Afore después de los 60: qué hacer con tu ahorro si ya te jubilaste o estás a punto de hacerlo

Si no alcanzas las 875 semanas cotizadas en 2026, el sistema puede emitir negativa de pensión y entregarte el saldo completo de tu cuenta individual en una sola exhibición según las reglas vigentes

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Adulto con gafas sentado en mesa de madera con papeles, calculadora, laptop con gráfico de barras ascendente y un sobre con la inscripción 401(k).
Cumplir 60 años no es suficiente, por sí solo, para acceder a los recursos acumulados. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El saldo promedio de un trabajador mexicano de entre 60 y 64 años en su cuenta de Afore es de $530,000 pesos, según datos de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) al cierre de 2025. Aplicando la regla internacional del 4% de retiro sostenible, esa cantidad alcanza para vivir con $1,767 mensuales durante 25 años, una cifra que contrasta con el costo real de vida en el país.

Cumplir 60 años no es suficiente, por sí solo, para acceder a los recursos acumulados. La disponibilidad del ahorro depende del motivo del trámite, del instituto de seguridad social en que se cotizó y del número de semanas registradas.

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Edad y semanas: las dos llaves del retiro

Para los afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) bajo la Ley del Seguro Social de 1997 (Ley 97), existen dos edades mínimas de retiro. La cesantía en edad avanzada aplica desde los 60 años, siempre que el trabajador no tenga empleo remunerado. La pensión por vejez requiere haber cumplido 65.

En ambos casos, la edad debe ir acompañada del mínimo de semanas cotizadas, que en 2026 es de 875 semanas y sube 25 cada año hasta llegar a 1,000 en 2031. Quienes comenzaron a cotizar antes del 1 de julio de 1997 —bajo la Ley 73— mantienen el requisito fijo de 500 semanas.

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Los trabajadores del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) operan bajo reglas distintas según el régimen que eligieron en 2007.

Quienes permanecieron en el esquema del Artículo Décimo Transitorio pueden jubilarse con el 100% de su último sueldo si tienen al menos 58 años y 30 años de servicio (hombres) o 56 años y 28 de servicio (mujeres), con la salvedad de que esa edad mínima sube un año cada dos años. Quienes migraron al régimen de Cuentas Individuales administradas por PENSIONISSSTE necesitan 25 años cotizados y tener entre 60 y 65 años.

Un hombre mexicano de cabello gris y camisa azul, sentado a una mesa de madera, habla por teléfono mientras mira papeles, billetes, monedas y una calculadora. Logo Infonavit.
En ambos casos, la edad debe ir acompañada del mínimo de semanas cotizadas, que en 2026 es de 875 semanas y sube 25 cada año hasta llegar a 1,000 en 2031 (Imagen Ilustrativa Infobae)

Qué ocurre si no se alcanzan las semanas mínimas

Cuando un trabajador no acumula las 875 semanas exigidas en 2026, el sistema puede emitir una negativa de pensión. En ese caso, el saldo completo de la cuenta individual se entrega en una sola exhibición, sin que el trabajador reciba una pensión mensual.

Antes de llegar a ese punto, la normativa ofrece alternativas. Una es continuar cotizando ante un patrón para completar las semanas faltantes. Otra es inscribirse en la Modalidad 40, que permite hacerlo de forma voluntaria sobre hasta 25 Unidades de Medida y Actualización (UMA) y puede multiplicar el monto final de la pensión entre tres y cinco veces, según análisis financieros del sector. Esta opción aplica exclusivamente para trabajadores bajo la Ley 73.

Renta vitalicia o retiro programado: la decisión más importante al jubilarse

Los trabajadores bajo la Ley 97 que sí cumplen los requisitos deben elegir entre dos modalidades para cobrar su pensión. Es la decisión financiera más determinante de la etapa de retiro y no tiene vuelta atrás en el caso de la primera opción.

La renta vitalicia es un contrato con una aseguradora autorizada por el IMSS. El trabajador transfiere la totalidad de su saldo y recibe a cambio un pago mensual fijo de por vida, actualizado cada febrero conforme al Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC). La principal desventaja: si el pensionado fallece sin beneficiarios con derecho a pensión por viudez u orfandad, el remanente queda en poder de la aseguradora y no es heredable.

