
En un histórico logro para el alpinismo mexicano, la bandera de México ondeó en la cima del monte Everest el pasado mes de mayo, simbolizando el triunfo de la determinación y la perseverancia.
Después de una desafiante travesía, Andrés Pérez Maillard, de 19 años, y su padre, Andrés Pérez Martínez, de 55 años, han regresado a México tras alcanzar la cumbre del Everest a finales de mayo.
Detrás de este hito se encuentra una historia que comenzó hace 16 años, cuando un joven Andrés Pérez Maillard visitó el volcán Xitle, en la Ciudad de México, y le hizo a su padre una petición que cambiaría sus vidas para siempre: “Me encantó, llévame a otra montaña”.
Andrés Pérez Martínez confirmó que su hijo había heredado su amor por la montaña. Al igual que su padre lo llevó al Xitle a los cuatro años, él lo condujo al Popocatépetl cuando tenía diez, y la pasión compartida por los bosques, la nieve y la conquista de las alturas creó un vínculo especial que marcaría la historia del alpinismo mexicano.

Pérez Maillard se convierte en uno de los dos mexicanos más jóvenes en llegar a la cima del pico más alto del mundo, mientras que su padre, Pérez Martínez, se corona como el alpinista mexicano de mayor edad en lograr este hito al conquistar la cumbre sur del monte.
La preparación física para enfrentar el desafío del Everest duró cinco meses, durante los cuales padre e hijo realizaron constantes expediciones en diferentes cumbres alrededor del mundo.

Después de su exitosa ascensión al Matterhorn en 2022, considerada la montaña más peligrosa de Europa, donde han perdido la vida más de 700 alpinistas, padre e hijo se embarcaron hacia Nepal para cumplir el sueño de sus vidas que consistía en escalar la cumbre más alta del mundo.
Las dificultades para escalar una montaña de 8,248 metros de altura comenzaron desde el momento en que se convirtió en el objetivo de este linaje de alpinistas. Al recordar aquellos momentos de preparación, destacaron tres obstáculos principales.
El primero fue el sacrificio de compromisos sociales, como vacaciones, reuniones familiares y sociales, y en el caso de Andrés Jr., incluso posponer su ingreso a la universidad durante un año para poder cumplir su sueño de alcanzar la cumbre del Everest junto a su padre.
Tras llegar a Lukla a mediados de mayo, padre e hijo ascendieron durante cinco días para dominar el Everest. Superaron la temida Zona de la Muerte, que comienza a los 8.000 metros sobre el nivel del mar, donde los órganos comienzan a funcionar de manera deficiente, y luego se separaron a los 8.700 metros. Esto se debió a que el suministro de oxígeno de Pérez Martínez no era suficiente y su vida podía estar en peligro, pero lograron alcanzar la cumbre sur.

Este logro no es el primero para estos dos alpinistas, quienes ahora pasarán a la historia como los primeros padre e hijo mexicanos en conquistar el Everest, así como el mexicano de mayor edad en llegar a la cumbre sur y uno de los dos más jóvenes en alcanzar la cima del pico más alto del mundo.
El segundo obstáculo afectó directamente a Andrés, padre, quien enfrentó problemas en las vértebras que pusieron en duda su participación en el ascenso.
Andrés Pérez Maillard ya había escalado el Kilimanjaro a los 13 años, convirtiéndose en el niño más joven de México en lograrlo. Este hito en 2017 fue solo el comienzo de su travesía para conquistar otras montañas importantes como el Alpamayo en Perú, el Cotopaxi en Ecuador y el Mont Blanc en Italia y Francia, entre otros.
Padre e hijo conforman un gran equipo y buscaron un deporte que pudieran disfrutar juntos como una forma de fortalecer su relación familiar. Pérez Maillard aprendió el alpinismo gracias a su padre, quien lo llevó a escalar montañas locales como el Iztaccíhuatl, el Nevado de Toluca y el Pico de Orizaba.

Padre e hijo mexicanos se preparan para conquistar el Everest con apoyo de Tajín
La pasión por la montaña llevó a Andrés Pérez Maillard y a su padre a dominar los picos más altos de México, traspasando fronteras y desafiando sus límites. A una corta edad, Andrés hijo se convirtió en el mexicano más joven en escalar el Kilimanjaro a los 13 años, el Mont Blanc a los 15, el Alpamayo a los 17 y las cumbres Cayambe y Cotopaxi a los 18, demostrando su destreza y determinación en el alpinismo.
La fase final de preparación, enfocada en el aspecto físico, duró cinco meses e implicó un entrenamiento intenso.
En su camino hacia el Everest, Andrés y su padre encontraron el apoyo de una marca mexicana reconocida a nivel internacional.

Con la determinación, el entrenamiento adecuado y el apoyo de Tajín, Andrés Pérez Maillard y su padre están listos para enfrentar el desafío que les espera en la cumbre del Everest. Su historia es un ejemplo inspirador de perseverancia, pasión y superación, que marcará un hito en el alpinismo mexicano y dejará en alto el nombre de México en la montaña más alta del mundo.
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