Dr. Atl llega al MUNAL con una exposición sobre la energía de la materia

Te decimos todos los detalles para que no te pierdas esta experiencia

El Iztaccíhuatl y el Popocatépetl quedaron plasmados en los lienzos y literatura del Dr. Atl (Foto: Twitter@EdsonJoan)
El Iztaccíhuatl y el Popocatépetl quedaron plasmados en los lienzos y literatura del Dr. Atl (Foto: Twitter@EdsonJoan)
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Dr. Atl llega al MUNAL con una exposición que propone mirar su obra más allá de los volcanes. “Dr. Atl. Energía cósmica de la materia” reúne las facetas menos difundidas de Gerardo Murillo, pintor, escritor, filósofo y estudioso de la actividad volcánica que marcó la cultura visual mexicana.

La muestra pone el foco en un artista que convirtió a la naturaleza en materia de observación, estudio y pintura. Su relación con los cráteres, las montañas y las fuerzas geológicas forma parte de una obra que también pasó por el periodismo, la política, la enseñanza artística y la reflexión sobre México.

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Murillo nació el 3 de octubre de 1875 en Guadalajara, Jalisco, y que estudió en instituciones como la Escuela Nacional de Bellas Artes. En 1897 obtuvo una beca de mil pesos para continuar su formación en Europa.

El recorrido de “Dr. Atl. Energía cósmica de la materia” parte de esa figura múltiple. El título remite a una idea que atraviesa su producción: la materia no permanece quieta. Se mueve, cambia, se rompe y se transforma, como ocurre con los volcanes que siguió durante décadas.

Lo que se sabe de “Dr. Atl. Energía cósmica de la materia” en el MUNAL

La presentación de la exposición está programada para el 5 de noviembre a las 19:00 horas. La convocatoria adelanta que el público podrá acercarse a aspectos poco conocidos de Dr. Atl, más allá de las imágenes de cráteres que lo colocaron entre los paisajistas mexicanos del siglo XX.

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MUNAL
(FOTO: ANDREA MURCIA/CUARTOSCURO.COM)

El MUNAL será sede de una revisión centrada en la energía, la geología y el pensamiento del artista. La exposición abre una puerta a sus exploraciones plásticas, pero también a sus intereses científicos y filosóficos.

Dr. Atl desarrolló una mirada propia sobre el paisaje. No se conformó con observar los volcanes desde lejos. Buscó estar frente a ellos, recorrer sus zonas cercanas y registrar sus cambios para trasladar esa experiencia a sus lienzos, escritos y estudios.

Su trabajo con montañas como el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl forma parte de una producción en la que el territorio aparece como una fuerza viva. En sus paisajes, el volcán no funciona sólo como fondo: ocupa el centro de la composición y organiza la mirada.

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El MUNAL anunció su cierre temporal sin precisar las causas ni ofrecer una fecha de reapertura, y pidió al público mantenerse atento a sus canales oficiales. (CUARTOSCURO)

La exposición también permite volver a un creador que entendía el arte como una herramienta para discutir la naturaleza, el país y el cambio social. Esa postura lo llevó a cuestionar los métodos de enseñanza de las artes y a defender el valor de las expresiones populares.

Gerardo Murillo adopta el nombre de Dr. Atl durante su formación

Gerardo Murillo adoptó el seudónimo de Atl, palabra que significa “agua” en náhuatl. El artista tomó ese nombre después de sobrevivir a una tormenta durante un viaje en barco rumbo a Europa.

El título de doctor se vincula con el escritor argentino Leopoldo Lugones. Murillo había estudiado filosofía y, ante la brevedad de su seudónimo, Lugones le sugirió usar el nombre de Dr. Atl.

Durante su estancia europea, Murillo viajó por Inglaterra, Alemania, Francia, España e Italia. Estudió filosofía en la Universidad de Roma y derecho penal en la Sorbona de París. También desarrolló intereses que más tarde cruzaría con la pintura: el periodismo, la política y la observación de la naturaleza.

El Dr. Atl encontró su principal inspiración en los volcanes y montañas de México (Foto: Twitter@museoAmodernoMX)
El Dr. Atl encontró su principal inspiración en los volcanes y montañas de México (Foto: Twitter@museoAmodernoMX)

A su regreso a México trabajó en la Academia de San Carlos, donde clasificó, evaluó y restauró colecciones. También cuestionó la enseñanza artística de su tiempo y defendió que los jóvenes pintores miraran hacia el arte popular.

Entre quienes recibieron su influencia estuvieron José Clemente Orozco e Ignacio M. Beteta. Su actividad en esos años le ganó el sobrenombre de “agitador”, por su participación en discusiones sobre el rumbo de la cultura y el arte mexicano.

Los volcanes llevan a Dr. Atl a crear el “aeropaisaje”

La fascinación de Dr. Atl por los volcanes fue más allá de la pintura de caballete. El artista realizó estudios sobre estos fenómenos y se acercó a zonas donde respiró gases tóxicos para observar de cerca la actividad de los cráteres.

Murillo creó el concepto de “aeropaisaje” al sobrevolar montañas en helicóptero para pintarlas desde el aire. Esa búsqueda le permitió construir perspectivas que se alejan de la vista tradicional del paisaje y colocan al espectador sobre las formaciones volcánicas.

Además del Popocatépetl y el Iztaccíhuatl, Dr. Atl pintó volcanes italianos como el Etna y el Strómboli. También siguió el nacimiento y evolución del Paricutín, experiencia que derivó en el libro Cómo nace y crece un volcán.

El artista desarrolló los Atl-color, una serie de tintes secos que podían utilizarse sobre tela, papel o roca. La experimentación con materiales acompaña su interés por la materia terrestre y por las transformaciones visibles en el paisaje.

La nueva exposición en el MUNAL recupera esa dimensión de Dr. Atl: un creador que pintó volcanes, los estudió y convirtió su movimiento en una forma de entender el mundo.

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