante la Cámara Federal de Casación- en la causa donde el hijo de la licenciada Cohen Agrest fue víctima de homicidio. Según él, solicitó que al autor de aquel crimen se le aplicase el máximo de la pena prevista: la prisión perpetua. Y vinculó su proceder con el de Zaffaroni: “como juez de sentencia, de Cámara de Apelaciones y de la Corte Suprema, él se lo ha pasado enviando gente a la cárcel y confirmando condenas a penas de toda especie”, sostuvo.
Además, agregó que el ex juez “tampoco releva que hoy en día están apareciendo en todo el mundo institutos nuevos que son alternativas al castigo donde la respuesta al delito es la suspensión del proceso a prueba, la conciliación, la reparación y la justicia restaurativa”, expresó en detrimento de las palabras de Cohen Agrest.
Según De Luca, este tipo de opiniones, “muy común entre políticos demagogos”, es que solo se caracterizan por “reforzar prejuicios”. “Son formas de ganar adhesión.”, afirmó. Y agregó que “lo mismo pasa en política, ya que se lanzan discursos que parten de prejuicios, esto es, que lo que necesita el otro es algo que me causará un perjuicio: sólo de esa forma una persona a las que no les pasa nada pueden sentirse atraídas por doctrinas que promueven la exclusión o eliminación de los que sindican como enemigos”.
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El fiscal agregó que los magistrados o juristas [mencionados en la nota de Cohen Agrest] “no son unos ingenuos, bobos o perversos“ y tampoco que se hacen “amigos de los delincuentes” o que piensan “que sólo ellos tienen derechos, ni que la culpa de lo que hacen la tiene la sociedad”. Además denunció que “se confunde aplicación del Derecho con impunidad” ya que si no hubiera una Ley “nos tendríamos que arreglar con la justicia por mano propia”.
En caso que así obrara la sociedad, De Luca cree que “terminaríamos todos muertos“ por ser destinatarios de los ”actos de autojusticia“ que decidieran realizar quienes se considerarían agraviados. “Y como no se encontró otro sistema, se inventó el Derecho”, agregó con cierta ironía “para que la gente pueda probar (resistir una acusación) su inocencia, y para que se pueda aplicar la ley penal cuando correspondiese”. E hizo un llamado a la atención con ”los jueces y fiscales justicieros, porque conducen a la ley de la selva: eso no es Derecho”, concluyó.
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En caso que el “vale todo” fuese la regla, De Luca supone que los “delincuentes se prepararán para no fallar” y que “serían mucho más efectivos y solo pagarán los más tontos”. Según él, esa es una actitud poco inteligente: “Practicar el punitivismo ciego y la demagogia en materia penal y procesal penal como, por ejemplo, considerar al “garantismo” como algo disvalioso”.
De Luca recordó que en la década del 60 y 70, “convivíamos con los procesados en la calle” y que “el 80 por ciento andaba de acá para allá, excarcelados bajo caución juratoria: ahora, en cambio, no excarcelan a casi nadie, y los jueces mandan a la gente a arresto domiciliario”. Y justificó: “Tampoco es cierto que haya un número relevante de menores involucrados en los delitos, que alguien muestre una estadística”, desafió.
* El autor es Fiscal General ante la Cámara Federal de Casación Penal. Doctor en Derecho, UBA. Titular Asociado de Derecho Penal y Procesal Pënal. UBA. Ex Presidente de la Asociación Argentina de Profesores de Derecho Penal. Presidente del Grupo Argentino de la Asociación Internacional de Derecho Penal.
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