
Las boas y las pitones pertenecen al grupo de serpientes constrictoras no venenosas, pero provienen de familias diferentes que se separaron evolutivamente hace miles de años. Esto significa que, aunque comparten un origen común, han seguido caminos distintos que los han convertido en especies con características únicas y adaptaciones propias.
Las boas, que pertenecen a la familia Boidae son ovovivíparas, es decir, parecen crías vivas después de que los huevos se desarrollan dentro del cuerpo materno. Estas serpientes se encuentran principalmente en América, con algunas especies distribuidas en partes de África, de acuerdo a información del National Geographic.
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Por su parte, los pitones pertenecen a la familia Pythonidae y se caracterizan por ser ovíparas, es decir, que se reproducen poniendo huevos. Estos reptiles se distribuyen principalmente en regiones de África, Asia y Australia, donde habitan diversas subespecies adaptadas a distintos ecosistemas.
Las diferencias en su forma de reproducción y en su distribución geográfica son elementos fundamentales que permiten distinguir a las pitones de las boas, más allá de las similitudes en su apariencia física.
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Evolución convergente de pitones y boas

Un estudio de la Universidad Nacional Australiana (ANU) reveló que ambas serpientes constrictoras evolucionaron de manera independiente, pero llegaron a compartir rasgos similares.
Este fenómeno, conocido como evolución convergente, ocurrió en al menos cinco hábitats diferentes, donde ambas adoptaron características análogas para sobrevivir.
“Las pitones que viven en los árboles se parecen mucho más a las boas’ que viven en los árboles que a cualquier otro pitón. Lo mismo pasa con las que son acuáticas, subterráneas, terrestres, etc.”, explicó el investigador principal Damien Esquerre de la Escuela de Investigación de Biología de la ANU.
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La investigación se basó en el análisis de la forma de la cabeza de cerca de 2.000 especímenes provenientes de colecciones de museos en Australia y América.
Según Esquerre, “el hallazgo de un caso tan sólido de evolución convergente demuestra el poder de la selección natural y la adaptación en los organismos vivos”, siendo una evidencia contundente de cómo la naturaleza moldea a las especies frente a condiciones similares.
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La evolución convergente no es un fenómeno raro, y cuenta con ejemplos bien conocidos como los tiburones y los delfines, o el extinto tigre de Tasmania y el lobo, que sin estar emparentados desarrollaron rasgos similares.
En el caso de los pitones y las boas, a pesar de que compartieron un ancestro común por última vez hace 70 millones de años, en la era de los dinosaurios, el estudio muestra que su semejanza actual es resultado de haberse adaptado a entornos similares de forma paralela.
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Diferencias y similitudes entre las dos serpientes

Las boas y pitones usan una técnica de caza similar basada en la detección de calor y visión nocturna para acechar y emboscar a sus presas. Sin embargo, sus diferencias en apariencia, comportamiento y reproducción permiten distinguirlas claramente.
Ambas son grandes y musculosas, pero las pitones pueden alcanzar hasta 10 metros de longitud, mientras que la boa constrictora suele medir alrededor de 3 metros, aunque algunas pueden ser mayores, según reporta el National Geographic.
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Otra diferencia física es que las primeras poseen fosas termosensibles entre las escalas labiales para detectar presas de sangre caliente, característica generalmente ausente entre las boas.
La principal diferencia entre pitones y boas está en su reproducción, ya que las primeras son ovíparas, poniendo huevos que incuban al enrollarse sobre ellos mientras regulan la temperatura mediante contracciones musculares.
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Por su parte, las segundas son ovovivíparas y sus crías se desarrollan en un saco dentro del cuerpo materno, naciendo vivas sin necesidad de incubación externa.
En cuanto a su distribución geográfica, las pitones se encuentran principalmente en las zonas tropicales y subtropicales del Viejo Mundo, incluyendo África subsahariana, el Sudeste Asiático y Australia. Por otro lado, las boas habitan desde el norte de México hasta Argentina, prefiriendo ambientes húmedos y selváticos.
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