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El caso del normalista de Ayotzinapa al que le quitaron el rostro y que su celular daría nuevas claves del caso

Julio César Mondragón tenía 23 años, una bebé de tres meses de nacida y soñaba con ser maestro pero lo mataron; pero las circunstancias de su muerte podrían haber dejado un rastro de los culpables y encubridores del atroz hecho

El normalista Julio César Mondragón secuestrado y asesinado en Iguala la noche del 26 de septiembre de 2014.
Palabras Clave: ayotzinapa; asesinato; julio césar mondragón; normalista; desollado; Alejandro Encinas
El cuerpo torturado de Julio César Mondragón fue hallado en Ciudad Industrial de Iguala. Foto: FB@Tlachinollan
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Ángel Aguirre, ex gobernador de Guerrer fue aprehendido por autoridades el pasado jueves por su participación en la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, ocurrida en 2014, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo que se aclarará quién protegió y actuó en la masacre así como las pruebas contundentes recabadas por la fiscalía, entre las que podría sumar el caso de Julio César Mondragón, ya que su celular dio infomación clave.

La noche del 26 de septiembre de 2014, en Iguala, el ataque contra estudiantes de Ayotzinapa dejó 43 desaparecidos, al menos 40 heridos y seis personas asesinadas; entre ellas estuvo Julio César Mondragón Fontes, el normalista de 23 años cuyo caso se volvió una de las expresiones más brutales de esa jornada porque fue secuestrado, torturado y hallado sin vida al día siguiente con el rostro desollado.

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El expediente sobre su muerte trazó una secuencia que fue de la terminal camionera al llamado Camino del Andariego. También añadió un dato posterior que abrió otra línea de preguntas: su teléfono LG L9, comprado un día antes de morir, no apareció junto al cuerpo y su actividad se habría mantenido hasta abril de 2025, con un registro que ubicó el aparato en un centro de inteligencia de la Ciudad de México.

Julio César era padre de una niña pequeña. Su cuerpo fue encontrado la mañana del 27 de septiembre de 2014 en la colonia Ciudad Industrial, cerca de las instalaciones del C4 de Iguala, con signos evidentes de tortura después de haber sido privado de la libertad durante los ataques contra los normalistas.

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Julio César Mondragón, normalista de Ayotzinapa hallado muerto el 27 de septiembre de 2014.
Palabras clave: ayotzinapa; normalista; asesinado; julio césar mondragón; iguala
FOTO: ISAAC ESQUIVEL /CUARTOSCURO.COM
Julio César tenía 23 años y fue torturado,asesinado y desollado en Iguala. Foto Cuartoscuro

Julio César fue visto por última vez tras correr durante un nuevo ataque armado

La reconstrucción de los hechos situó a Julio César desde la tarde del 26 de septiembre, cuando salió de la Normal Rural de Ayotzinapa con sus compañeros hacia Iguala. Un sobreviviente lo ubicó dentro de la terminal, donde abordó el autobús Costa Line 2012; esa fue la primera referencia directa que lo colocó en los hechos de esa noche.

A las 21:13:46 horas, el camión 2012 salió de la terminal con Julio César a bordo. Detrás avanzó la unidad Costa Line 2510 y se sumó el autobús Estrella de Oro 1568, que ya estaba en la calle; juntos formaron una caravana que tomó la avenida Hermenegildo Galeana, después Juan N. Álvarez, con dirección a Tixtla.

En ese trayecto se encadenaron varios episodios: un choque directo entre policías municipales de Iguala y estudiantes, el bloqueo en la intersección de Juan N. Álvarez y Periférico, la desaparición de los alumnos que iban en el autobús 1568, lesiones graves contra varios normalistas y un ataque de un grupo armado que mató a dos jóvenes. La agresión involucró a policías y miembros de la delincuencia organizada.

De formación economista y con más de 40 años de carrera, su gestión quedó marcada por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, hecho que determinó su salida del poder y el rumbo de las investigaciones en México. Crédito: FGR
De formación economista y con más de 40 años de carrera, su gestión quedó marcada por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, hecho que determinó su salida del poder y el rumbo de las investigaciones en México. Crédito: FGR

Durante el bloqueo en Juan N. Álvarez y Periférico, cuatro estudiantes resultaron heridos y uno sufrió una lesión grave en la cabeza. Los alumnos que seguían dentro del Costa Line 2012, entre ellos Julio César, bajaron de la unidad y se resguardaron entre la parte trasera de ese camión y el espacio que quedaba frente al Costa Line 2510.

