Estrés crónico por factores urbanos: estos son los daños graves a la salud mental y física, según la UNAM

La especialista Ingrid Vargas dijo que el estrés es una reacción mental y física normal de todos los seres vivos ante un cambio

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El estrés produce envejecimiento prematuro,
El estrés produce envejecimiento prematuro, así como procesos inflamatorios crónicos (iStock)

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advirtió que el estrés crónico puede desencadenar consecuencias graves en la salud mental y física, una situación cada vez más frecuente en entornos urbanos como la Ciudad de México.

Según la institución, factores como multitudes, contaminación y congestionamientos viales han convertido al estrés en un fenómeno cotidiano, aunque no siempre negativo.

Ingrid Vargas Huicochea, coordinadora de Investigación del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina de la UNAM, explicó que el estrés es una reacción normal ante cambios, presiones o amenazas.

Un hombre joven, con gesto
Un hombre joven, con gesto de angustia y preocupación, se sienta sobre la cama en una habitación con luz tenue. La imagen ilustra el creciente problema de salud mental y estrés en la vida cotidiana, resaltando la importancia del apoyo emocional y profesional en tiempos de dificultad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Realmente, el estrés es una reacción mental y física normal que tenemos todos los seres vivos ante un cambio, una presión, una amenaza o una situación que está fuera de nuestro control.

“Cuando aparece un estresor, nuestro organismo reacciona mediante el estrés para tratar de regresar a su equilibrio. Por tanto, no es necesariamente algo patológico”, afirmó Vargas Huicochea, en declaraciones recogidas por la propia universidad.

En este sentido, la experta precisó que episodios breves de estrés pueden resultar motivadores, pero la exposición constante genera riesgos.

¿Cuáles son los efectos negativos y positivos del estrés?

Desde el punto de vista psicológico, Vargas Huicochea diferenció el “eustrés” o estrés positivo, que motiva y genera emociones agradables, del “distrés” o estrés negativo, que suele acompañarse de ansiedad, angustia y miedo.

“Cuando nos vamos a casar o graduar, tenemos muchos estresores, pero también estamos muy motivados y emocionados, o sea, experimentamos un eustrés; al contrario, si enfrentamos un asunto legal durante un largo tiempo, sufrimos un distrés, el cual puede ir acompañado de ansiedad, angustia, miedo o depresión”, detalló la funcionaria universitaria.

La contraparte del estrés es el bienestar, y el área que coordina analiza cómo fortalecerlo entre estudiantes y docentes que reciben atención psiquiátrica.

La UNAM enfatizó que el estrés se descontrola bajo dos condiciones: cuando el estresor permanece o cuando la persona presenta una vulnerabilidad individual, lo que lleva al deterioro del organismo.

Una joven muestra signos de
Una joven muestra signos de agotamiento y estrés mientras trabaja frente a su computador portátil en una oficina, rodeada de tazas de café y papeles arrugados, reflejando la presión y las dificultades del trabajo remoto durante largas jornadas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Con el estrés se liberan diversas sustancias neuroquímicas; una de las principales es la hormona cortisol, que eleva la presión arterial y los niveles de glucosa en la sangre para preparar al organismo ante una situación de peligro o amenaza.

“Cuando una persona padece un estrés prolongado o patológico, el cortisol no desaparece y, como determinadas áreas cerebrales son particularmente sensibles a él, algunas funciones mentales, entre las cuales destacan la atención, la concentración y la memoria, comienzan a deteriorarse. Cuando este deterioro progresa, la parte emocional también puede alterarse”, explicó Vargas Huicochea.

La especialista añadió que el estrés crónico puede derivar en dos cuadros principales: ansiedad o depresión.

En el primer caso, las personas presentan preocupación constante, nerviosismo, alteraciones del sueño y del estado de ánimo, así como problemas de atención y concentración.

En el segundo, se observan ánimo decaído, insomnio o somnolencia excesiva, cambios en el apetito, desinterés por actividades cotidianas y pensamientos de desesperanza.

Daños a la salud física

El impacto del estrés no se limita a la mente. La UNAM documentó que el estrés prolongado predispone a alteraciones en el ritmo cardiaco, picos de hipertensión arterial, trastornos dermatológicos y enfermedades gastrointestinales.

Además, la ansiedad asociada puede provocar síntomas físicos como visión borrosa, zumbido de oídos, dolores musculares, cefalea, debilidad, calambres, molestias urinarias, palpitaciones y sensación de dificultad para respirar.

¿Cómo evitar el estrés crónico?

Para prevenir estos daños, la universidad recomienda identificar los estresores, observar las reacciones individuales y distinguir cuáles contribuyen al bienestar.

Vargas Huicochea sugirió el uso de recursos presenciales o en línea como yoga, meditación, ejercicio o psicoterapia, incluso para quienes no presentan una patología mental.

Según la UNAM, las terapias contextuales permiten a las personas adaptarse mejor a las circunstancias actuales, impulsando así estrategias de autocuidado y equilibrio emocional.