Toy Story 5 revive un debate actual: el uso excesivo de dispositivos puede afectar el desarrollo de niñas y niños

Especialistas de la IBERO advierten que el desplazamiento del juego tradicional limita oportunidades de interacción social y creatividad

Guardar
Google icon
Ilustración de juguetes clásicos (tren, oso, pelota, bloques) con expresiones tristes mirando a una silueta infantil absorta en una tableta encendida.
Un grupo de juguetes clásicos de madera y peluches observan con tristeza a un niño sentado absorto en la brillante pantalla de una tableta electrónica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La trama de Toy Story 5 introduce un conflicto que resuena en millones de familias: la atención de Bonnie, antes dedicada a Jessie, Buzz y el resto de los juguetes, se desvía hacia una tableta electrónica. Este giro, planteado por Pixar, trasciende la ficción al reflejar una preocupación creciente en torno al uso excesivo de pantallas en la vida de niñas y niños.

La inquietud no se limita al ámbito cinematográfico. Diversos estudios científicos han advertido que el tiempo prolongado frente a dispositivos digitales puede tener efectos concretos en el desarrollo infantil. Uno de los hallazgos más recientes proviene de un proyecto binacional coordinado por el Dr. Alexandro López González en la Universidad Iberoamericana, donde se analiza el impacto de la tecnología en las habilidades corporales y sociales durante la infancia.

PUBLICIDAD

Pantallas y movimiento: riesgos en la infancia

La investigación parte de un escenario en el que los dispositivos digitales ya forman parte del día a día desde edades tempranas. Teléfonos, tabletas y consolas ofrecen nuevas formas de entretenimiento y aprendizaje, pero también han alterado la manera en que niñas y niños se relacionan con su entorno.

Uno de los riesgos identificados es la disminución de la actividad física. Cuando el tiempo libre se destina principalmente a dinámicas sedentarias frente a una pantalla, se reducen las oportunidades de correr, saltar, manipular objetos o participar en juegos que requieren movimiento. Esto puede afectar el desarrollo de habilidades motrices cruciales, como el equilibrio, la coordinación y la orientación espacial, que solo se fortalecen a través de la experiencia directa y el juego físico.

PUBLICIDAD

Ilustración dividida diagonalmente: a la izquierda, niños juegan con cuerda y bloques, junto a osos de peluche; a la derecha, niños miran pantallas digitales.
Una ilustración conceptual muestra el contraste entre la infancia dedicada al juego físico con juguetes clásicos y la inmersión en pantallas y dispositivos digitales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Especialistas advierten que el desplazamiento del juego tradicional limita oportunidades de interacción social y creatividad. Experiencias como construir, imaginar y colaborar con otras personas suelen quedar relegadas, lo que puede influir en la capacidad de resolver problemas y en el aprendizaje práctico.

Tecnología y desarrollo, alternativas desde la ciencia

El conflicto que retrata la película de Pixar (la competencia entre juguetes clásicos y dispositivos electrónicos) ilustra, de forma simbólica, el desafío que enfrentan las familias y educadores. Aunque la película no condena la tecnología, sí plantea interrogantes sobre sus efectos cuando ocupa un lugar central en la vida de la infancia.

La investigación de la IBERO sostiene que el desafío no pasa por eliminar la tecnología, sino por aprender a integrarla sin desplazar experiencias fundamentales. Por ello, el equipo interdisciplinario impulsa propuestas de robótica educativa que buscan transformar la relación de niñas y niños con los dispositivos digitales.

Estas iniciativas pretenden que la innovación deje de ser una experiencia pasiva y sedentaria para convertirse en una herramienta que incentive el movimiento, la exploración y la participación activa. Actividades que implican desplazamiento físico, manipulación de objetos y resolución de retos pueden ayudar a recuperar habilidades debilitadas por el exceso de tiempo frente a pantallas.

El acceso a dispositivos continúa en aumento, haciendo urgente la reflexión sobre cómo equilibrar tecnología y desarrollo infantil. La pregunta central ya no es si las pantallas estarán presentes, sino cómo evitar que reemplacen momentos esenciales para el crecimiento físico, social y emocional.

La preocupación que plantea la nueva entrega de Toy Story va más allá de la nostalgia por los juguetes tradicionales. Refleja una discusión que la ciencia también aborda: las consecuencias de sustituir el movimiento, la interacción y el juego físico por el entretenimiento digital durante los años clave del desarrollo humano.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD