
Quizá no muchos lo saben, pero el 19 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Mujer Emprendedora con el objetivo de reconocer el trabajo que las mujeres hacen en sus propios negocios, pero también para concientizar sobre la desigualdad de género que aún persiste en nuestros días.
En 2014, el Consejo General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) determinó que este día sería dedicado a aquellas mujeres que aportan a la economía y que son gran prueba de empoderamiento pese a los obstáculos y dificultades que se topan en el ecosistema empresarial y financiero.
Así es ser emprendedora en México
De acuerdo con la Asociación de Emprendedores de México (ASEM) en nuestro país actualmente existen seis millones de mujeres emprendedoras, cuyos principales sectores son el del comercio, servicios y manufactura; el organismo destacó también que al menos el 82 por ciento de ellas se encuentra en la informalidad.

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) revelan que tres de cada 10 pequeños y medianos negocios (Pymes) son encabezados por mujeres, quienes deciden emprender por los siguientes motivos:
- 29 por ciento desea tener un negocio propio e independencia
- 20 por ciento tiene necesidad de elevar su calidad y nivel de vida
- 20 por ciento lo hace por gusto
- 18 por ciento busca continuar el negocio familiar
- 13 por ciento porque perdieron su empleo y decidieron emprender
En cuanto a ingresos, si bien depende del giro en el que se desempeñen, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Inegi arroja que las emprendedoras mexicanas pueden ganar unos 3 mil 707 pesos en promedio al mes, si están en la informalidad.
Sin embargo, el panorama pinta diferente si sus negocios son formales, las ganancias mensuales puede llegar hasta 9 mil 535 pesos, ya que tienen acceso a mejores opciones de financiamiento, programas de gobierno, seguros ante eventualidades y nuevos mercados.

El Centro de Investigación en Política Pública del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) señala que las mujeres emprendedoras no suelen formalizar sus negocios debido a que el proceso tarda en promedio ocho días, aunque depende del estado el tiempo, los requisitos y si los trámites ya son digitales o están simplificados.
Otra barrera es la falta de acceso a financiamiento bancario, pues muchas de las emprendedoras terminan solicitado capital a familiares o amigos; y una más sería la falta de conocimiento sobre administración, desarrollo de negocios y fisco, los cuales el IMCO recomienda incluir en los programas de educación básica, debido a que las estadísticas indican que 68 por ciento de las emprendedoras no llegaron a la educación media superior y es en este nivel educativo donde este tipo de conocimientos pudiesen ser adquiridos.
Otro problema que enfrentan las emprendedoras no solo en México, sino en gran parte de Latinoamérica, es la brecha de género, pues todavía cargan con la imposición del llamado “trabajo doméstico” y la crianza, lo que no les permite dedicar más tiempo a sus negocios o emprendimientos.
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