El retiro programado mantiene el saldo dentro de la Afore, que lo administra y calcula un pago mensual revisable cada año según los rendimientos del mercado y la esperanza de vida actuarial.

El monto inicial suele ser mayor que en la renta vitalicia, y el saldo no utilizado puede heredarse. El riesgo central es el agotamiento: si el pensionado supera la esperanza de vida proyectada y el saldo se acaba, pasa a cobrar la Pensión Mínima Garantizada, que en 2026 equivale a $9,451.20 mensuales para trabajadores del ISSSTE en Cuentas Individuales, y varía entre $3,540.56 y $11,128.01 para afiliados al IMSS según edad, semanas y salario promedio.

Los asesores financieros recomiendan la renta vitalicia para quienes priorizan la certeza de un ingreso estable, y el retiro programado para quienes valoran la liquidez, la herencia del remanente y están dispuestos a asumir la variabilidad del mercado.

Un hombre y una mujer mayores de fenotipo mexicano, con cabello gris, sentados en una mesa de madera examinando documentos. Un logo del Seguro Social se ve en la mesa.
Dos adultos mayores de fenotipo mexicano revisan atentamente documentos relacionados con el Seguro Social, posiblemente planificando su jubilación o finanzas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La SIEFORE Básica de Pensiones: el fondo donde está el dinero cerca del retiro

Los trabajadores mayores de 60 años próximos a realizar un retiro total por pensión o negativa de pensión quedan asignados a la SIEFORE Básica de Pensiones (SB0), un fondo con criterios de inversión conservadores diseñado para proteger el ahorro de la volatilidad de los mercados financieros.

Al cierre de diciembre de 2025, los rendimientos netos de la SB0 por administradora fueron los siguientes, según la Consar: Azteca, 7.37%; Coppel, 7.31%; PensionISSSTE, 7.21%; Inbursa, 7.18%; Invercap, 7.07%; Sura, 6.87%; XXI-Banorte, 6.82%; Principal, 6.65%; Profuturo, 6.56%; Banamex, 6.15%.

La tasa real esperada de la SB0 ronda el 6.3% nominal, equivalente a 2.3% real después de inflación, de acuerdo con análisis del sector.

La brecha entre lo ahorrado y lo que se necesita

Pareja de adultos mayores sentada en un living. Mesa de centro cubierta con documentos financieros y un portátil. El hombre sostiene una calculadora y la mujer gesticula.
Frente a ese panorama, la Consar y analistas del sector identifican tres mecanismos concretos para elevar el monto final de la pensión. El primero son las aportaciones voluntarias a la Afore (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para vivir con un gasto mensual de $20,000 pesos —considerado el umbral de retiro digno mínimo con vivienda propia— se requiere un capital acumulado de al menos $6 millones de pesos, según proyecciones financieras con tasa real del 4% y un horizonte de 20 años. Para un nivel cómodo de $30,000 mensuales, la cifra sube a $9 millones; para $50,000 mensuales, a $15 millones.

Frente a ese panorama, la Consar y analistas del sector identifican tres mecanismos concretos para elevar el monto final de la pensión. El primero son las aportaciones voluntarias a la Afore, deducibles de ISR conforme al artículo 151, fracción V de la Ley del Impuesto sobre la Renta (LISR), lo que eleva el rendimiento real entre 1.7 y 3.5 puntos porcentuales según la tasa marginal del contribuyente. El segundo, exclusivo del ISSSTE en Cuentas Individuales, es el Ahorro Solidario: por cada peso que el trabajador aporta (1% o 2% de su sueldo), la dependencia gubernamental deposita $3.25, hasta el 6.5% del sueldo. El tercero aplica a ambos regímenes: retrasar el retiro de los 60 a los 65 años, lo que amplía el periodo de acumulación y eleva el porcentaje aplicable sobre la base de cálculo de la pensión.

El BBVA Research señala que “las aportaciones obligatorias resultan insuficientes para mantener el nivel de vida tras el retiro” y recomienda complementar con ahorro voluntario de entre 10% y 20% del ingreso mensual desde el inicio de la vida laboral.

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