¿Broncearte causa daño en el ADN? El riesgo de cáncer de piel, el bloqueador solar con SPF y cómo revertir el daño

Con el inicio del verano y el aumento de las temperaturas, la búsqueda de un bronceado perfecto lleva a miles de personas a exponerse al sol o recurrir a camas de bronceado

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Mujer y hombre aplican protector solar. Botella de protector solar SPF 50+ y tarro de crema. Lupa sobre piel mostrando un esquema de daño al ADN y una célula.
Adultos aplican protector solar en la piel en un entorno de playa, mientras una lupa resalta un esquema del daño al ADN en una célula, para ilustrar la prevención del cáncer de piel. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Con el inicio del verano y el aumento de las temperaturas, la búsqueda de un bronceado perfecto lleva a miles de personas a exponerse al sol o recurrir a camas de bronceado.

La Asociación Americana de Dermatología advierte que este hábito, aunque frecuente, se relaciona con un mayor riesgo de cáncer de piel y daño genético irreversible. El Dr. Rodger Brown, cirujano plástico reconstructivo del Hospital Houston Methodist, señala que la radiación UV daña el ADN y este proceso inicia desde la primera exposición.

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El bronceado, considerado por muchos como un símbolo de salud y vacaciones, puede dejar consecuencias que se acumulan año tras año. La Organización Mundial de la Salud clasifica las camas de bronceado como “cancerígenas para los seres humanos”, la misma categoría que el tabaco. De acuerdo con la Academia Estadounidense de Dermatología, el uso de camas de bronceado eleva el riesgo de carcinoma de células escamosas en un 58% y el de carcinoma basocelular en un 24%.

El daño por bronceado empieza en el ADN

El proceso de bronceado ocurre cuando las células melanocíticas de la piel producen melanina como respuesta a la radiación ultravioleta. El mismo proceso que crea el color dorado también genera mutaciones en el ADN, según explica el Dr. Brown. Estas alteraciones están directamente relacionadas con el desarrollo de carcinoma basocelular, carcinoma de células escamosas y melanoma, los tipos de cáncer de piel más comunes.

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Las quemaduras solares, en especial durante la infancia, incrementan el riesgo de padecer melanoma en la vida adulta. “Existe una correlación directa entre la cantidad de quemaduras solares con ampollas durante la infancia y el riesgo de cáncer de piel. Incluso una sola quemadura solar con ampollas en la infancia puede aumentar tu riesgo de melanoma”, indica Brown en entrevista con Houston Methodist.

Mujer acostada boca arriba en una cama de bronceado artificial con luces azules, vestida con bikini negro y gafas protectoras.
El daño por bronceado empieza en el ADN (Imagen Ilustrativa Infobae)

El daño causado por la radiación solar no desaparece con el tiempo. La piel registra cada exposición, acumulando mutaciones que pueden manifestarse décadas después. Ni el bronceado al aire libre ni bajo lámparas artificiales es seguro.

Radiación UVA y UVB: dos amenazas, un mismo riesgo

La radiación ultravioleta, presente tanto en la luz solar como en las camas de bronceado, se divide en dos tipos principales: UVA y UVB. La UVA es responsable del bronceado y los signos prematuros de envejecimiento, mientras que la UVB produce quemaduras solares y daño superficial en la piel. Ambas formas de radiación producen mutaciones en el ADN.

Las camas de bronceado concentran radiación UVA en niveles superiores a la luz solar natural, mientras que la UVB alcanza una intensidad similar a la de un día soleado. La Organización Mundial de la Salud advierte que tanto la exposición solar como el uso de camas de bronceado elevan el riesgo de cáncer de piel.

¿El bloqueador solar con SPF previene el daño?

El uso de bloqueador solar es una medida recomendada por especialistas. El SPF, o factor de protección solar, mide la cantidad de rayos UV que bloquea un producto. Brown recomienda un SPF mínimo de 30, aunque considera innecesario usar uno mayor a 50. Los bloqueadores se dividen en minerales y químicos; los primeros bloquean tanto los rayos UVA como UVB y no contienen sustancias que el cuerpo pueda absorber.

“Prefiero los bloqueadores solares a base de minerales porque son más efectivos y no contienen químicos que puedan absorberse en tu cuerpo, además de bloquear tanto los rayos UVA como UVB”, señala el Dr. Brown al medio Houston Methodist.

El protector solar disminuye la exposición a la radiación UV, pero también impide el bronceado. “Si bloqueas adecuadamente los rayos UV, probablemente tampoco te broncearás mucho”, aclara Brown.

Una persona, vista de lado, recostada en una cama solar iluminada con luz azul brillante. Lleva gafas de protección sobre los ojos y un bañador oscuro.
¿El bloqueador solar con SPF previene el daño? (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Se puede revertir el daño por bronceado?

El daño en el ADN provocado por la radiación solar es irreversible. No existen tratamientos que puedan eliminar el riesgo de cáncer de piel una vez que ha ocurrido el daño genético. Sin embargo, algunos procedimientos dermatológicos pueden atenuar el envejecimiento superficial de la piel, como el microneedling, los peelings químicos y los tratamientos con láser.

Estos métodos, aunque útiles para mejorar la apariencia, no eliminan las alteraciones en el ADN. El Dr. Brown enfatiza que la prevención es la única estrategia efectiva para reducir el riesgo de cáncer de piel.

¿Existe una forma segura de broncearse?

No hay evidencia de que el bronceado ofrezca beneficios importantes para la salud. La producción de vitamina D puede obtenerse a través de una dieta equilibrada y una corta exposición diaria al sol. Los especialistas desaconsejan buscar un bronceado como fuente de salud.

La alternativa más segura para obtener una apariencia bronceada son los sprays o lociones autobronceadoras. A pesar de que no exponen la piel a radiación UV, los efectos a largo plazo de sus ingredientes químicos todavía son inciertos, según indica Brown.

El bronceado lento con el tiempo tampoco protege contra el daño acumulativo. “Conseguir un bronceado lento puede protegerte de sufrir una quemadura solar, pero no necesariamente protege contra el daño acumulativo lento en el ADN o contra el riesgo de cáncer de piel”, concluye Brown.

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