Pitones birmanas en México: la misma serpiente que devasta Florida se vende en el país

Modelos ecológicos muestran que el hábitat potencial para la pitón birmana abarca hasta 20 estados de la República Mexicana, a pesar de que se encuentre al sur de Estados Unidos

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Una pitón birmana de color marrón, negro y oro está enrollada en el suelo del bosque entre hojas secas y plantas verdes, con un tronco cubierto de musgo al fondo.
Modelos ecológicos muestran que el hábitat potencial para la pitón birmana abarca hasta 20 estados de la República Mexicana, a pesar de que se encuentre al sur de Estados Unidos.(Imagen Ilustrativa Infobae)

La pitón birmana, originaria del sudeste asiático, alteró gravemente la cadena alimentaria de los Everglades en Florida tras décadas de expansión.

Su reproducción acelerada y la ausencia de depredadores naturales facilitaron su proliferación, convirtiéndola en una amenaza ambiental seria para la fauna local.

Investigadores de la Universidad de Florida realizan acciones como la extracción de huevos para frenar el crecimiento de esta especie invasora y obtener datos sobre su comportamiento reproductivo, con el objetivo de diseñar estrategias de control ambiental

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En México, la venta legal de reptiles exóticos es una práctica común, y la pitón birmana figura entre las especies ofrecidas en criaderos y tiendas especializadas.

Si bien no existen reportes confirmados de poblaciones silvestres establecidas en el país, expertos alertan sobre el riesgo de escapes o liberaciones intencionadas, como ha ocurrido en Florida, lo que podría desencadenar un impacto negativo en la biodiversidad local si estos ejemplares llegan a reproducirse fuera de cautiverio.

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Popularidad y riesgo de las pitones birmanas en México

Primer plano de una pitón birmana enroscada sobre una rama de árbol, mostrando su piel con patrones marrones y negros. El fondo es un follaje verde borroso.
Una pitón birmana de patrón llamativo se enrosca sobre la rama de un árbol, con su cabeza al frente, camuflada entre el denso follaje verde de su hábitat natural. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las pitones birmanas se han posicionado como mascotas exóticas en Estados Unidos y México, impulsadas por una alta demanda en el mercado de animales no convencionales. Entre 1989 y 2000, se introdujeron aproximadamente 12,466 ejemplares a Estados Unidos.

Diversas fuentes oficiales reportan que de 1999 a 2010 ingresaron 86,936 individuos, en el contexto de un comercio que supera los 2 millones de serpientes constrictoras de distintas especies.

En México, informes de la CONABIO y análisis de riesgo señalan que la especie es comúnmente ofertada en tiendas de mascotas, lo que eleva la probabilidad de escapes o liberaciones al medio silvestre.

Al momento de su compra, las pitones suelen ser pequeñas y manejables, pero en solo un año pueden cuadruplicar su talla, volviéndose difíciles y costosas de mantener en cautiverio. Este crecimiento, junto con escapes accidentales, explica por qué algunas terminan en libertad.

Modelos ecológicos muestran que el hábitat potencial para la pitón birmana abarca hasta 20 estados de México, especialmente en regiones cálidas y húmedas.

El riesgo de establecimiento es alto, ya que las hembras pueden reproducirse desde los cuatro años, depositar grandes cantidades de huevos y, en casos documentados, recurrir a la partenogénesis, es decir, reproducirse sin necesidad de un macho, lo que multiplica el peligro de que una sola liberación funde una población autosuficiente.

Pitones devastan Florida

Se han presentado muchos casos de especies desaparecidas tras aparición de la pitón birmana. (Zooplus)
Se han presentado muchos casos de especies desaparecidas tras aparición de la pitón birmana. (Zooplus)

La introducción de la pitón birmana en Florida inició principalmente por liberaciones accidentales o intencionadas de ejemplares que eran mantenidos como mascotas.

Sin depredadores naturales y con condiciones ambientales favorables, la especie encontró terreno fértil para reproducirse y expandirse rápidamente en los Everglades.

Los efectos sobre la fauna local son severos. Diversos monitoreos muestran que en las zonas con mayor presencia de pitones, especies como el mapache, la zarigüeya y el conejo han desaparecido casi por completo.

También se reporta una disminución significativa en aves y reptiles nativos, ya que la pitón caza tanto en tierra como en el agua y no tiene restricciones en su dieta.

La capacidad reproductiva de la pitón birmana agrava el problema. Las hembras pueden poner hasta 100 huevos por temporada y sus crías nacen completamente independientes, lo que facilita la rápida colonización de nuevas áreas.

Además, algunas hembras pueden reproducirse por partenogénesis, lo que significa que una sola serpiente puede iniciar una población viable.

Frente a esta amenaza, autoridades de Florida y equipos científicos llevan a cabo campañas de control que incluyen la extracción de huevos, la captura de ejemplares y el monitoreo constante del ecosistema.

A pesar de estos esfuerzos, el avance de la pitón continúa y se considera improbable su erradicación total. El impacto de esta especie invasora es utilizado como advertencia para otros países, especialmente aquellos donde la pitón birmana se comercializa legalmente y podría liberarse al medio silvestre, como sucede actualmente en México.

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