La sexta edición del Festival del Pan de Muerto llegará al Centro Histórico de la CDMX con nuevas colaboraciones y sabores únicos

En su tercera edición, celebrada en el Museo Kaluz, ocho proyectos presentaron propuestas que incluyeron versiones con lavanda, mole rosa y alfeñique con muselina de mandarina

Una mesa con hamburguesas hechas con pan de muerto, helados, tazones de barro con pulque, piezas de pan tradicional y flores de cempasúchil.
Un festival gastronómico presenta platillos adaptados con pan de muerto, como hamburguesas, helados y bebidas tradicionales decoradas con flores de cempasúchil. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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“Nadie va a esperar hasta noviembre para comer pan de muerto.” Con ese mensaje, el Museo Kaluz confirmó a través de su cuenta de Instagram la sexta edición del Festival de Pan de Muerto, que reunirá a 13 proyectos gastronómicos en la Ciudad de México con propuestas que van de la receta familiar más clásica a las creaciones más experimentales.

Panes con lavanda, helados temáticos, hamburguesas rellenas de mermelada de tocino y hasta 14 sabores creados por una sola panadería. La sexta edición del Festival del Pan de Muerto promete repetir la fórmula que lo convirtió en una cita obligada para los amantes de este pan de temporada en la Ciudad de México.

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El evento, organizado por el Café del Museo Kaluz, anunció a través de sus redes sociales “nuevas experiencias, colaboraciones y sorpresas”.

En recientes horas se hizo tema de conversación una panadería en España que llevó el sabor del Día de Muertos hasta el país que nos conquistó en su momento. Crédito: TikTok / @ telemadrid

Las variedades más atrevidas del festival

Innovación culinaria y tradición convergen en una bebida que ha conquistado el otoño mexicano con sabores únicos y propuestas originales. Foto: (Gemini IA)
Innovación culinaria y tradición convergen en una bebida que ha conquistado el otoño mexicano con sabores únicos y propuestas originales. Foto: (Gemini IA)

Otros expositores se alejan del formato clásico. M.A.N.S.I.O trabaja desde la alta cocina con dos creaciones bautizadas Xibalbá y Mictlán, preparadas con insumos como guayaba, papaya, hoja santa, cacao y chile.

El Gringo Naco repite con sus versiones saladas: la Ofrenda Burger y la Ofrenda Calabaza, esta última con carne Wagyu, un chutney de calabaza con piloncillo y Dr. Pepper, tocino y queso de cabra con ceniza.

Heladería Meyvi convierte el pan en postre helado: elabora una base con mantequilla y azúcar, los mismos ingredientes del pan de muerto, y la corona con una miniatura horneada del producto. La Legión del Pan, por su parte, combina ingredientes de temporada con rellenos como guayaba y queso crema, mascarpone con fresas, y camote con pinole rosado.

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Mielmesabe suma un pan con infusión de café de olla, además de piezas con guayaba, calavaconchas y galletas rellenas de camote con crema de avellanas. Kuchen / Las Reliquias, iniciativa vinculada a Gastromotiva, participa con exalumnas emprendedoras que preparan sus propias recetas y colaboran en las mesas de boleado del festival.

En bebidas, el Museo del Pulque y las Pulquerías (MUPYP) participa con curados de pan de muerto, tuna roja y otras variantes de temporada. A esa oferta se suma Mezcal Destreza, también confirmado por el Museo Kaluz entre los participantes de esta edición.

Las propuestas más tradicionales

Entre los proyectos confirmados por el Museo Kaluz para esta edición, varios mantienen fórmulas apegadas a la receta clásica. Matisse lleva un pan esponjoso hecho con mantequilla, azahar y naranja, fiel a la versión más reconocida de este producto.

Elizondo Pastelerías, panadería con más de ocho décadas de trayectoria, presenta su pan dentro de un empaque con forma de ataúd, que trae escondida una calaverita de plástico como obsequio. Mallorca propone una variante distinta: deja de lado el azahar y la naranja para centrarse en una miga estilo brioche con doble capa de mantequilla.

Mater, dedicada a la masa madre, participa con una pieza de fermentación natural que conserva los sabores característicos de la temporada. En una línea similar trabaja Le Clos / Centro de Artes Culinarias, que además de una versión salada en formato hamburguesa suma su propio pan de masa madre.

