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“La captura” en Netflix: el sanguinario y real caso del narco que inspiró la nueva película de Poncho Herrera

Noé Hernández interpreta a Héctor Rosales y Alfonso “Poncho” Herrera a Arturo Carmona, agentes ficticios; Héctor Kotsifakis encarna al líder del Cártel de Sinaloa en una ficción basada en hechos reales

Netflix estrenará “La Captura”, una nueva serie inspirada en la detención de Joaquín Guzmán Loera. La producción será protagonizada por Alfonso Herrera y mostrará el operativo policiaco que llevó a la caída del narcotraficante en Los Mochis, Sinaloa. (Instagram: netflixlat)
Netflix estrenará “La Captura”, una nueva serie inspirada en la detención de Joaquín Guzmán Loera. La producción será protagonizada por Alfonso Herrera y mostrará el operativo policiaco que llevó a la caída del narcotraficante en Los Mochis, Sinaloa. (Instagram: netflixlat)
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La Captura, el thriller mexicano protagonizado por Alfonso “Poncho” Herrera que se estrena hoy en Netflix, reconstruye la última detención de Joaquín “El Chapo” Guzmán a partir de un hecho tan documentado como improbable: dos policías federales anónimos lo interceptaron por accidente durante una patrulla de rutina en Los Mochis, Sinaloa, el 8 de enero de 2016.

La película llega a la plataforma bajo el título internacional Facing El Chapo y fue dirigida por Chava Cartas. Herrera y Noé Hernández encarnan a los agentes ficticios Arturo Carmona y Héctor Rosales, mientras que Héctor Kotsifakis interpreta al líder del Cártel de Sinaloa.

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Netflix Latinoamérica, trailer oficial de La Captura/Youtube

La Operación Cisne Negro y la fuga por el drenaje

El operativo dejó cinco sicarios muertos, pero Guzmán escapó. Junto a su jefe de seguridad, Jorge Iván “El Cholo” Gastélum, huyó por un túnel secreto que lo sacó a 1,5 kilómetros de distancia. (IG: Alfonso Herrera/Cuartoscuro)
El operativo dejó cinco sicarios muertos, pero Guzmán escapó. Junto a su jefe de seguridad, Jorge Iván “El Cholo” Gastélum, huyó por un túnel secreto que lo sacó a 1,5 kilómetros de distancia. (IG: Alfonso Herrera/Cuartoscuro)

La madrugada de ese 8 de enero, 17 marines con apoyo del Ejército y la Policía Federal asaltaron una vivienda en Los Mochis donde Guzmán había sido localizado tras un mes de vigilancia. Las comunicaciones interceptadas indicaban que el lugar se preparaba para la llegada de “la abuela”, clave usada para referirse al capo.

El operativo dejó cinco sicarios muertos, pero Guzmán escapó. Junto a su jefe de seguridad, Jorge Iván “El Cholo” Gastélum, huyó por un túnel secreto que lo sacó a 1,5 kilómetros de distancia. Desde ahí, robaron dos vehículos a punta de pistola: primero un Jetta blanco y después un Ford Focus rojo.

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Ese segundo auto tenía reporte de robo activo. Cuando pasó frente a una patrulla federal, los agentes iniciaron la persecución sin saber quién iba adentro.

El encuentro que nadie planeó

Alfonso Herrera con bigote y camisa oscura mira hacia adelante desde el interior de un automóvil junto a otra persona
Según relató el entonces director estatal de la Policía Federal, Nicolás González Perrín, en una entrevista con el periodista Joaquín López-Dóriga, los agentes procedieron a la aprehensión y tomaron una de las primeras fotografías del arresto (Netflix Latinoamérica/La captura)

Al detener el vehículo, Gastélum descendió e intentó negociar la liberación de “su patrón”. Fue en ese momento cuando los policías comprendieron que habían detenido al hombre más buscado de México, seis meses después de su fuga del penal del Altiplano.

