Amenazas, ataques digitales y campañas de odio: periodistas de medios regionales son los más vulnerables en México

De acuerdo con la IBERO para reducir los riesgos de estas agresiones, se necesitan fortalecer las condiciones laborales y mejorar la protección digital

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Escritorios con computadoras, cámaras, papeles, un micrófono, libreta con manchas, sobres anónimos, teléfono móvil y una silueta tras una ventana oscura.
Una redacción de periódico regional en México muestra indicios de amenazas y vigilancia con equipos encendidos y sobres anónimos, mientras una silueta vigila desde la calle. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La violencia contra periodistas en México presenta una realidad desigual. Quienes ejercen su labor en medios con presencia regional, ocupan posiciones de liderazgo o colaboran con varias plataformas experimentan mayores niveles de amenaza. Así lo demuestra el estudio “Contextos organizacionales de la violencia contra la prensa”, elaborado por las Dras. Mireya Márquez Ramírez y Grisel Salazar Rebolledo, de la Universidad Iberoamericana.

Esta investigación reveló que estas agresiones no solo dependen de los temas abordados, sino de las condiciones en que desarrollan su trabajo. El entorno organizacional, el tipo de lugar y la función que desempeñan resultan determinantes para comprender los riesgos que enfrentan quienes comunican información al público.

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Uno de los hallazgos centrales es que los ataques más habituales no suelen ser físicos. Según el informe, los comunicadores con mayor visibilidad o poder de decisión dentro de sus redacciones son blanco de insultos, discursos de odio y descalificaciones que buscan minimizar su credibilidad, junto con amenazas más graves como el acecho, el espionaje, ataques digitales, la intimidación a familiares y la usurpación de identidad.

Riesgos para los periodistas según el contexto laboral

En México, la mayoría de los actos violentos se concentran en periodistas que trabajan en medios regionales. El estudio manifestó que quienes desempeñan su función en estas empresas informativas (a diferencia de sus colegas en medios nacionales o internacionales) reportan más casos de amenazas, acciones legales, hackeo y campañas de desprestigio.

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El tipo de empresa y la función específica influyen en la exposición a la violencia. Por ejemplo, quienes ocupan cargos directivos o tienen capacidad para definir la agenda editorial enfrentan mayores posibilidades de ser víctimas de acecho, espionaje digital e intimidación.

Mesa de escritorio con laptop abierta mostrando un mapa de México con zonas coloreadas, cámara fotográfica, credenciales de prensa, post-its con palabras y documentos.
Una mesa de trabajo periodística exhibe una laptop con un mapa de México que indica zonas de riesgo, acompañada de equipo y notas sobre amenazas a la prensa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para quienes colaboran simultáneamente con varios medios o plataformas, los riesgos aumentan. Las autoras observan que esta condición, derivada de la precariedad laboral, obliga a muchos profesionales a diversificar sus fuentes de ingreso, lo que incrementa su vulnerabilidad ante amenazas y ataques físicos.

Reporteros que generan contenido para redes sociales y agencias de noticias también experimentan una mayor incidencia de intimidación. Por su parte, otros canales comunitarios presentan mayores casos de vulneraciones digitales, lo que revela debilidades en la protección informática en este sector.

Casos recientes de acoso contra comunicadores

El contexto de violencia se refleja en hechos recientes. En Guerrero, el cuerpo del creador de contenido Manuel Alejandro Moreno Serna fue hallado sin vida tras denunciar contaminación ambiental. Días antes, la periodista Roxana Berenice Guzmán Ramírez, directora de un portal digital en Veracruz, fue asesinada luego de haber desaparecido tras ser privada de su libertad.

El análisis identificó cuatro factores principales que inciden en la incidencia de ataques: el nivel jerárquico dentro del medio, el alcance geográfico de la empresa, el tipo de plataforma utilizada y, en menor medida, la propiedad del medio. Se señaló que los puestos altos se relacionan con más casos de espionaje y hackeo, mientras que el periodismo regional está más expuesto a amenazas y usurpación de identidad.

Las investigadoras concluyeron que las agresiones hacia la prensa no es uniforme. Para reducir los riesgos, se necesitan fortalecer las condiciones laborales, mejorar la protección digital y reforzar la seguridad en empresas estatales, donde actualmente se concentra la mayor parte del peligro para quienes informan.

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