
Nuestra dependencia con el océano nunca había sido tan evidente. De él depende el oxígeno que respiramos, la regulación del clima, la alimentación de millones de personas y buena parte del comercio mundial. Cuanto más conscientes somos de su importancia, más evidente resulta su vulnerabilidad. Es en este contexto, que reimaginar nuestra relación con el mar se vuelve una necesidad cada vez más urgente.
Esta urgencia ya comienza a reflejarse en avances concretos. Recientemente, la comunidad internacional dio un paso fundamental al fortalecer la protección del océano con la entrada en vigor del Tratado de Alta Mar, el primer acuerdo internacional destinado a proteger y promover el uso sostenible de la biodiversidad en aguas internacionales. El tratado también busca una distribución más justa de los beneficios derivados de los recursos genéticos marinos y un mayor apoyo al conocimiento científico y tecnológico para los países en desarrollo. Para América Latina, esto representa una oportunidad histórica para incidir en la gobernanza oceánica global.
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Los progresos no se limitan a la conservación. También alcanzan al transporte marítimo, responsable de movilizar el 90% del comercio mundial. En la Organización Marítima Internacional actualmente se discute el Marco Cero Neto, una iniciativa que busca establecer reglas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero del sector, un paso clave para alinear la actividad económica con los objetivos climáticos globales. De concretarse, sería el primer esfuerzo internacional para descarbonizar una industria completa a escala global y acelerar la transición hacia energías más limpias.
Sin embargo, reimaginar nuestra relación con el océano no consiste únicamente en diseñar nuevas regulaciones. También implica involucrar a una variedad de actores en los procesos de toma de decisiones de manera más efectiva, lo cual incluye a organizaciones de la sociedad civil, científicos, poblaciones indígenas y a las comunidades costeras que dependen directamente de la salud de los ecosistemas marinos.
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Esta reflexión es especialmente relevante para América Latina y el Caribe, una región que alberga algunos de los ecosistemas marinos más valiosos del planeta y cuya historia, economía y cultura está profundamente vinculada al océano. Según datos de la CEPAL, más del 27% de la población de la región vive en zonas costeras. Los pescadores artesanales, las comunidades afrodescendientes, las mujeres que participan en las cadenas de valor pesqueras y quienes impulsan iniciativas de conservación o turismo sostenible poseen conocimientos y experiencias fundamentales para responder a los desafíos actuales. Incorporar sus voces no es solo una cuestión de inclusión; es una forma de reconocer su derecho a participar en las decisiones que afectan su entorno y fortalecer la legitimidad de las políticas oceánicas.
Los desafíos, por supuesto, siguen siendo enormes. Los impactos del cambio climático, la contaminación, la pérdida de biodiversidad y la sobreexplotación de recursos marinos amenazan tanto a los ecosistemas como al bienestar de las comunidades. Sin embargo, América Latina no es solo una región vulnerable.
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También desempeña un papel clave al impulsar una visión que vincula la protección del océano con los derechos humanos dentro de la agenda internacional. Además, desde la sociedad civil se trabaja para fortalecer la participación de los actores no estatales en la gobernanza oceánica, así como en otros derechos asociados como la participación pública, el acceso a la información y a la justicia ambiental.
En este Día Mundial del Océano, reimaginar nuestra relación con el corazón azul de nuestro planeta es, más que nunca, una invitación a acelerar las transformaciones que ya están en marcha. De las decisiones que tomemos hoy dependerá que las próximas generaciones hereden un mar más saludable y una gobernanza capaz de protegerlo de manera más justa, inclusiva y sostenible.
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* Mariamalia Rodríguez es Directora interina del Programa Océano de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA)
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