El misterioso caso que inspiró el exitoso film “El exorcista”

Las mejores relatos fílmicos estás inspirados en la vida real. Este misterioso caso fue el puntapié que llevó a narrar la exitosa película conocida como “El exorcista”

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Anneliese nació el año 1952 en Alemania. Fue criada por sus padres y vivió una infancia como cualquier otra niña de su edad; estudiaba, asistía a la iglesia, tenía amigas y le gustaba caminar por los alrededores de su casa. Pero todas esas conductas normales cambiaron drásticamente cuando, ya a los 16 años, sintió que perdía el control sobre su cuerpo. Le temblaban las piernas y se le hacía difícil mantener la concentración, así como también seguir el hilo de las conversaciones con sus hermanas.

Cuando aquel extraño síntoma de convulsión comenzó a aparecer con mayor frecuencia, sus padres Josef y Anna decidieron comunicarse con el neurólogo de la Clínica Psiquiátrica de Wurzburg, Alemania, quien la diagnosticó con el "gran mal" de la epilepsia. A causa de los fuertes ataques epilépticos y a la depresión sufrió producto del descontrol, Anneliese fue admitida para tratamiento en el hospital.

Pero la internación en el hospital estuvo lejos de ser exitosa. Luego de que Anneliese comenzara a ver imágenes diabólicas durante sus rezos, ella mismo perdió las esperanzas en la medicina. Sólo una vez le dijo a los médicos que creía estar poseída y que oía voces internas decirle que se iba a "achicharrar en el infierno". Entonces, el tratamiento fue alejándose cada vez más de la ciencia y dando grandes pasos hacia la religión. En el verano de 1973, sus padres se comunicaron con varios sacerdotes para exorcizar a Anneliese. Pero el obispo alemán rechazó la petición señalando que dicha práctica religiosa era permitida en casos muy específicos, cuando la víctima mostraba sufrimientos sobrenaturales, como aversión por imágenes católicas o hablar en idiomas que nunca había aprendido. Entonces eso comenzó a ocurrir.

Anneliese comenzó a mostrar conductas realmente extrañas. Insultaba, golpeaba y mordía a los otros miembros de su familia. Se rehusaba a alimentarse porque los demonios se lo prohibían. Dormía en el suelo de piedra, comía arañas, moscas y carbón, y ya había adoptado el hábito de beber su propia orina. Era común escucharla rompiendo crucifijos, rosarios y pinturas de Jesús por todos los rincones de la casa. Entonces, en septiembre de 1975, el Obispo de Wurzburg, Josef Stangl, le ordenó al Padre Arnold Renz y al Pastor Ernst Alt a practicar un "gran exorcismo" a Anneliese.

Se determinó que Anneliese debía ser salvada de varios demonios, incluyendo a Lucifer, Judas Iscariote, Nerón, Caín, Hitler y Fleischmann, un cura del Siglo XVI, y algunas otras almas atormentadas que se manifestaban a través de ella. Entre septiembre de 1975 hasta julio de 1976 se le practicaron una o dos sesiones de exorcismo por semana, los ataques de Anneliese eran tan fuertes a veces que debía ser sostenida por tres hombres e incluso hubo que encadenarla.

Pero, a pesar de lo que muchos hubieran esperado, los exorcismos no surtieron efectos. Sin embargo, los curas continuaron practicándolos.
Luego de 11 meses y 67 sesiones de exorcismo, el cuerpo de Anneliese simplemente no soportó más. Tenía neumonía y se había roto dos ligamentos en la rodilla, pero la autopsia reveló que la causa de muerte fue malnutrición y deshidratación. Murió pesando 30 kilos a la edad de 23 años.

El caso fue llevado a tribunales y los sacerdotes que participaron en los exorcismos fueron condenados únicamente a tres años en libertad condicional. Sus padres, autores intelectuales, no tuvieron que enfrentar cargos debido a que según la ley, ellos ya habían sufrido suficiente.