Un testimonio de otro normalista señaló que Julio César grabó con su celular lo que estaba ocurriendo. Hasta ahora, si ese video existió, no fue recuperado.

Uno de sus compañeros recordó que lo vio asustado, recargado en el autobús, y trató de tranquilizarlo. Dentro del grupo lo identificaban como “El Chilango”.

Alrededor de las 23:00 horas, llegaron al sitio alumnos de la Normal que se trasladaron en dos camionetas Urvan para apoyar a sus compañeros. En ese momento, Julio César todavía fue ubicado en el lugar; incluso fue descrito con una playera roja y un paliacate en el cuello.

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Instantes después ocurrió otro ataque. Un comando armado disparó con ráfagas contra los normalistas cuando realizaban una improvisada conferencia de prensa, y en ese episodio murieron dos estudiantes más y varios quedaron lesionados; ese hecho fue colocado cerca de las 00:30 horas del 27 de septiembre de 2014.

Las evidencias indicaron que, al escuchar los disparos, los estudiantes se tiraron debajo de los autos para protegerse. Julio César seguía junto a ellos, pero cuando cesó la balacera corrió hacia la esquina de la calle Juárez.

Un grupo de estudiantes logró entrar a una casa y desde ahí le gritó que fuera con ellos. Julio César no les hizo caso y siguió corriendo. Esa fue la última vez que sus compañeros lo vieron con vida.

Después de que se alejó, uno de los normalistas dijo haber escuchado gritos “como cuando agarran a una persona”. A partir de ese momento ya no hubo noticias sobre su paradero hasta que su cuerpo apareció horas más tarde en un camino de terracería de Iguala.

El cuerpo presentó 64 fracturas y el celular no apareció junto a él

Cuando fue hallado, el cadáver estaba boca arriba sobre una calle de terracería, aproximadamente a la mitad del camino. El informe consignó que no tenía piel en el rostro, que la sangre estaba seca y que sólo conservaba un ojo visible.

Los familiares de los estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal Rural «Raúl Isidro Burgos» de Ayotzinapa participan en una manifestación para conmemorar el 11.º aniversario de la desaparición de 43 estudiantes, en Ciudad de México, México, el 26 de septiembre de 2025. REUTERS/Raquel Cunha
Los familiares de los estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal Rural «Raúl Isidro Burgos» de Ayotzinapa participan en una manifestación para conmemorar el 11.º aniversario de la desaparición de 43 estudiantes, en Ciudad de México, México, el 26 de septiembre de 2025. REUTERS/Raquel Cunha

La revisión pericial documentó un nivel de violencia extremo. A Julio César le provocaron fracturas en los ocho huesos del cráneo y en 13 de los 14 huesos del esqueleto facial, con la lesión más intensa en el macizo facial.

El cuerpo también presentó múltiples fracturas en 19 huesos del tórax y la columna. Diez de ellas se localizaron en los arcos costales: siete del lado izquierdo y tres del derecho.

En total, los peritos establecieron 64 fracturas en 40 huesos de su estructura ósea. Además, la presencia de infiltrado retroperitoneal izquierdo y hemorragias en epiplón y colon mostró que las lesiones fueron infligidas antes de la muerte mediante traumatismos directos con objetos de consistencia dura.

Durante la presentación del segundo informe del Caso Ayotzinapa, Alejandro Encinas dio más detalles sobre la agresión a partir de declaraciones de testigos. El entonces subsecretario de Gobernación afirmó: “Se lo llevaron en una camioneta y lo sometieron en el camino de terracería”.

Infografia Ayotzinapa (Fotoarte: Steve Allen/ Infobae)
Infografia Ayotzinapa (Fotoarte: Steve Allen/ Infobae)

Encinas agregó que integrantes de Guerreros Unidos confirmaron la participación de varios agresores en el ataque contra el normalista. Según esas declaraciones, algunos incluso habrían dicho que lo desollaron después de haberlo asesinado extrajudicialmente.

