El CJNG no sólo pierde sicarios: ofensiva de agosto golpea mandos regionales y redes de extorsión

Las capturas realizadas durante el mes alcanzaron a estructuras vinculadas con el grupo en Michoacán y el Estado de México; entre los detenidos hay personas señaladas como objetivos prioritarios y presuntos integrantes de células que operaban en distintos municipios

Un operativo en Michoacán, el 19 de agosto,  dejó 12 detenidos. (Crédito: Especial)
Un operativo en Michoacán, el 19 de agosto, dejó 12 detenidos. (Crédito: Especial)
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La ofensiva contra el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) durante agosto ha tenido como objetivo distintos niveles de sus estructuras criminales. En Michoacán, las autoridades reportaron la captura de personas identificadas como presuntos cabecillas de células vinculadas con la organización, mientras que en el Estado de México fueron detenidos integrantes de un grupo señalado por homicidios, desaparición y extorsión.

Los casos no corresponden a un solo operativo ni permiten establecer por sí mismos una desarticulación nacional del CJNG. Se trata de investigaciones realizadas en diferentes momentos y regiones, pero tienen un elemento en común: los objetivos perseguidos no se limitaron a personas señaladas como integrantes de base, sino que incluyeron presuntos responsables de dirigir células o de obtener recursos mediante actividades criminales.

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Michoacán concentra los golpes a estructuras de mando

El 19 de agosto, un operativo en Tanhuato y Ecuandureo, Michoacán, dejó inicialmente nueve detenidos, entre ellos Marisol “N” y Lourdes “N”, identificadas por autoridades federales como hija y pareja sentimental, respectivamente, de Heraclio Guerrero Martínez, alias “Tío Lako”, señalado como jefe regional del CJNG en Michoacán y Jalisco. Horas después, tres personas más fueron detenidas como parte de la misma operación, con lo que el saldo ascendió a 12 presuntos integrantes del grupo.

La operación también permitió detener a personas que las autoridades identificaron como presuntos integrantes de células relacionadas con actividades de producción y trasiego de drogas, además de delitos como extorsión y secuestro.

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La pareja sentimental del Tío Lako es la primera de las mujeres que se  ve en la imagen del traslado. (Crédito: Especial)
La pareja sentimental del Tío Lako es la primera de las mujeres que se ve en la imagen del traslado. (Crédito: Especial)

El dato relevante para la dimensión del operativo fue la posición que las autoridades atribuyeron a algunos de los objetivos. La captura no estuvo dirigida únicamente contra personas encargadas de ejecutar tareas operativas, sino contra integrantes señalados como cabecillas de estructuras con presencia regional.

32 detenidos en dos ofensivas distintas contra el CJNG

A las nueve detenciones del 19 de agosto se sumó una operación realizada entre el 21 y el 23 del mismo mes en Hidalgo, Jalisco y Michoacán.

En esas acciones fueron detenidas otras 20 personas presuntamente relacionadas con el CJNG. Los elementos de seguridad ejecutaron 36 órdenes de cateo y aseguraron 113 vehículos, armas, droga, dinero en efectivo, equipo de comunicación, un dron y un inhibidor de drones.

Con ambos operativos, el Gabinete de Seguridad reportó 32 detenidos presuntamente vinculados con el CJNG.

Sin embargo, esa cifra debe leerse con precisión: no representa el total de integrantes del grupo capturados en México durante agosto ni significa que las 32 personas formaran parte de una misma estructura. Se trata de los detenidos reportados por las autoridades en esas dos operaciones.

La diferencia resulta relevante porque permite observar la estrategia desde distintos frentes: mientras una investigación se concentró en personas señaladas como mandos o integrantes de células regionales, la segunda intervino simultáneamente inmuebles y aseguró vehículos, armas, droga y equipo utilizado por las estructuras intervenidas.

La extorsión se convirtió en otro frente de persecución

El componente financiero aparece de manera particular en las investigaciones desarrolladas en Michoacán.

El 11 de agosto, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, informó sobre la detención de 12 personas presuntamente dedicadas a la extorsión de productores, trabajadores, comerciantes, transportistas y empacadores.

De acuerdo con las autoridades, las personas detenidas estaban relacionadas con células vinculadas con el CJNG y Los Caballeros Templarios. Entre las víctimas de estas estructuras se encontraban integrantes de los sectores aguacatero, ganadero y cárnico.

Uno de los detenidos había sido capturado el 7 de agosto en Uruapan. Se trataba de Cristian Martín “N”, alias “El Vikingo” o “El Vykingo”, a quien autoridades estatales señalaron como presunto extorsionador de productores de aguacate y relacionaron con una estructura identificada como Los Rs, vinculada a su vez con el CJNG.

La importancia de estos casos radica en que la investigación no se concentra exclusivamente en el tráfico de drogas. El cobro de extorsiones constituye otra línea de persecución contra las células criminales que buscan obtener ingresos mediante el control de actividades económicas locales.

En el Estado de México aparece otra estructura vinculada al CJNG

Los golpes no quedaron concentrados en Michoacán. En el Estado de México, las autoridades también reportaron durante los últimos días de agosto avances contra una célula conocida como Los Pingos, relacionada con el CJNG.

La estructura ha sido señalada por su presunta participación en homicidios, desapariciones y cobro de piso, además de extorsiones contra operadores del transporte público.

Con nuevas capturas realizadas durante agosto, las autoridades reportaron que el número de integrantes de esta célula detenidos llegó a nueve.

El caso introduce otra dimensión en la ofensiva: la persecución de grupos que no dependen exclusivamente del narcotráfico como fuente de ingresos, sino que mantienen presencia territorial mediante cobros, amenazas y violencia contra actividades económicas y servicios locales.

Balance de operativos: acciones contra mandos, células operativas y redes de extorsión

Así, el balance de agosto no se reduce al número de detenidos. Los expedientes muestran tres frentes distintos sobre las estructuras vinculadas con el CJNG: quienes presuntamente ejercen funciones de mando, quienes mantienen células operativas en territorios específicos y quienes participan en esquemas de extorsión para obtener recursos.

La dimensión del golpe, sin embargo, deberá medirse con el avance de las investigaciones y no únicamente con las detenciones. Los operativos pueden afectar temporalmente a determinadas células, pero las capturas por sí solas no permiten afirmar que el CJNG haya perdido su capacidad de operación a escala nacional.

Lo que queda documentado durante agosto es una presión simultánea sobre mandos regionales y mecanismos de recaudación criminal, además de los integrantes de las células que operan en campo. Para las autoridades, el objetivo ya no es únicamente detener a quienes participan directamente en los hechos violentos, sino intervenir las estructuras que permiten a esos grupos conservar presencia territorial y obtener recursos.

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