Los emos en México regresaron junto a My Chemical Romance en su primer concierto del Estadio GNP Seguros

La banda dio el primero de dos conciertos en la CDMX

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My Chemical Romance volvió a
My Chemical Romance volvió a México para provocar la nostalgia de los adultos que conquistaron en su adolescencia (Captura de pantalla @mychemicalromance)

En el año 2007, My Chemical Romance tocó por primera vez en el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México para promocionar su emblemático álbum The Black Parade, un disco que conectó de forma particular con toda una generación de jóvenes que depositaron su estabilidad emocional en la música.

En aquellos años, los adolescentes se atrevían a hablar de sus sentimientos como nunca en muchos años (hecho que, sin sentido alguno, generó controversia en todo el mundo), y la banda liderada por Gerard Way parecía entenderlo bien.

Así fue el primer show
Así fue el primer show de MCR en CDMX (Infobae México, Ignacio Izquierdo)

Hoy, esos jóvenes ya entrados en sus treintas se reunieron con la banda que marcó su adolescencia. My Chemical Romance tocó la noche del 14 de febrero del 2026 por primera vez en el emblemático Estadio GNP Seguros, ante más de 60 mil fanáticos cuyos problemas emocionales son otros, pero igual de importantes.

The Black Parade fue tocado por completo junto a otros éxitos como Helena, Sorrows, NANANA, Not Okay, Venom, Hang Em High, Deathwish, Vampires y Kids from yesterday.

El concepto del show: un poderoso mensaje de MCR

Así fue el primer show
Así fue el primer show de MCR en CDMX (Infobae México, Ignacio Izquierdo)

La noche del concierto de My Chemical Romance en la Ciudad de México sumergió a los asistentes en una atmósfera donde la música y la narrativa se entrelazaron con una potencia inusual.

El espectáculo, parte de la gira Long Live The Black Parade, se alejó del formato tradicional al transformar el escenario en una distopía performática que desbordó teatralidad y crítica social.

DRAAG, una dictadura ficticia presentada sobre el escenario, fue el hilo conceptual de la narrativa de una historia que Gerard Way y compañía contaron a través de cuatro actos.

Las referencias visuales recordaron a los sistemas totalitarios descritos por Orwell, mientras las consignas y símbolos que se desplegaron en pantallas y utilería, sirvieron como escenografía para el mensaje: una crítica en contra de gobiernos totalitarios y una sociedad cada vez más apática a dictaduras que parecen estar a la vuelta de la esquina.