Consuelo Pan de Madre completa el bloque tradicional con un pan que integra calabaza de Castilla horneada dentro de una masa tipo brioche, terminado con un glaseado suave.

De la terraza del Museo Kaluz a su sexta edición

Pan de muerto en taza tipo mug cake, postre mexicano moderno inspirado en la tradición del Día de Muertos. - (Imagen Ilustrativa Infobae)
Pan de muerto en taza tipo mug cake, una versión moderna y creativa del tradicional postre mexicano del Día de Muertos. - (Imagen Ilustrativa Infobae)

El festival nació en el Museo Kaluz, ubicado en avenida Hidalgo 85, Centro Histórico de la Ciudad de México, y se desarrolla en la terraza de su cafetería, conocida como Café del Museo. La cita reúne cada año a distintas panaderías, pastelerías y proyectos gastronómicos de la ciudad para exhibir y ofrecer degustaciones de pan de muerto.

En su tercera edición, celebrada el 21 y 22 de octubre de 2023, el festival contó con ocho expositores y entrada general de 20 pesos, además de un pasaporte de degustación con costo de 120 pesos.

Fechas y horarios

El festival se realizará los días 3 y 4 de octubre. Los boletos estarán disponibles próximamente en preventa, según la convocatoria oficial, aunque no se difundieron precios ni horarios de acceso para esta edición.

En su quinta edición, celebrada en 2025, el evento operó de 10:00 a 18:00 horas con un costo de entrada de 180 pesos. La edición 2026 adelanta el calendario respecto a años anteriores, que solían realizarse a mediados o finales de octubre.

El origen del pan de muerto en México

Panadería tradicional, ofrenda festiva, pan dulce mexicano, decoración multicolor, tradición cultural, repostería mexicana, celebración ancestral, altar simbólico. - (Imagen Ilustrativa Infobae)
Pan de muerto decorado con colores vibrantes, elaborado artesanalmente, representando tradición mexicana y gastronomía típica de Día de Muertos. - (Imagen Ilustrativa Infobae)

El pan de muerto combina elementos prehispánicos y coloniales. Según explicó la investigadora María Angélica Galicia Gordillo, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en la época prehispánica no existía el pan tal como se conoce hoy: se elaboraban figuras rituales con amaranto, llamadas tzoalli, endulzadas con miel y dedicadas a los dioses relacionados con la muerte.

Con la llegada de los españoles se introdujo el trigo, ingrediente ausente en la dieta mesoamericana, y se prohibió el uso ritual del amaranto. Ese proceso dio origen a un pan que fusionó la tradición del pan de ánimas español, un alimento votivo que se ofrecía por los difuntos en Castilla, Portugal y Aragón, con las creencias indígenas sobre la muerte.

El cronista franciscano Bernardino de Sahagún documentó en el Códice Florentino, durante el siglo XVI, cómo los mexicas elaboraban panes de amaranto y maíz con forma humana para ofrendarlos a los muertos. La forma actual del pan, con huesos cruzados sobre una base redonda, se consolidó recién en el siglo XIX.

El simbolismo del pan de muerto tiene varias lecturas documentadas por antropólogos: la forma circular representa el ciclo de vida y muerte, la bolita central simboliza el cráneo y las tiras cruzadas de masa aluden tanto a los huesos del difunto como a las lágrimas por su pérdida. En algunas interpretaciones, esas cuatro tiras también representan los puntos cardinales.

Más allá del centro del país, el pan adopta formas distintas según la región. En Alcozauca, Guerrero, se elabora un pan con color rojo que representa a quienes murieron de forma violenta, mientras que en Tepoztlán, Morelos, existe una variante con forma de mujer con un bebé, en referencia a quienes fallecieron durante el parto.

Cómo llegar a la sede

El Museo Kaluz se ubica en avenida Hidalgo 85, colonia Centro Histórico, alcaldía Cuauhtémoc, a pocos pasos del Palacio de Bellas Artes y la Alameda Central.

Para llegar en transporte público, la opción más directa es bajar en la estación Hidalgo, que conecta con la Línea 3 del Metro. También es posible utilizar la Línea 7 del Metrobús, que cuenta con una parada del mismo nombre a corta distancia del museo. Desde cualquiera de las dos estaciones, el recorrido a pie hasta la sede toma solo unos minutos.

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