Cómo era el perro prehispánico que ya no existe hoy y por qué se extinguió

Este perrito es el ancestro de otro que conocemos muy bien y que también es oriundo de México

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Ilustración que muestra la diversidad de la fauna mundial, desde gatos y perros hasta leones y serpientes, en un despliegue de colores vibrantes. - (Imagen ilustrativa Infobae)
Este perro vivió en Mesoamérica hasta que llegaron los españoles - (Imagen ilustrativa Infobae)

La llegada de los españoles a México en 1519 fue un parteaguas en la forma en la que se vivía en nuestro país. La conquista supuso muchos cambios en la sociedad prehispánica y uno de ellos fue la extinción de algunas especies de animales, entre ellas de un perro que era muy común por aquel entonces.

Los perros son animales que desde hace mucho tiempo han formado lazos muy significativos con el ser humano. En México, por lo menos, en casi todas las casas hay una mascota, y esta suele ser un perro. Los hay de muchas razas y tamaños, pero todos forman parte esencial de la conformación de una familia.

Todos conocemos bien a los xoloitzcuintles, la raza de perro mexicana por excelencia, que no tiene pelo, es de color gris y en tiempos antiguos era bien especial para las civilizaciones que habitaban Mesoamérica, pues incluso estaba ligado a lo ceremonial y al inframundo.

Pero había otro perro que también era emblema de las sociedades prehispánicas, pero que, luego de la llegada de Hernán Cortés, despareció de la faz de la tierra y nunca más se volvió a ver. Aquí te contamos todo acerca de dicho lomito, sus características físicas y la razón por la que se extinguió.

El techichi, perrito tolteca

El tlachichi se extinguió y hoy sólo tenemos figuras que los representan
El tlachichi se extinguió y hoy sólo tenemos figuras que los representan. Crédito: FB Museo de Arte Popular

Además del xolo, el techichi era uno de los canes que recorría Mesoamérica y que era fiel acompañante de los toltecas. Sus características eran, de alguna forma, muy parecidas a las de los chihuahuas (otra raza que tiene mucho de mexicana), pues se cree que fueron sus antepasados.

El techichi, también conocido como tlachichi, era un animal bastante tranquilo, tenía las piernas cortas, el hocico largo y puntiagudo, era de talla mediana, tenía orejas erguidas y la columna alargada. Su nombre en español significa “perro de tierra o de piso”. No era un perrito muy escandaloso, pues casi no ladraba, además de que tenía la condición de “enanismo”.

Igual que otros perros, el techichi estaba relacionado con el más allá y el inframundo, por lo que se creía que era un espíritu guía capaz de acompañar a las almas durante su viaje por el Mictlán, tal cual se pensaba de los xolos. El techichi también era sacrificado si su dueño llegaba a morir.

perrito chihuahua
El techichi se parecía mucho al chihuahua y se cree que fue su ancestro (Foto: Pixabay)

Sabemos de la existencia de este lomito gracias a las figuras talladas que sobrevivieron a la conquista española. Hay cientos de estas figuritas y se encuentran repartidas en varios museos de nuestro país y del mundo.

La razón de la extinción de los perritos todavía es un misterio pero hay varias teorías que pueden explicar su repentina desaparición. Una de ellas apunta a una ley que se aprobó en Nueva España que prohibía que los perros anduvieran por las calles, lo que derivó en envenenamientos en masa que llevó a los tlachichis a desaparecer para siempre.

Calupoh, el poderoso perro mexica que todavía existe

Calupoh, el perro mexica sobreviviente 

 (Foto: Twitter@pulmonarios)
Calupoh, el perro mexica sobreviviente (Foto: Twitter@pulmonarios)

Otro canino que era fiel compañero de los mexicas pero que sí sobrevivió a la conquista española es el Calupoh, una especie de híbrido entre perro y lobo, de pelo negro y apariencia amenazadora pero hermosa. El animal era un aliado de los antiguos mexicanos y se cree que fue criado para el cuidado y la caza.

El calupoh también pudo haberse extinguido por la llegada de los españoles; sin embargo, algunos de ellos escaparon al exterminio y lograron reproducirse lo suficiente como para seguir hasta nuestros días. Desde la década de los 80 se ha tomado en serio su rescate y preservación.