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Nuevo estudio: niveles bajos de vitamina D agravan el hígado graso, sin importar el peso

Este hallazgo confirma que mantener niveles adecuados de esta vitamina es clave para la salud hepática

Suplementos de vitamina D.
Nuevo estudio: niveles bajos de vitamina D agravan el hígado graso, sin importar el peso
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La deficiencia de vitamina D agrava el hígado graso tanto en personas con obesidad como en quienes mantienen un peso normal, revela un estudio publicado en la revista Annals of Medicine.

Este hallazgo confirma que mantener niveles adecuados de esta vitamina es clave para la salud hepática y el metabolismo, sin importar el índice de masa corporal.

Un análisis realizado en 211 pacientes con hígado graso y normopeso, comparados con 3,990 controles sanos, demuestra que la insuficiencia de vitamina D no solo es frecuente en quienes presentan sobrepeso.

Según los datos del nuevo estudio citado por la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales, cerca del veinte por ciento de las personas diagnosticadas con hígado graso presentan un índice de masa corporal inferior a 25 kg/m².

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Niveles bajos de vitamina D y riesgo de fibrosis hepática

Hígado graso
Niveles bajos de vitamina D y riesgo de fibrosis hepática

La vitamina D es reconocida por su papel en el fortalecimiento de los huesos, pero también influye en la regulación inmunológica, con efectos antiinflamatorios y anticancerígenos. El trabajo publicado en Annals of Medicine destaca que los pacientes con hígado graso tienen niveles significativamente más bajos de esta vitamina en comparación con personas sanas.

La insuficiencia de vitamina D se asocia con mayor prevalencia y gravedad del hígado graso, así como con un riesgo elevado de fibrosis hepática. Los médicos de la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales, encabezados por el doctor Carreño, señalan que la medición y suplementación de vitamina D en estos pacientes es una práctica recomendada.

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Diferencias entre hígado graso en normopeso y obesidad

El hígado graso afecta aproximadamente a un cuarto de la población mundial. Aunque suele asociarse con obesidad, los mecanismos de lesión hepática en pacientes con normopeso y en quienes presentan obesidad no son los mismos. En personas sin sobrepeso, la deficiencia de vitamina D también contribuye al desarrollo y progresión de la enfermedad.

El estudio realizado en Annals of Medicine confirma que la suplementación de vitamina D mejora parámetros metabólicos y hepáticos, como los niveles de glucosa, triglicéridos y transaminasas, en personas con hígado graso, independientemente de su peso corporal. “La vitamina D también desempeña un papel importante en la evolución de la enfermedad en pacientes con normopeso”, concluye el equipo de investigación.

Recomendaciones médicas sobre la vitamina D

Los especialistas recomiendan medir los niveles de vitamina D en pacientes con hígado graso, incluso si no presentan obesidad. En caso de detectar deficiencia, la suplementación es una estrategia que puede mejorar el pronóstico hepático. La Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales subraya que la personalización del tratamiento es fundamental.

Los médicos advierten que no todas las personas responden igual al suplemento, por lo que es necesario ajustar las dosis según las necesidades individuales. El seguimiento regular de los niveles de vitamina D permite evitar riesgos por exceso y garantizar la eficacia terapéutica.

Vista superior de un cuenco transparente lleno de cápsulas blandas de color amarillo dorado, brillantes y translúcidas, sobre un fondo blanco iluminado.
Recomendaciones médicas sobre la vitamina D (Imagen Ilustrativa Infobae)

Vitamina E: otro nutriente relevante para la salud hepática

Además de la vitamina D, los médicos destacan el papel de la vitamina E en el manejo del hígado graso. Esta vitamina, con propiedades antioxidantes, contribuye a proteger las células del hígado frente al daño oxidativo. La suplementación con vitamina E es una opción considerada en pacientes seleccionados, siempre bajo supervisión médica.

Las recomendaciones incluyen el consumo de vitamina E a través de la dieta y, cuando es necesario, mediante suplementos específicos. Los especialistas insisten en la importancia de no automedicarse y de consultar a un profesional antes de iniciar cualquier tratamiento con vitaminas, ya que las dosis inadecuadas pueden ser perjudiciales.

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