Según relató el entonces director estatal de la Policía Federal, Nicolás González Perrín, en una entrevista con el periodista Joaquín López-Dóriga, los agentes procedieron a la aprehensión y tomaron una de las primeras fotografías del arresto: Guzmán con la ropa llena de lodo y una expresión reflexiva. La imagen dio la vuelta al mundo.

Los policías enviaron las fotografías a sus superiores, quienes recibieron de inmediato informes sobre la movilización de unos 40 sicarios hacia el lugar.

El soborno rechazado y la noche en el motel

González Perrín confirmó que los oficiales resistieron tanto el soborno como las amenazas. Sus identidades permanecen protegidas hasta hoy; en la ficción, la película los rebautizó como Carmona y Rosales.
ANTONIO NAVA / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO
González Perrín confirmó que los oficiales resistieron tanto el soborno como las amenazas. Sus identidades permanecen protegidas hasta hoy; en la ficción, la película los rebautizó como Carmona y Rosales. ANTONIO NAVA / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO

Para evitar el contraataque del cártel, se ordenó trasladar a los detenidos al Hotel & Suites Doux, en las afueras de Los Mochis, donde esperarían refuerzos. Ahí se tomó una segunda fotografía: El Chapo sentado al borde de la cama, esposado.

Durante esas horas, Guzmán intentó sobornar a los agentes. Las cifras que circularon en registros y declaraciones hablan de hasta 50 millones de dólares, además de propiedades y empleos. Ante la negativa, el capo les advirtió: “Todos van a morir”.

González Perrín confirmó que los oficiales resistieron tanto el soborno como las amenazas. Sus identidades permanecen protegidas hasta hoy; en la ficción, la película los rebautizó como Carmona y Rosales.

Qué respetó la película y qué modificó

La captura se basa en las crónicas que el periodista Héctor de Mauleón publicó en El Universal sobre el operativo. El director Cartas explicó que el largometraje mantiene como base los momentos documentados —la intercepción del auto, el motel, la ropa sucia del capo— y construye dramáticamente los espacios que no quedaron en ningún registro.

“Tenemos una columna vertebral muy clara. Hay un punto A, un punto B y un punto C que respetamos porque ocurrieron. Entre esos puntos construimos la película. No es un documental; es una ficción basada en hechos reales”, afirmó Cartas.

Una diferencia notable con los hechos documentados: en la realidad, fueron cuatro agentes quienes interceptaron el vehículo y custodiaron a Guzmán, no dos como presenta la cinta.

El foco en los policías, no en el capo

'El Chapo' Guzmán fue detenido tres veces.
La decisión de alejar la cámara del narcotraficante para ponerla sobre quienes lo detuvieron marca la diferencia con otras producciones del género. Crédito: AP

El productor Francisco González Compeán señaló que la pregunta que impulsó el proyecto fue por qué nadie había contado la historia desde el lado de los agentes. “Empiezas a investigar y te encuentras que hay un par de policías federales, de lo que era la policía de caminos casi, casi, que se encuentran con el criminal más grande del mundo”, dijo.

La decisión de alejar la cámara del narcotraficante para ponerla sobre quienes lo detuvieron marca la diferencia con otras producciones del género. El dilema central —aceptar el soborno o cumplir con el deber a riesgo de la propia vida— es el motor dramático de la cinta.

El destino de los protagonistas reales

Joaquín Guzmán Loera fue presentado ante la prensa en el aeropuerto de Ciudad de México y trasladado en helicóptero de la Armada al mismo penal del Altiplano del que se había fugado. En febrero de 2019, un jurado estadounidense lo declaró culpable de los diez cargos en su contra, entre ellos dirigir una organización criminal. Ese mismo año fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

“El Cholo” Gastélum permaneció detenido en México durante años, peleó contra su extradición y finalmente fue enviado a Estados Unidos en abril de 2023, donde enfrenta cargos de narcotráfico y un delito relacionado con armas de fuego. No existe condena publicada en su contra.

Los dos policías que aquella madrugada no dejaron ir al hombre más buscado del mundo no volvieron a aparecer en ningún registro público.

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