Crema de cempasúchil con cubos de queso panela: la receta tradicional para iniciar octubre y la temporada spooky

El secreto está en retirar la base blanca de los pétalos, desinfectarlos de forma correcta y licuar hasta obtener una consistencia tersa

Tazón de barro con sopa naranja, cubos de queso blanco y pétalos, rodeado de calabazas, hojas secas, flores de cempasúchil y canela.
Una crema de cempasúchil decorada con cubos de queso panela encabeza una mesa ornamentada para las festividades del Día de Muertos. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La crema de cempasúchil con queso panela propone una forma de iniciar octubre y la temporada de Día de Muertos desde la cocina: quienes buscan un platillo de temporada pueden prepararla con pétalos aptos para consumo, caldo y crema, en una receta que aprovecha el color y aroma de la flor sin dejar sabor amargo. El secreto está en retirar la base blanca de los pétalos, desinfectarlos de forma correcta y licuar hasta obtener una consistencia tersa.

La preparación rinde alrededor de cuatro porciones con 2 tazas de pétalos, 3 tazas de caldo y 150 gramos de queso panela. El elote puede ir cocido o dorado con mantequilla para sumar textura al momento de servir.

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El cempasúchil, identificado como Tagetes erecta, se asocia con las ofrendas de Día de Muertos y también puede utilizarse en preparaciones culinarias cuando procede de cultivos destinados al consumo. La flor que se compra para decorar altares o jardines no siempre está pensada para cocinarse.

Los pétalos de cempasúchil deben ser aptos para consumo

Antes de comenzar, conviene revisar el origen de las flores. Los pétalos deben ser orgánicos o vendidos de forma expresa para uso culinario. No se recomienda utilizar flores de arreglos, viveros o zonas públicas, ya que pueden haber tenido contacto con productos no aptos para alimentos.

Para esta receta se necesitan 2 tazas de pétalos de cempasúchil; 2 cucharadas de mantequilla; ¼ de cebolla picada; un diente de ajo; 3 tazas de caldo de pollo o vegetales; una taza de crema para batir o crema ácida; una cucharada de fécula de maíz opcional; sal y pimienta.

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Tazón de barro con sopa naranja y dados de queso, rodeado de flores de cempasúchil, calabazas, mazorcas y una calavera de adorno.
Los pétalos de cempasúchil deben ser aptos para consumo (Imagen Ilustrativa Infobae)

El acompañamiento se prepara con 150 gramos de queso panela cortado en cubos medianos y ½ taza de granos de elote. El queso suma un contraste suave frente al sabor floral de la crema y permite una presentación más ligera que otras opciones con quesos maduros o fritos.

La desinfección evita residuos y ayuda a controlar el amargor

El primer paso es desprender los pétalos uno por uno. Se debe retirar la parte blanca o amarilla pálida que queda en la base de cada pétalo, pues concentra un sabor que puede volver amarga la crema.

Después, los pétalos se colocan en un colador y se enjuagan con agua potable a chorro suave. No conviene tallarlos ni dejarlos bajo un flujo fuerte, porque son delicados y pueden romperse.

La desinfección se realiza en un recipiente limpio con agua potable y un producto apto para frutas y verduras. Es necesario seguir el tiempo y la cantidad indicados por el fabricante. Al terminar, los pétalos deben escurrirse bien para no agregar agua de más a la crema.

Una vez limpios, los pétalos pueden ponerse sobre papel absorbente o un trapo limpio. Este paso ayuda a que se sofrían mejor en la mantequilla y a que la mezcla final conserve una textura cremosa.

La mantequilla, la cebolla y el ajo forman la base de la crema

En una olla a fuego medio se derriten las 2 cucharadas de mantequilla. Se agrega la cebolla y se cocina hasta que esté transparente. Después se incorpora el ajo picado y se deja apenas unos segundos, sin permitir que tome color oscuro.

Los pétalos de cempasúchil entran cuando la cebolla ya está suave. Se saltean entre 2 y 3 minutos. El objetivo es que bajen de volumen y se integren con la mantequilla, no que se doren demasiado.

Este paso concentra el aroma de la flor y ayuda a que el licuado quede uniforme. Si los pétalos se cocinan por mucho tiempo antes de incorporar el caldo, pueden perder color y dejar un sabor más intenso.

La mezcla se pasa a la licuadora junto con las 3 tazas de caldo y la taza de crema. Se licúa durante el tiempo suficiente para romper por completo los pétalos. La crema debe lucir lisa, sin trozos visibles y con un tono amarillo intenso.

Tazón con crema de cempasúchil, cubos de queso, adorno floral, calavera decorativa y papel picado sobre una mesa de madera.
La mantequilla, la cebolla y el ajo forman la base de la crema (Imagen Ilustrativa Infobae)

El colador y el fuego bajo dan una textura más tersa

La mezcla licuada se regresa a la olla, de preferencia a través de un colador fino. Este recurso retira fibras pequeñas de los pétalos y permite una crema más suave al paladar.

La olla debe mantenerse a fuego bajo. La crema no necesita hervir con fuerza: basta con que alcance temperatura y se mueva de forma constante para que no se pegue en el fondo ni se corte.

Si la consistencia resulta ligera, se incorpora una cucharada de fécula de maíz previamente disuelta en un poco de agua fría. La fécula se agrega poco a poco mientras se mezcla. Después se cocina unos 5 minutos para que espese.

La sal y la pimienta se ajustan al final. Añadirlas antes puede dificultar medir el sabor, ya que el caldo y el queso panela también aportan sal. Una pizca de nuez moscada o unas gotas de jugo de limón pueden funcionar, aunque conviene usarlas con moderación para no cubrir el sabor del cempasúchil.

El queso panela permite una versión más ligera

Los cubos de queso panela se agregan al servir, no durante la cocción. Así mantienen su forma y dan una sensación fresca frente a la crema caliente. El elote puede ir directo al plato o dorarse primero con un poco de mantequilla.

La versión tradicional puede prepararse con crema para batir, caldo de pollo y mantequilla. Para una alternativa más ligera, se puede usar caldo de vegetales, leche evaporada baja en grasa o yogur natural sin azúcar en lugar de parte de la crema, siempre incorporándolo a fuego bajo.

También es posible sustituir la mantequilla por aceite de oliva, reducir la cantidad de crema y aumentar el caldo para obtener una consistencia menos espesa. El queso panela mantiene el aporte de proteína y ofrece una opción más ligera frente a quesos con mayor contenido de grasa.

La crema se sirve caliente en platos hondos, con cubos de queso panela, elote y algunos pétalos frescos previamente desinfectados. El resultado es una receta de temporada que lleva el cempasúchil de la ofrenda a la mesa desde los primeros días de octubre.

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