“Ya no estoy enamorada de ti”: el día que Manuel Vilas perdió todo y lo contó en una novela

El escritor español narra en ‘Islandia’, con sinceridad y memoria, el momento en que su vida cambia para siempre tras enfrentar una separación inesperada

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Manuel Vilas, islandia -México- 22 julio
Manuel Vilas relata en “Islandia” el viaje que marcó el cierre de una etapa en su vida personal. (Cortesía/Carlos Ruiz)

En Islandia, la última novela de Manuel Vilas, el lector se asoma al abismo de la ruptura amorosa a los 62 años y a la pregunta inevitable sobre el sentido de la vida después del amor.

El autor reconstruye, desde la memoria y la autoironía, la desolación y el vértigo de perder aquello que parecía definitivo. En conversación con Infobae México, Vilas reconoce que la novela nació de su propio divorcio y explora el amor, la soledad y el paso del tiempo como obsesiones literarias.

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El amor solo se comprende cuando se enfrenta a la pérdida

“Hasta que no te quitan algo, no sabes lo que vale”, afirma Manuel Vilas al medio Infobae México. La frase resume el eje de Islandia: solo tras escuchar de labios de su esposa “ya no estoy enamorada de ti”, el protagonista reconoce el tamaño del amor que sentía.

Vilas sostiene que este mecanismo no es exclusivo de las relaciones amorosas. “Las sociedades no saben valorar si tienen una democracia hasta que la pierden”, dice.

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Portada del libro "Islandia" de Manuel Vilas
La portada del libro "Islandia" de Manuel Vilas (Imagen Ilustrativa Infobae)

De igual modo, la libertad o la cercanía de los padres solo se entienden por su ausencia. La novela expone cómo la amenaza de la pérdida resucita sentimientos, pero también los condena a la nostalgia.

La edad y el miedo a envejecer en soledad

El protagonista enfrenta la ruptura a una edad en la que, admite, “deduce que va a ser difícil volver a enamorarse”. El fantasma de la soledad se instala como un destino probable.

“La soledad, casi inevitablemente en edades como la que tiene el protagonista, puede verse como un fracaso”, explica Vilas.

El escritor observa que un número creciente de personas envejece sin pareja porque las relaciones no cuajan y eligen, o padecen, ese aislamiento. El miedo a envejecer solo cruza la novela y la vida del autor: “El narrador le tiene pánico a envejecer solo”.

Manuel Vilas, islandia -México- 22 julio
Manuel Vilas relata en “Islandia” el viaje que marcó el cierre de una etapa en su vida personal. (Cortesía/Carlos Ruiz)

No hay una sola causa para la muerte del amor

La novela no entrega una explicación única para el fin del matrimonio. El propio Vilas lo define como “uno de los misterios de las relaciones humanas”.

Pequeños agravios, diferencias de clase, malentendidos domésticos y la erosión del entusiasmo se acumulan. El protagonista reconoce su incapacidad para decir “te quiero” antes de la ruptura.

Al preguntarle si el amor solo se comprende cuando se siente perdido, Vilas responde:

“El amor tiene un proceso de entropía, como todas las cosas”. La protagonista, Ada, rechaza el amor que se transforma en amistad y respeto.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
(Imagen Ilustrativa Infobae)

“A ella no le basta con todo eso. Necesita seguir sintiendo esa pasión”, afirma Vilas, quien la describe como “una Emma Bovary del siglo XXI”.

El viaje a Islandia: del amor a la amistad

Antes de divorciarse, la pareja había pagado un viaje a Islandia. El trayecto, planeado como un último acto juntos, se convierte en el espacio para ensayar una nueva relación: la amistad tras el amor.

Ada propone una “separación a lo nórdico”, moderna y sin dramas, donde la pareja intenta conservar el afecto y la complicidad pese a la ruptura.

“Nos vamos a separar a lo nórdico, y decir que vamos a seguir siendo amigos y vamos a seguir siendo familia”, relata el autor. Vilas cree que los divorcios serán cada vez más así: “Dentro de treinta o cuarenta años será muy difícil encontrar divorcios en donde haya odio o despecho”.

Distrust, suspicion, heartbreak, forgiveness, reconciliation - (Imagen Ilustrativa Infobae)
Persona sorprendida en un acto de infidelidad, enfrenta las consecuencias de sus acciones - (Imagen Ilustrativa Infobae)

El epílogo y el ejercicio de la memoria

En el epílogo, el protagonista imagina futuros posibles: reconciliarse, ser amigos, la muerte de uno o del otro. No hay una respuesta definitiva. “Son las hipótesis del futuro”, dice Vilas, quien subraya que el libro es un refugio contra el olvido.

“La literatura como fijación de la memoria”, repite. El narrador necesita contar la historia para que no la borre la muerte. “La novela sirve como una capilla para recordar esa historia de amor que ya no está viva, pero que necesita la memoria”.

La vida después del amor

Manuel Vilas confiesa que la novela está pactada con su exesposa, también escritora, aunque ella no la ha querido leer.

“Pero yo sé que la acabará leyendo… será tal vez dentro de dos años o de cuatro, pero seguro que lo acabará leyendo”.

La obsesión de Islandia es el amor, pero también el tiempo: “El amor se lleva nuestra vida en el tiempo”. Vilas reconoce que, al cumplir años, surge la pregunta: “¿Dónde está mi vida?”. La respuesta, para él, está en la memoria y en la literatura.

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