La relatoría de las organizaciones que acompañaron el caso sostuvo que Julio César fue el primero en bajar de un camión cuando empezó el ataque y también habría sido el primero al que se llevaron. Esa versión coincidió con la secuencia que lo mostró separado del grupo tras la segunda agresión.

Dos integrantes detenidos de Guerreros Unidos declararon ante la autoridad federal sobre el homicidio, pero sus versiones tuvieron discrepancias entre sí y frente a lo que determinó la dictaminación científica. Uno dijo que fueron cuatro agresores, que lo persiguieron, lo apedrearon hasta matarlo, después lo desollaron y luego lo trasladaron en una camioneta roja de Protección Civil hasta dejarlo en el camino de terracería.

El segundo aseguró que fueron siete sujetos, que le dieron alcance, lo golpearon a patadas en el abdomen, le taparon la boca y lo subieron a la batea de esa misma camioneta. Ambos coincidieron en señalar la participación de un servidor público de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Civil del municipio de Iguala, quien además conducía el vehículo.

Caso Ayotzinapa
CIUDAD DE MÉXICO, 26MAYO2026.- Estudiantes de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa marcharon junto a madres y padres buscadores hacia el Hemiciclo a Juárez durante la “140 Acción Global por Ayotzinapa y México”, para exigir justicia por la desaparición de los 43 normalistas. FOTO: CAMILA AYALA BENABIB / CUARTOSCURO.COM

Cuando encontraron el cuerpo, su celular no estaba con él. El aparato, un LG L9 negro, se lo había vendido un día antes su compañero Jorge Luis González Parral, uno de los 43 estudiantes desaparecidos.

Por ese teléfono, Julio César narró en tiempo real a su pareja Marisa Mendoza lo que estaba ocurriendo. “Están disparando, amor”, fue el primer mensaje que envió.

Después, al advertir el riesgo de morir, se despidió de ella y de su hija con otra frase: “Cuídate y cuida a mi hija, dile que la amo, bye”.

La esposa de Julio César fue representada por Sayuri Herrera Román, abogada, activista defensora de los derechos humanos, feminista y funcionaria mexicana. De 2020 a febrero de 2025 fue titular de la Fiscalía de Investigación del Delito de Feminicidio de la Fiscalía General de Justicia de Ciudad de México, quien escribió al respecto:

Fotografía de sillas con veladoras y fotos de los 43 desaparecidos, al interior la escuela normal rural de Ayotzinapa 'Raul Isidro Burgos', el 22 de septiembre de 2024, en el municipio de Tixtla, en el estado de Guerrero (México). EFE/David Guzmán
Fotografía de sillas con veladoras y fotos de los 43 desaparecidos, al interior la escuela normal rural de Ayotzinapa 'Raul Isidro Burgos', el 22 de septiembre de 2024, en el municipio de Tixtla, en el estado de Guerrero (México). EFE/David Guzmán

“Julio César Mondragón Fontes, estudiante de la Normal rural de Ayotzinapa, perdió la vida en la masacre. La tortura ha tomado tales proporciones, que se ha convertido ya en un instrumento de gobierno, uno que no debemos ignorar. Las técnicas de tortura son enseñadas y mecanizadas, y se exportan de un país a otro. Nunca fue entregado a grupo delictivo alguno, como supuestamente ocurrió con sus 43 compañeros, desaparecidos hasta hoy. Fue detenido, torturado y ejecutado allí mismo por la policía municipal. El cuerpo no fue ocultado sino expuesto, abandonado en una calle de Iguala, arrancado el rostro, extraídos los ojos. Esta imagen comenzó a circular en las redes sociales; alguien –no sabemos quién– le tomó una fotografía que pronto se hizo pública. El mensaje fue enviado. Es importante recuperar las significaciones inscritas en el cuerpo de Julio César, pues constituyen un mensaje”.

Las investigaciones posteriores establecieron que el celular siguió activo hasta abril de 2025. El registro de actividad ubicó el dispositivo en un centro de inteligencia de la Ciudad de México.

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