Colectivos celebran decreto para el Servicio Universal de Salud, IMCO advierte sobre retos en su operación

La Secretaría de Salud dirigirá el SUS y formará comités que definirán la coordinación operativa, técnica, legal y financiera.

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Vista lateral de una enfermera con uniforme verde del IMSS y gafas, operando una máquina de hemodiálisis en una clínica
El IMSS reduce la dependencia de servicios subrogados al inaugurar una moderna clínica de hemodiálisis en la UMF No. 13, beneficiando a 1,600 personas al mes (Instituto Mexicano del Seguro Social)

La reciente publicación en el Diario Oficial de la Federación del decreto que establece el Servicio Universal de Salud (SUS) representa una decisión sin precedentes del gobierno en materia de política social, afirmó la Coalición México SaludHable.

El colectivo consideró que la medida podrá saldar una deuda histórica con el pueblo de México al impulsar el acceso pleno, progresivo, efectivo, de calidad y sin exclusiones de todas las personas a la atención médica que requieran.

“Un país que busca fortalecer sus posibilidades de desarrollo en los campos económico, ambiental y laboral debe contar con mujeres y hombres sanos para ser competitivos”, puntualiza el Mtro. Erick Antonio Ochoa, miembro de la coalición.

El decreto señala que el SUS aprovechará la capacidad instalada del IMSS, ISSSTE e IMSS Bienestar, los hospitales y unidades médicas de PEMEX, los hospitales federales de referencia, los Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad.

Juan Núñez Guadarrama, coordinador de la coalición, subraya que esto constituye un reto mayúsculo para autoridades, profesionales de la salud, usuarios y organizaciones sociales dedicadas a la prevención y apoyo en el tratamiento de enfermedades no transmisibles.

“Estaremos en la mejor disposición de colaborar”, indica, al recordar que la participación social es reconocida por la OMS/OPS como una de las funciones esenciales de la Salud Pública.

El decreto prevé que las instituciones de salud intercambiarán servicios mediante un esquema de compensación presupuestaria y financiera, con el objetivo de aprovechar mejor la infraestructura disponible.

Este intercambio tomará en cuenta la resolución disponible, especialidad, regionalización y seguridad del paciente, sin comprometer la capacidad operativa de cada institución.

La Secretaría de Salud ejercerá la rectoría del SUS y conformará comités interinstitucionales especializados que colegiadamente definirán la coordinación operativa, técnica, legal, financiera y presupuestaria.

En el tercer Artículo Transitorio se indica que la primera etapa del SUS comenzará el 1 de enero, con prioridad en la atención universal a urgencias, inmediata y gratuita en cualquier unidad y permanencia hasta el alta médica; la atención de embarazos de alto riesgo, incluyendo urgencia obstétrica; el Código Infarto, para trasladar a unidades médicas de mayor capacidad resolutiva, incluyendo salas de hemodinamia; Código Cerebro, en unidades que atiendan urgencias de eventos cerebrovasculares; y la continuidad de tratamientos ambulatorios que no se deben interrumpir, como insuficiencia renal crónica, cáncer, trasplante, infección por VIH o hemofilia, además de vacunación de acuerdo con el Plan Nacional correspondiente.

“Entusiasmo y compromiso requerimos todas y todos en este país, dentro y fuera del gobierno, para echar a caminar el SUS y consolidarlo en su momento”, señala la Coalición México SaludHable, que desde 2020 ha impulsado el posicionamiento social y político de la cobertura universal de salud con énfasis en la atención de las enfermedades no transmisibles.

IMCO advierte sobre riesgos

Por su parte, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) advierte que, si una institución presta el servicio que por temas de afiliación corresponde a otra, debe generarse un mecanismo de reposición financiera para garantizar la sostenibilidad presupuestal.

El IMCO cuestiona: “¿Es viable esto cuando hoy en día cada modelo de financiamiento es tan distinto? Si realmente existe la voluntad de dar tiros de precisión hacia un sistema universal de salud, quienes están diseñando esa política deben considerar que coordinarse nunca es un resultado espontáneo ni se puede lograr por mandato.

Para la muestra, el Sistema Nacional Anticorrupción. Coordinarse en lo público requiere compartir información, recursos, ceder tiempo y presupuesto, hacer cambios sustanciales, perder margen de acción.

El instituto resalta que, además del impacto de la salud en el bienestar y la calidad de vida de la población, existen implicaciones para la competitividad del país.

Por esto, el IMCO ha incluido en diferentes índices de competitividad indicadores para medir el acceso y la calidad en los servicios de salud.

“El sistema universal, y el proceso para lograrlo, tendrán muchas implicaciones. Tomárselo en serio es lo mínimo que esperamos de las autoridades responsables. Lo mínimo.”