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¿De qué sirve un título universitario si la IA cambia cada semana? El diagnóstico de IMCO

El análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad advierte que el salto desde la inteligencia artificial generativa

El análisis firmado por Natalia Campos y publicado este 12 de agosto de 2026 señala que el sistema superior apenas procesa la IA generativa mientras avanza la IA agéntica, tras un foro reciente
El análisis firmado por Natalia Campos y publicado este 12 de agosto de 2026 señala que el sistema superior apenas procesa la IA generativa mientras avanza la IA agéntica, tras un foro reciente
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El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) planteó que la universidad “llegó tarde” al ritmo de transformación que ha impuesto la inteligencia artificial, de acuerdo con un análisis publicado por Natalia Campos, coordinadora de Sociedad del organismo, el 12 de agosto de 2026. La afirmación surgió en un foro reciente sobre IA, en un contexto donde, señala el texto, apenas se asimila la IA generativa cuando ya emerge la IA agéntica.

El “premio educativo” se ha reducido

De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares (ENIGH) 2024, citados en el análisis, la diferencia de ingresos entre una persona con educación primaria y otra con estudios profesionales se ubica en 222%. Esto significa que:

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  • Por cada $100 que percibe una persona con primaria, alguien con estudios profesionales gana aproximadamente $322.
  • En 2016, esa misma comparación arrojaba un ingreso cercano a $495.

El documento interpreta esta caída como una señal de que la retribución económica de cursar una carrera universitaria se ha reducido con el tiempo.

Jóvenes asisten a las instalaciones de Ciudad Universitaria este viernes, en Ciudad de México (México). EFE/ Mario Guzmán
Jóvenes asisten a las instalaciones de Ciudad Universitaria este viernes, en Ciudad de México (México). EFE/ Mario Guzmán

La brecha de talento, según IMCO

El análisis retoma una investigación reciente del propio IMCO sobre las tendencias que definirán el empleo y la educación, en la que se identifica un desajuste entre las habilidades con las que egresan los estudiantes y las que exigen las vacantes disponibles. Según ese estudio, el mercado laboral mexicano demanda perfiles que combinen:

  • Competencias tecnológicas (IA, redes, ciberseguridad).
  • Habilidades cognitivas, como el pensamiento analítico.
  • Capacidades socioemocionales, entre ellas resiliencia y liderazgo.

Alternativas que compiten con el modelo tradicional

El texto de IMCO contrasta este panorama con el crecimiento de modalidades alternativas de aprendizaje, como bootcamps que ofrecen formación en programación, desarrollo web o diseño de experiencia de usuario en cuestión de meses, algunos con garantía de reembolso si el egresado no consigue empleo en cierto plazo. También menciona el uso de videojuegos, realidad aumentada y prácticas médicas con robots como parte de este ecosistema educativo emergente.

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De acuerdo con el análisis, uno de cada cinco empleadores contempla adoptar procesos de contratación basados en habilidades más que en credenciales universitarias, un factor que —según el texto— debilita el atractivo de invertir años y recursos en un título profesional. A esto se suma, agrega el documento, la pérdida de credibilidad de algunas instituciones de educación superior vinculada a escándalos de corrupción, irregularidades y acusaciones de plagio que han quedado impunes.

Los aspirantes que fueron elegidos para estudiar en la UNAM buscan que no cancele el examen virtual.
Foto: Reuters
Los aspirantes que fueron elegidos para estudiar en la UNAM buscan que no cancele el examen virtual. Foto: Reuters

El papel de la universidad hacia adelante

Pese a este panorama, el análisis de IMCO sostiene que la universidad continúa siendo un pilar de movilidad social y un espacio de formación ciudadana que trasciende lo técnico. No obstante, concluye que el modelo tradicional —cursar un programa de cinco años diseñado décadas atrás— enfrenta un cuestionamiento estructural frente a la velocidad de los cambios tecnológicos y demográficos actuales.

El texto cierra sin ofrecer una fórmula concreta, y plantea como pregunta abierta cómo deberá reinventarse el modelo universitario para seguir siendo relevante en la formación del talento que exige el mercado.

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