Automedicación: una práctica riesgosa que afecta a la salud de los riñones

La evidencia científica estima un daño progresivo e irreversible sobre estos órganos y sus funciones cuando el consumo de algunos fármacos es incorrecto

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La automedicación, un riesgo silencioso
La automedicación, un riesgo silencioso para la salud renal. Foto: (Jesús Tovar Sosa/Infobae)

La automedicación, entendida como el consumo de medicamentos sin la supervisión de un profesional de la salud, es una práctica común en muchas sociedades. Aunque puede parecer inofensiva, diversos estudios científicos han demostrado que esta conducta representa un riesgo significativo para los riñones, órganos esenciales encargados de filtrar la sangre, eliminar toxinas y regular el equilibrio de líquidos y electrolitos en el cuerpo.

Los riñones procesan y eliminan la mayoría de los medicamentos y sus metabolitos a través de la orina. Cuando se consumen fármacos sin control médico, en dosis inadecuadas o por periodos prolongados, estos órganos pueden verse sobrecargados, lo que aumenta el riesgo de daño renal.

Investigaciones publicadas en revistas médicas como The New England Journal of Medicine y Kidney International han señalado una relación directa entre el uso indiscriminado de ciertos medicamentos y la aparición de enfermedad renal aguda o crónica.

Uno de los grupos de fármacos más asociados con daño renal son los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno, el diclofenaco y el naproxeno. Estos medicamentos, de uso frecuente para aliviar dolor e inflamación, pueden reducir el flujo sanguíneo hacia los riñones al inhibir la producción de prostaglandinas, sustancias que protegen la función renal.

El consumo desmedido de algunos
El consumo desmedido de algunos medicamentos puede causar daños irreversibles sobre el estado y la función de los riñones. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estudios clínicos han demostrado que su uso excesivo o prolongado puede provocar insuficiencia renal, especialmente en personas con enfermedades preexistentes, adultos mayores o pacientes deshidratados.

Otro riesgo importante de la automedicación es el uso inadecuado de antibióticos. Además de contribuir a la resistencia bacteriana, algunos antibióticos pueden ser nefrotóxicos, es decir, tóxicos para los riñones, cuando se usan sin indicación médica o sin respetar la dosis y duración adecuadas. La evidencia científica señala que esta práctica puede causar inflamación renal y alterar la capacidad de filtración glomerular.

Asimismo, el consumo de medicamentos “naturales”, suplementos o productos herbolarios sin regulación también puede afectar la salud renal. Investigaciones han documentado que algunas plantas medicinales contienen sustancias tóxicas para los riñones o pueden interactuar negativamente con otros fármacos, incrementando el riesgo de daño renal.

La automedicación puede ser especialmente peligrosa en personas con diabetes, hipertensión arterial o antecedentes de enfermedad renal, ya que estas condiciones hacen que los riñones sean más vulnerables.

Cuidar los riñones comienza por
Cuidar los riñones comienza por evitar la automedicación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, una proporción considerable de los casos de insuficiencia renal prevenible está relacionada con el uso inadecuado de medicamentos.

Para prevenir estos daños es importante evitar la automedicación y consultar siempre a un profesional de la salud antes de iniciar cualquier tratamiento. Leer las etiquetas, respetar las dosis indicadas y no prolongar el uso de medicamentos sin supervisión médica son medidas fundamentales.

Así, aunque la automedicación puede parecer una solución rápida, la evidencia científica demuestra que representa un riesgo real para la salud renal. Proteger los riñones implica un uso responsable de los medicamentos y una mayor conciencia sobre las consecuencias de esta práctica común pero peligrosa.