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¿Quién paga más sobornos en México? Más mujeres en el gobierno no reduce la corrupción, señala estudio

Un estudio señaló que la brecha de género en sobornos responde a experiencias institucionales, no a honestidad

Ilustración de dos manos intercambiando dinero en efectivo. La mano izquierda viste un traje y reloj de oro. La silueta oscura de México y la palabra "CORRUPCIÓN" están al fondo.
Esta ilustración editorial conceptualiza la corrupción en México, mostrando el intercambio de dinero entre una mano vestida elegantemente, representando a un político, y la mano de un ciudadano, con la silueta del país de fondo. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La diferencia de género en el pago de sobornos en México no es una cuestión de honestidad, sino de exposición y experiencias institucionales, concluye un estudio de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

Aunque la narrativa pública insiste en que las mujeres son menos corruptas, los datos sugieren que el fenómeno es más complejo y responde a la manera en que hombres y mujeres interactúan con la burocracia estatal.

La universidad documentó que las mujeres tienen menor probabilidad de reportar el pago de sobornos en trámites y servicios públicos, pero advierte que la presencia femenina en cargos gubernamentales no reduce la corrupción cotidiana.

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Entre 2011 y 2023, la investigación “Who Pays Bribes? Gender, Education, and Petty Corruption in Mexico, 2011–2023”, elaborada por las académicas Alejandra Villegas y Heidi J. Smith del Departamento de Economía de la IBERO, analizó siete levantamientos de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG).

El resultado principal: las mujeres reportan aproximadamente 57% menos pagos de sobornos que los hombres.

Las autoras aclaran que esta diferencia no puede explicarse por una supuesta mayor honestidad femenina, sino porque hombres y mujeres se relacionan de manera distinta con el Estado.

Es decir, no realizan los mismos trámites, ni acuden a las mismas dependencias, ni enfrentan los mismos niveles de discrecionalidad administrativa, lo que modifica su exposición a las solicitudes de pagos informales.

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El estudio sostiene que la corrupción cotidiana no se explica solo por la presencia de funcionarios deshonestos, sino por la forma en que la ciudadanía interactúa con la burocracia.

Solicitar una licencia, registrar un vehículo, tramitar un permiso, realizar una inspección o acceder a un servicio público genera oportunidades para la solicitud de sobornos.

La investigación advierte que el mito de la mujer como “antídoto” contra la corrupción no se sostiene.

Plantea que la corrupción debe entenderse como una experiencia institucional diferenciada por género y no como un atributo moral de las personas.

Otro hallazgo es que las personas con estudios universitarios reportan más pagos de sobornos.

De acuerdo con la investigación, quienes tienen mayor escolaridad suelen realizar más trámites, poseer más bienes sujetos a registros o permisos, interactuar con más frecuencia con dependencias gubernamentales e identificar con mayor claridad cuándo un pago constituye un soborno, lo que incrementa su exposición.

El análisis de la IBERO también revisó si el incremento de mujeres en cargos públicos municipales, impulsado por las reformas de paridad en México, había disminuido la corrupción cotidiana.

Los resultados muestran que una mayor presencia de mujeres en gobiernos municipales no reduce de forma significativa la probabilidad de que la ciudadanía reporte sobornos, ni modifica la diferencia observada entre hombres y mujeres.

Alejandra Villegas es docente de la Licenciatura en Economía de la IBERO y Heidi J. Smith es profesora-investigadora de tiempo completo en el Departamento de Economía, además de participar en el Centro de Estudios Críticos de Género y Feminismos (Cecrige).

El estudio subraya la contribución de la investigación interdisciplinaria desarrollada en la IBERO para analizar problemas públicos como la corrupción desde nuevas perspectivas.

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