Seis integrantes jóvenes de Los Cabrera, originarios de La Laguna, pierden la vida tras ser capturados por un grupo rival en Mazatlán, Sinaloa. Según información difundida por una página regional este sábado, la célula habría sido neutralizada cuando intentaba incursionar en el puerto bajo órdenes directas de capos del cártel en Durango, lo que revela la existencia de una red de reclutamiento activa entre Coahuila y Durango que busca expandir la presencia criminal más allá de su zona original.
Los Cabrera intensifican el reclutamiento en La Laguna con al menos seis víctimas jóvenes
Los seis identificados oficialmente son José “El Wero”, Jesús Alberto A. L. alias “El Perejil”, Mateo Enrique M. E., Francisco E. V. V. alias “El Chavo”, Dagoberto S. S. y César Armando J. O. alias “El Choker”. De acuerdo con el material recibido y difundido por una página local de Facebook de narco, tres son originarios de Gómez Palacio, Durango, dos de Matamoros, Coahuila y uno de Torreón, Coahuila. Todos ellos habrían sido reclutados en sus localidades de residencia y enviados por la facción de los Cabrera Sarabia.
El comando que realizó la captura corresponde a la estructura denominada Fuerzas Especiales Unión (FEU), integrada por células de Jalisco Nueva Generación y Los Chapitos, quienes mantienen el control territorial en la zona sur de Sinaloa. El grupo adversario habría interceptado y neutralizado al comando de jóvenes laguneros luego de tres días de su llegada a Mazatlán, sin que los líderes criminales ni familiares recibieran información o respaldo tras su ejecución.

Antes de su captura, los seis integrantes de la célula —asociada con Los Cabrera, originarios de Durango— buscaban realizar una incursión armada en Mazatlán. Procedían de diferentes municipios de La Laguna: tres de Gómez Palacio, dos de Matamoros y uno de Torreón.
La información recabada apuntó a que, tras ser reclutados en La Laguna por una red operada directamente por Alejandro Cabrera Sarabia “El 02”, José Luis Cabrera Sarabia “El 03” y Ramón Peña Pérez “El 22”, los jóvenes fueron enviados inicialmente a la ciudad de Durango. Ahí quedaron bajo el mando de Francisco Javier Ángulo Labrador “El Flechas”, quien les dio instrucciones de infiltrar Mazatlán para generar violencia y sentar presencia en la zona.
El objetivo de los reclutados era “calentar la plaza” mediante robos, incendios y asaltos dirigidos tanto a la población civil como a autoridades locales y rivales. Sin embargo, al poco tiempo de permanecer en Sinaloa —menos de tres días— los jóvenes fueron detectados y neutralizados por el grupo FEU, que según las autoridades, mantiene el control en esa área vinculada con Jalisco Nueva Generación y Los Chapitos.
Según los testimonios videograbados obtenidos tras la captura, los laguneros reconocieron haber sido engañados respecto a las condiciones y supuestos beneficios del ingreso al cártel. “No nos pagaron, no recibimos apoyo ni respaldo. No se dejen engañar”, fue parte del mensaje de despedida grabado antes de ser ejecutados. Advirtieron a otros jóvenes sobre el peligro de aceptar promesas criminales y la falta de protección real dentro de estos grupos, “apoyar la causa de los Cabrera Sarabia y los Zambada es una causa perdida”.

La red de reclutamiento de Los Cabrera opera en ambos lados de La Laguna
Este episodio demostró que la red de reclutamiento de Los Cabrera Sarabia, históricamente activa en el lado duranguense de La Laguna (Gómez Palacio, Lerdo, Tlahualilo, Mapimí, Cuencamé y Santa Clara), ahora opera abiertamente en territorio coahuilense, particularmente en Torreón, Matamoros, Viesca, San Pedro, Madero, y Parras. La presencia de esta estructura en Coahuila ya había sido denunciada en ocasiones anteriores, sin que se concretara una respuesta estatal efectiva para frenar su avance.
La banda narco-terrorista utiliza un método de captación que incluye engaños, propaganda y en casos extremos, secuestro con el objetivo de forzar a jóvenes y adultos a ingresar como “pecheras” o carne de cañón en sus filas. Según los testimonios obtenidos, a los reclutados se les exige operar por un período mínimo forzoso de tres meses. Si intentan abandonar la organización, generalmente son acusados con cargos fabricados y recluidos en el CERESO número 1 de la ciudad de Durango, donde sufren tortura.
Las víctimas de este sistema reciben capacitación nula y son utilizadas en operativos para enfrentar a grupos rivales particularmente en estados como Sinaloa, Zacatecas, Chihuahua, Nayarit, Coahuila, San Luis Potosí, Nuevo León, Aguascalientes y Chiapas. Los efectos para las familias laguneras incluyen desaparición, extorsión e incertidumbre ante la falta de información o ayuda de las cabezas criminales hacia los familiares de quienes mueren o son detenidos.
Autoridades rebasadas y crecimiento del grupo criminal
La ciudadanía considera que la operación de Los Cabrera en La Laguna evidencia la falta de eficacia y coordinación de las instituciones encargadas de la seguridad en la zona. El Mando Especial de La Laguna (MEL) ha sido señalado por su ausencia y obsolescencia al enfrentar, detectar o desmantelar células del grupo delictivo. Voces locales lamentan que las autoridades municipales, estatales y federales actúen con lentitud, sin aplicar operativos especiales ni fortalecer los controles de confianza policial. La falta de rotación y actualización de mandos, así como el uso político del discurso de seguridad, ha propiciado el crecimiento e infiltración del crimen organizado proveniente de Durango hacia Coahuila.
Las recientes bajas dentro de las filas de Los Cabrera, derivadas de enfrentamientos con otros cárteles, han provocado que intensifiquen las campañas de reclutamiento y, en casos graves, el secuestro de potenciales miembros. Esto busca paliar el desgaste en recursos humanos y financieros que enfrenta el grupo. “No hay pagos, no hay apoyos, los que intentan desertar son recluidos y torturados”, advirtieron los reclutados en los mensajes grabados poco antes de su ejecución.
Mientras tanto, existe malestar social por la aparente mayor capacidad de organizaciones civiles para rastrear y reportar la actividad delincuencial en comparación con las propias autoridades de seguridad. Exigen respuestas concretas y acciones inmediatas de las instituciones federales, estatales y municipales para blindar La Laguna y evitar que la violencia continúe cobrando la vida de jóvenes de la región.
La estructura de mando detrás de este operativo habría sido encabezada por Ramón Peña Pérez “El 22” y José Alberto “Comandante Balazo”, quienes presuntamente operarían bajo órdenes de los hermanos Cabrera Sarabia y coordinarían los intentos de penetración en Mazatlán, Concordia y El Rosario, en Sinaloa.
Los tres puntos clave de la captura en Mazatlán
- La red de reclutamiento y expansión de Los Cabrera Sarabia opera ya en ambos lados de La Laguna, afectando a jóvenes de Durango y Coahuila.
- Los seis jóvenes capturados en Mazatlán reconocieron haber sido engañados, sin recibir pagos ni protección, y lanzaron un mensaje de advertencia a otros posibles reclutas.
- La falta de acciones efectivas de las autoridades permitió el crecimiento de esta célula criminal en territorio coahuilense y duranguense, dejando a la región expuesta a una ola de violencia.
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