Basura y aguas negras generan 32% del metano en México: organizaciones alistan estrategia de mitigación en cinco estados

El gas metano es uno de los gases que más acelera el calentamiento global

Tubería de hormigón en una playa que descarga agua marrón con espuma hacia el mar bajo un cielo nublado.
Una tubería de desagüe vierte agua turbia con espuma sobre la arena y el mar en una playa del Reino Unido durante un día nublado. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La basura y las aguas negras generan alrededor del 32% de las emisiones de metano en México, una proporción que coloca a estados y municipios en el centro de las acciones para contener un gas que acelera el calentamiento global. En ese contexto, organizaciones ambientales y autoridades preparan proyectos de mitigación en Yucatán, Tamaulipas, Baja California Sur, Campeche e Hidalgo.

Los equipos de esas entidades participaron los días 22 y 23 de octubre en una clínica de proyectos para revisar aspectos técnicos, opciones de financiamiento, esquemas de implementación y mecanismos de gobernanza. El Observatorio Mexicano de Emisiones de Metano (OBMEM), a través del Instituto de Desarrollo, Energía y Ambiente (IDEA), la Iniciativa Climática de México (ICM) y Nuestro Futuro, con el apoyo de Global Methane Hub, celebraron el encuentro que reunió a autoridades federales y subnacionales, organismos operadores, banca de desarrollo, academia y sociedad civil. El objetivo es llevar los compromisos climáticos a iniciativas que puedan operar en los territorios.

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El trabajo se concentra en la gestión de residuos orgánicos, el aprovechamiento de biogás y biometano, así como en el monitoreo de emisiones. Las medidas buscan evitar que el metano producido en rellenos sanitarios, tiraderos, plantas de tratamiento y sistemas de aguas residuales llegue a la atmósfera.

Los residuos concentran casi una tercera parte del metano emitido en México

El sector de residuos y aguas residuales representa la segunda fuente de emisiones de metano en el país, detrás de la ganadería. El inventario nacional citado en el encuentro atribuye 54% de las emisiones a actividades ganaderas, 32% a residuos y aguas residuales, y 10% al sector de petróleo y gas.

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El metano permanece menos tiempo en la atmósfera que el dióxido de carbono, pero su capacidad para retener calor es mayor en el corto plazo. En un periodo de 20 años, su potencial de calentamiento puede ser hasta 80 veces superior al del CO2.

Esa condición coloca al manejo de basura y aguas negras entre las vías para reducir emisiones en un plazo más corto. Los gobiernos municipales administran buena parte de los servicios de recolección, disposición final de residuos y saneamiento, mientras los estados participan en la planeación, regulación local y coordinación institucional.

La reducción de emisiones depende de la separación de residuos orgánicos, la mejora de rellenos sanitarios, la captura de gas y el tratamiento de aguas residuales. También requiere información sobre el volumen y origen de las emisiones para definir dónde intervenir primero.

Cinco estados revisan condiciones para pasar de los diagnósticos a las obras

Los equipos de Yucatán, Tamaulipas, Baja California Sur, Campeche e Hidalgo recibieron asesoría especializada para revisar las necesidades de sus iniciativas. Las mesas de trabajo abordaron la formulación técnica de los proyectos, sus costos, la estructura financiera y la distribución de responsabilidades entre instituciones.

Durante el encuentro, la participación de instituciones financieras se centró en los requisitos que deben cubrir los proyectos antes de acceder a recursos para su preparación o ejecución.

Identificar una fuente de metano no garantiza que un proyecto pueda llevarse a cabo. Las iniciativas requieren estudios previos, cálculos sobre el volumen de gas disponible, costos de operación, capacidades técnicas y un modelo que defina quién será responsable de construir, operar y dar mantenimiento a la infraestructura.

También necesitan esquemas financieros viables. Nacional Financiera, el Banco Interamericano de Desarrollo y Banobras presentaron instrumentos y condiciones para respaldar proyectos, aunque el diseño de cada iniciativa debe considerar desde el inicio los requisitos de las instituciones que podrían aportar recursos.

El biogás aparece como una alternativa para contener emisiones

El gas generado por la descomposición de residuos orgánicos y lodos de aguas residuales puede ser capturado para impedir su liberación directa. Su aprovechamiento como biogás o biometano fue una de las opciones discutidas durante el encuentro.

El desarrollo de estos proyectos depende de que exista una cantidad suficiente de residuos o materia orgánica, infraestructura para captar el gas y condiciones para utilizarlo. También exige contemplar los gastos de operación, la vida útil de los equipos y las obligaciones de las instituciones responsables.

Las experiencias compartidas por organismos de Aguascalientes y de la Ciudad de México apuntan a que las soluciones no se limitan a instalar tecnología. Los proyectos deben resolver necesidades técnicas, costos permanentes y acuerdos entre las autoridades que participan en la gestión de residuos y agua.

La participación de personas recicladoras de base también entró en la discusión. Su incorporación puede ser parte de los esquemas de separación y recuperación de materiales, sobre todo cuando los proyectos contemplan el manejo diferenciado de residuos orgánicos antes de que lleguen a un relleno sanitario.

Datos satelitales buscan ubicar fuentes de emisión

Durante el encuentro también se revisaron herramientas de datos abiertos y observaciones satelitales para detectar y cuantificar emisiones. El monitoreo permite ubicar fuentes y orientar decisiones, aunque sus resultados deben analizarse junto con información local y mediciones en los sitios donde se generan los gases.

El uso de estas herramientas puede ayudar a identificar áreas con mayores emisiones, verificar cambios en instalaciones y priorizar acciones. Su aplicación no sustituye los diagnósticos técnicos que requieren los proyectos para definir obras, presupuestos y metas de reducción.

El trabajo de las organizaciones continuará con acompañamiento técnico para los estados que participaron en las mesas. Las siguientes etapas dependerán de la madurez de cada proyecto, la disponibilidad de financiamiento y los acuerdos que alcancen las autoridades locales para llevar las iniciativas a sus territorios.

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