
Mauricio Macri llegó al segundo debate de candidatos presidenciales con la inercia del evento territorial más importante de su carrera política, pero también con la urgente necesidad de tomar la iniciativa cedida durante el primer debate para intentar recuperar terreno de cara a la última semana de campaña, con la esperanza de reducir la brecha de casi 16 puntos que lo separó de la fórmula Fernández-Fernández en las últimas PASO.
Esta diferencia le daba a Alberto Fernández la posibilidad de elegir mantener el statu quo electoral. Pero a Macri, no. Él debía intentar sumar nuevos votos y además hacer que Fernández perdiera parte de los suyos. Por eso, a menos que Juntos por el Cambio se hubiese resignado solo a evitar una fuga de parte de sus votantes ya no como una estrategia para alcanzar al oponente sino para permitir una supervivencia del espacio político a futuro, era esperable que su candidato asumiera una actitud más enfática y agresiva durante el segundo debate.
Así lo hizo. Macri intentó recordarle a parte de los votantes que lo abandonaron en las PASO el porqué alguna vez lo acompañaron. Frases como “es difícil creer que usted no haya visto nada, Fernández“, “la única idea genial que tuvieron con la pobreza fue ocultarla", “fantasean con una CONADEP para juzgar a periodistas como si fuesen terroristas" se centraron en temas como la corrupción, la mentira y el autoritarismo, pero sobre todo intentaron señalar que Alberto Fernández no era diferente al resto del Kirchnerismo. Y lo hizo casi sin nombrar directamente a Cristina.
Por su parte, Alberto Fernández comenzó con una estrategia menos agresiva que en el primer debate. Sin embargo, frente a los ataques de Macri, por momentos abandonó esa estrategia e intentó replicar el tono que había mostrado durante el debate anterior, aunque nunca pudo salir de una situación defensiva.
Pero la pregunta central es si estas estrategias tuvieron impacto concreto a la hora de seducir nuevos votantes. Para tratar de entender esta cuestión -la más importante de un debate luego de su rol institucional- Infobae realizó por primera vez en el país una encuesta online a nivel nacional utilizando tecnología de medición minuto a minuto a través de diales para poder evaluar con criterio estadístico cómo los argentinos reaccionaron frente a las intervenciones de los dos principales candidatos, y si estos lograron mover el voto.
En primer lugar, es importante destacar que según los encuestados, el debate los ayudó principalmente a conocer la personalidad de los candidatos (76%); a informarse sobre los problemas de Argentina (72%); y a conocer las propuestas (69%). Sin embargo, en la mayoría de los casos esta información solo sirvió para reforzar lo que los encuestados creían previamente acerca de cada candidato.
En cuanto a la valoración del desempeño de los dos principales candidatos en cada una de las secciones, cada uno de los candidatos se “quedó” con dos bloques: en seguridad, 42% de aprobación para Macri y 39% para Fernández; en empleo, 33% de aprobación para Macri y 51% para Fernández; en transparencia, 42% de aprobación para Macri y 36% para Fernández; y en desarrollo social, 30% de aprobación para Macri y 53% para Fernández.
Al finalizar el debate, el 42% de los encuestados manifestó que mejoró su opinión respecto de Alberto Fernández y el 29% que empeoró, generando un saldo neto positivo de 13 puntos. En cuanto a Macri, el 36% manifestó que mejoró su opinión y un 35% que empeoró, generando un saldo de 1% positivo.
Como era de esperar, durante todo el debate se registró cierta homogeneidad entre el comportamiento de los votantes de Alberto Fernández y los de Mauricio Macri. Frente a las intervenciones de Fernández, los votantes de Juntos por el Cambio mostraban poco apoyo. Frente a las intervenciones de Mauricio Macri, los votantes del Frente de Todos hacían lo mismo. No obstante, el único momento en el que se registró un apoyo significativo que logró romper esa polarización fue en la intervención sobre Empleo, Desarrollo Económico e Infraestructura de Alberto Fernández. Específicamente en el momento en el que se refirió a que el trabajo en blanco es la mayor garantía de paz social y que va a poner en marcha las PYMES. Al referirse a esos temas se generó un pico de apoyo inusual por parte de los votantes de Juntos por el Cambio.
Si bien el debate no generó movimiento en intención de voto en el total de los encuestados, sí cuatro de cada diez indecisos (que representaron el 8% del total de los encuestados) decidieron su voto. De ellos, Alberto Fernández logró captar el apoyo del 49%; Roberto Lavagna del 27%; Mauricio Macri del 15%; y José Luis Espert del 9%.
Estos datos indican que más allá de la iniciativa discursiva que adoptó Mauricio Macri, no logró un impacto significativo en términos de intención de voto. Que, en definitiva, es lo único que importa a la hora de definir quién ganó un debate.
* La autora es Directora de Dynamis Consulting.
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