La UNAM te enseña la fórmula para tirar un penal y no fallar en el intento

En segundos de presión extrema la regulación emocional y la preparación mental pueden inclinar un cobro

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Un futbolista con camiseta roja y el número 9 se prepara para un penal ante el portero, con un balón en el suelo. Humo negro y figuras de entrenadores y fans lo rodean.
La UNAM sostiene que en los penales del futbol la psicología pesa tanto como la técnica, porque el control emocional define el cobro en segundos de alta presión. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La UNAM sostiene que en los penales del futbol la psicología pesa tanto como la técnica, porque en segundos de alta presión el control emocional, la estrategia y la preparación mental pueden decidir si un disparo termina en gol o en falla, según explicó el doctor Víctor Manuel Rodríguez Molina del Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina en información difundida por UNAM Global.

Esa lectura coincide con datos citados por UNAM Global: una investigación de la Universidad de Trinity en Estados Unidos encontró hace tres años que las tandas de penales se ganan 50.8% de las veces por el equipo que tira primero y 49.2% por el que lo hace en segundo lugar.

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Rodríguez Molina afirmó que el orden de cobro no define por sí solo el desenlace, aunque sí puede modificar la carga emocional del momento. “El segundo equipo puede enfrentar una mayor presión, ya que debe replicar o superar el resultado del primero, lo que genera un estado de estrés y concentración más altos”, señaló.

El primer cobrador fija el tono emocional de la tanda

Ilustración de perfil de un cerebro humano que contiene un estadio de fútbol con campo verde, tribunas llenas de gente y líneas de colores vibrantes.
La UNAM destacó que el primer cobrador fija el tono emocional de la tanda y requiere fortaleza mental, control del estrés y técnica consolidada. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para el especialista de la Facultad de Medicina, la decisión más sensible no es tanto escoger si un equipo abre la serie, sino quién ejecuta el primer disparo. Ese jugador necesita fortaleza emocional, control del estrés, estabilidad mental y una técnica consolidada.

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“Un jugador que demuestra gran precisión en los entrenamientos puede fallar en una instancia decisiva si no controla adecuadamente sus emociones. Por ello, los primeros cobradores son esenciales, pues combinan todos los factores antes mencionados y transmiten confianza al resto del equipo”, afirmó Rodríguez Molina.

El doctor también marcó una diferencia entre el entrenamiento y la competencia. En la práctica, el futbolista se concentra en la técnica, la precisión y la velocidad hasta volver el movimiento casi automático; en un partido, sobre todo en una final o en un duelo de eliminación ante miles de personas, el entorno altera ese automatismo.

Bajo presión, el cerebro procesa un exceso de información y activa la corteza prefrontal. Ese proceso puede derivar en ahogamiento por estrés, parálisis por análisis o pérdida de automatización del movimiento, tres respuestas que elevan el margen de error en el cobro.

El portero ataja entre 15 % y 20 % de los penales, según un instituto alemán

Vista trasera de un portero de fútbol en la portería. Su cabeza muestra engranajes y un reloj. Se ven figuras de angustia, un marcador 4-3 y un trofeo.
Un instituto alemán citado por UNAM Global estima que un portero ataja entre 15% y 20% de los penales, por lo que recurre a gestos o palabras para desconcentrar al tirador. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La presión no recae solo en quien patea. UNAM Global citó un dato del Institute of Exercise Training and Sport Informatics de Alemania: la probabilidad de que un portero detenga un penal va de 15 % a 20 %, es decir, en promedio puede atajar uno de cada cinco disparos.

Con esa desventaja estadística, el portero busca otras vías para competir en la jugada. Palabras, gestos o movimientos para desconcentrar al rival sí pueden modificar la ejecución. “Definitivamente da resultados. En muchos deportes, una de las primeras tácticas es desconcentrar al contrincante, afirmó.

Sobre la práctica de los cobros, el especialista sostuvo que los penales sí deben entrenarse, pero en dos planos: el físico y el mental. “Se necesita entrenar los penaltis para no pensar en el movimiento, sino actuarlo inmediatamente”, afirmó.

UNAM Global enlistó cuatro recursos para mejorar la efectividad: visualización del objetivo, autodiálogo, relajación con respiración controlada y neurofeedback.

La visualización consiste en imaginar con claridad el resultado y el sitio al que irá el balón; el diálogo interno busca sostener el enfoque; la respiración baja el ritmo cardiaco; y el neurofeedback permite observar y regular respuestas cerebrales en tiempo real.

El medio retomó el tríptico “The BASES Expert Statement on the Psychological Preparation for Football Penalty Shootouts”, que resume que una ejecución rápida se asocia con menos goles en una tanda. Ese documento añadió que los jugadores que arrancan la carrera de inmediato convierten 57.4% de sus disparos, mientras quienes esperan y deciden el momento del inicio marcan 81.1%.

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