El acuerdo UE–Mercosur anticipa cambios en las cadenas logísticas y flujos de abastecimiento

Un estudio sobre el acuerdo birregional advierte que su impacto irá más allá del comercio y obligará a reconfigurar costos, flujos y exigencias en las cadenas de suministro entre Europa y Sudamérica

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El Mercosur se proyecta como
El Mercosur se proyecta como un proveedor estratégico de alimentos, insumos industriales, energía y recursos críticos, lo que implicaría un rediseño de flujos logísticos entre ambas regiones (Imagen: Shutterstock)

Un estudio reciente elaborado por una consultora internacional en creatividad, influencia e innovación, centrado en el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, pone el foco en un aspecto que suele quedar en segundo plano: el impacto logístico.

El análisis sostiene que, más allá de la reducción de aranceles, el entendimiento birregional podría redefinir las cadenas de suministro transatlánticas, con efectos directos sobre planificación, costos y resiliencia operativa.

Desde esta perspectiva, el acuerdo aparece como una herramienta para diversificar orígenes de abastecimiento y reducir dependencias geopolíticas en un contexto global atravesado por disrupciones y tensiones comerciales. En ese escenario, el Mercosur se proyecta como un proveedor estratégico de alimentos, insumos industriales, energía y recursos críticos, lo que implicaría un rediseño de flujos logísticos entre ambas regiones.

El estudio destaca que la eliminación progresiva de más del 90% de los aranceles bilaterales funcionará como uno de los principales disparadores del cambio. Las estimaciones incluidas anticipan ahorros anuales de varios miles de millones de euros en derechos de importación, con impacto directo en los costos totales de abastecimiento y en la previsibilidad de las operaciones logísticas de largo alcance.

los flujos entre ambos bloques
los flujos entre ambos bloques demandarán mayor previsibilidad en tiempos, consistencia documental y capacidad de adaptación a normativas ambientales y sanitarias cada vez más estrictas (Foto: Shutterstock)

Logística, estándares y presión operativa

El análisis remarca que la apertura comercial prevista no tendrá efectos homogéneos y que el impacto logístico variará según el grado de preparación operativa de cada cadena de suministro. En particular, advierte que la mayor exigencia regulatoria del mercado europeo trasladará presión hacia los eslabones iniciales de la cadena, obligando a reforzar procesos de control, trazabilidad y coordinación logística desde origen.

En este nuevo escenario, la logística deja de ser un área de apoyo para convertirse en un factor estratégico de competitividad. El estudio señala que los flujos entre ambos bloques demandarán mayor previsibilidad en tiempos, consistencia documental y capacidad de adaptación a normativas ambientales y sanitarias cada vez más estrictas. Esto impactará no solo en exportadores, sino también en operadores, nodos de transferencia y servicios vinculados a la planificación de largo plazo.

Asimismo, el informe anticipa que la expansión del comercio birregional podría generar tensiones operativas si no se acompaña con mejoras en infraestructura, digitalización de procesos y coordinación público-privada. Cuellos de botella en accesos, demoras administrativas o desalineaciones normativas podrían diluir parte de los beneficios económicos proyectados.

Otro de los puntos señalados es el efecto sobre la integración del Mercosur en cadenas globales de valor. De concretarse el acuerdo, la proporción de exportaciones del bloque cubiertas por tratados comerciales crecería de forma significativa, elevando las exigencias sobre servicios logísticos, tiempos de despacho y eficiencia aduanera, especialmente en operaciones intercontinentales.

El estudio también subraya que este proceso requerirá inversiones sostenidas en infraestructura logística y de transporte. Si bien se identifican oportunidades en energía, transporte y servicios asociados, persisten brechas estructurales que podrían limitar la fluidez operativa si no se abordan de manera coordinada.

En conjunto, el análisis concluye que el acuerdo UE–Mercosur no solo abre un nuevo capítulo comercial, sino que plantea un desafío operativo y logístico de fondo. La capacidad de adaptación de las cadenas de suministro, la trazabilidad desde origen y la previsibilidad de los flujos serán factores determinantes para transformar la apertura en una ventaja competitiva sostenible.